Capilla del colegio de los Hermanos Maristas, en Pamplona (Foto: Blanca)

LA HORMIGA

     Podía tener siete años (1953)

     Capilla del colegio de los Hermanos Maristas, en Pamplona (España).

     Ejercicios espirituales.

     El predicador (un sacerdote) se dirige a los niños y les dice:

     “…Y aquellos que esta noche mueran en pecado mortal serán arrojados al fuego eterno del infierno…”

     Silencio.

     Y me pregunté: “¿Pecado mortal? ¿Qué es eso?”

     El cura prosiguió:

     “…¿Sabéis qué significa la eternidad?”

     Nos miramos, desconcertados, y con miedo.

     “…Imaginad una hormiga. Imaginad que esa hormiga empieza a caminar alrededor del mundo… Un mundo de puro diamante… Y la hormiga siguió caminando y caminando hasta que, finalmente, a fuerza de tanto caminar, desgastó el planeta de diamante y lo partió por la mitad…”

     Yo imaginaba a la increíble hormiga…

     “…Pues bien, el tiempo empleado por la hormiga para partir en dos el mundo será el primer segundo de la eternidad…”

     “…Ya sabéis lo que os espera si morís esta noche en pecado mortal”.

     Durante años, la pesadilla de la hormiga y el mundo de diamante me encogió el alma.

     Ahora, felizmente, ya no pertenezco a la iglesia.

 

Ahora, según la iglesia católica, el infierno no existe. Y me pregunto: “¿Quién paga tantos años de sufrimiento, pensando y temiendo caer en ese lugar?”

 

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