Preguntas que nunca le haré al Tiempo y reflexiones mientras pierdo ese Tiempo:

 

  ¿Se mueve el Tiempo?. Y, si se mueve, ¿cómo medirlo?

  ¿Es el Tiempo un paisaje que no vemos?

  ¿En qué residencia fue recluido el Tiempo que gobernaba la materia antes del Big-Bang?

  ¿El Tiempo está tan bien dotado como el Espacio?

  ¿Puede el Tiempo soportar el frío absoluto?

  El Tiempo es uno de los hijos del Espacio.

  Existe un NO TIEMPO en el que el Espacio no tiene hijos.

  ¿Existe un NO ESPACIO por el que poder moverse?

  La flecha del Tiempo puede señalar al futuro, pero no necesariamente se mueve hacia el futuro.

  Es la mente humana la que ha creado el mañana y el ayer, por conveniencia.

  Señalar una dirección no significa que nos movamos en esa dirección.

  Te contaré otro secreto: el Espacio sin Tiempo era el perímetro de la Nada.

  ¿Qué parte de un virus está fuera del Tiempo?

  En el firmamento, ¿el Tiempo vive arriba o abajo?

  ¿El Tiempo es otro usuario del año luz?

  ¿Es el Tiempo invisible o somos nosotros los que estamos ciegos?

  ¿Por qué corremos detrás del Tiempo?.¿O no corremos?

  Que los segundos se desplomen no quiere decir que el Tiempo se desplome.    

  Que los minutos se sucedan no significa que el Tiempo se mueva.

  El hombre, algún día, se arrepentirá de haber asociado al Tiempo con los relojes.

  Nacer al Tiempo es una oportunidad única, pero no lo recordamos.

  El toque de una campana es el Tiempo, que habla.

  Los años luz sólo son puentes lejanos.

  La memoria sí comprende el idioma del Tiempo.

  ¿Y qué sucede con los que no recuerdan?. ¿A qué clase de Tiempo obedecen?

  ¿Somos prisioneros del Tiempo o el Tiempo es nuestro prisionero?

  Recordar es sacar agua del pozo del Tiempo, quizá…

  “Eternamente tuyo” es una gran contradicción. Seré tuyo cuando no haya Tiempo.

  La Eternidad dispone de todos los ahora, ahora.

  Eterno y siempre no es lo mismo.

  De los epitafios nos arrepentimos después de la muerte.

  Si fuera santo (perfecto) recordaría el futuro.

  Hay algo más importante que el Premio Nobel: saber que he nacido al Tiempo y que seguiré vivo cuando lo abandone.

  Si todo está ahí, ¿por qué no puedo vivir dos presentes al mismo tiempo? 

  El que muere deja de tener futuro. ¿O es todo lo contrario?

  Basta sentarse a pensar en el Tiempo para que éste salga huyendo.

  Es nuestro cerebro quien traduce el Tiempo.

  En realidad, bien mirado, todo es pasado; sobre todo nosotros.

  Somos nosotros quienes creemos darle cuerda al Tiempo.

  ¿Qué sucede en Saturno, ahora?

  ¿Existe un ahora universal, como el inglés portuario?

  Algunos aseguran que existe el futuro pero, ¿lo ha visto alguien?

  La gravedad no se lleva bien con el Tiempo. ¿Por qué?

  Algunos sueñan con el futuro, pero todos viven en el presente.

  ¿Cómo es la gravedad en el NO TIEMPO?

  Lo terrible del Paraiso es que no hay forma de perder el Tiempo.

  ¿Qué pasa si dejo caer el Tiempo en un agujero negro?

  Tiempo y Destino: ¿quién está sujeto a quién?

  ¿Es el Tiempo una criatura exótica para Dios?

  Algo me dice que el Tiempo se halla en peligro de extinción

  ¿Lleva el Tiempo su propio libro de contabilidad?

  ¿Es el Tiempo otro reflejo dimensional de Dios?

  ¿Se ha aventurado el Tiempo, alguna vez, en la Nada?

  ¿Y qué hace Dios con el tiempo consumido?. ¿Lo recicla?

