El Taj Majal al atardecer.

PRUEBA DE AMOR

Se han escrito muchas historias de amor y hay también grandes pruebas de amor.

Pero esta historia no es tan trágica como la de Romeo y Julieta o la de los amantes de Teruel.

Esta historia tiene un final triste, porque la mujer amada muere, pero no trágicamente, ella muere de forma natural.

Estaba emocionada preparando mi viaje a India.

Juanjo me decía que lo iba a pasar mal. Que me iba a superar lo que iba a vivir y ver.

Y, sí, mi viaje a la India me superó. Tardé unas semanas en poder regresar a mi mundo.

Quiero recordar todo lo bueno, que la verdad ha sido mucho.

Lo primero, las personas que he tenido la suerte de conocer y que ya son amigas: nuestro chofer y amigo Baba, los guías que nos enseñaron a conocer y querer a la India tal y como es, y por supuesto al organizador de nuestra aventura: Raju.

Grupo con el que visité la India.

Lo segundo, poder ver de cerca el Taj Majal. Y lo conseguí, lo pude ver al amanecer, como yo deseaba.

Llegamos a Agra al anochecer, pero nada me hacía sospechar que en esa catástrofe de tráfico, vacas y gente estaba tan cerca de una de las maravillas del mundo.

A pesar del cansancio del largo viaje, esa noche no pude dormir bien. A las cinco de la mañana nos pasaban a recoger para visitar el gran mausoleo.

Raju y Blanca.

Puede parecer una tontería, pero estaba emocionada.

Poder visitar algún día el Taj Majal era un sueño que tenía desde la adolescencia.

Siempre me han gustado las historias de amor con final feliz, y esta lo es.

El Taj Majal al amanecer.

“Había un Rajá que tenia varias esposas, pero estaba especialmente enamorado de su segunda esposa. Vivieron muchos años felices, pero un día la esposa preferida enfermó y murió.

El Rajá estaba muy triste y deseaba ver desde la ventana de su palacio el lugar donde estaba enterrada su amada, por lo que construyó un magnifico mausoleo de mármol blanco, que brillaba con el sol y resplandecía con la luna , adornado con jardines y estanques, donde quedara la prueba ante todos sus súbditos del gran amor  que sentía por ella, y sin querer, el Taj Majal hoy es para mi el mayor símbolo de amor que existe.”

Yo, por si acaso, me compré un Taj Majal  de mármol  blanco en miniatura…

La ventana desde la que el Rajá contemplaba la tumba de su amada. Al fondo el Taj Majal.

 

 

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