  ¿Por qué Dios prefiere el NO TIEMPO?

  De no haber inventado el Tiempo, ¿qué se le habría ocurrido a Dios?

  ¿Es el Tiempo lo último que me ha sucedido?

  Si el Tiempo es un estremecimiento del Espacio, ¿qué soy yo que vivo en ambos?

  Si procedo de la voluntad divina, ¿cómo era yo en el NO TIEMPO?

  Si sólo existe el ahora, ¿por qué dicen que los hombres cambian?

  Nacer al Tiempo significa perder la luz, temporalmente.

  Me parece que el Tiempo refresca los pies de Dios.

  La realidad se va de inmediato, en cada ahora.

  No es cierto que ahora sea presente. Ese ahora ya se fue.

  Nos relevamos a nosotros mismos en cada ahora.

  No sé por qué, pero a Dios le encanta echar a rodar el Tiempo.

  Un “cuanto” es una forma frívola de medir un puñado de “ahoras”.

  Si elevo lo instantáneo a la enésima potencia, ¿encontraré a Dios?

  ¿Por qué el Tiempo se lleva tan mal con el cero?

  Si Dios no es Tiempo, ¿por qué lo fabrica?

  Si Dios sólo crea lo bueno, ¿qué tiene de bueno el Tiempo?

  Y me pregunto: si los universos fueran finitos, ¿el Tiempo y la luz tendrían los días contados?

  ¿El Tiempo que intuimos es sólo la punta del iceberg de los Tiempos?

  Si yo me negara a percibir el Tiempo, ¿dejaría de existir?

  El NO TIEMPO podría ser el bisabuelo del Tiempo.

  ¿Es el Tiempo el hijo pródigo del Espacio?

  ¿Fue el Espacio sin Tiempo una singularidad que se extinguió?

  ¿Por qué los terroristas no dinamitan el Tiempo?

  A veces nado en el Tiempo.

  La Eternidad es el final del camino del Tiempo.

  No sé si la conciencia va de la mano del Tiempo o si éste va de la mano de la conciencia.

  Al Tiempo le encanta el “no”: es implacable, inexorable, ineluctable, indolente, ineludible, inescrutable, imparable, indiferente, imprevisible e incómodo, entre otros “in”.

  ¿Cuántas caras tiene el Tiempo?

  El Tiempo susurró: “cuanto más pienses en mi, más despacio caminaré a tu lado”.

  Nos hemos equivocado de imagen. La muerte no se presenta con una guadaña en las manos. La guadaña es Tiempo.

  Nacer al Tiempo es olvidar, voluntariamente, que somos Dioses.

  Es interesante nacer, pero es más importante “desnacer”.

  La toma de conciencia es una escalera cuyos peldaños son Tiempo.

  Dios no necesita Tiempo (escaleras) porque tiene conciencia de todo.

  ¿Son los ángeles hijos ilegítimos del Tiempo?

  ¿Dispone el Tiempo de su propia gravedad?

  Si la inteligencia refleja a Dios, ¿a quién refleja el Tiempo?

  La prisa no tiene nada que ver con el Tiempo.

  Los que dicen no tener Tiempo no saben de qué hablan.

  “Siempre” es un término que asusta porque no es cierto.

  ¿Por qué no le temo al Espacio y sí al Tiempo?.

  Para el Espacio no hay Eternidad. ¡Qué más quisiera Él!

  Hasta que llegó Einstein, el Tiempo se reía del mundo.

  Obviamente, llegar a Dios no es un problema de Tiempo.

  Para el niño hay muchos Tiempos. Para el anciano casi ninguno.

  Somos nosotros quienes cubrimos a la Eternidad con un velo de misterio. Es el hombre quien la emparenta con el Tiempo cuando, en realidad, ni siquiera se conocen.

  En el amor, cada ahora es un regreso a la Eternidad.

  Si el Tiempo me guiña un ojo, ¿qué pasa?

  Dios inventó el Tiempo porque nos conoce.

  El hombre mide el Tiempo con un reloj. La mujer lo hace con el corazón.

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