J.J. Benítez vuelve con el último "Caballo de Troya", su polémica saga sobre la vida de Jesús.

El español está en Chile para presentar "Caná", la novena entrega de una exitosa serie que desde 1984 enfada a la Iglesia y los escépticos, pero que el autor defiende a todo evento. "Si algunos creen que es una novela, muy bien. Yo ya no me peleo con nadie", dice.

Por Sebastian Cerda, Emol. 11 de noviembre de 2011.

SANTIAGO.- Una fila tan larga como pocas veces se ha visto en la Feria del Libro esperaba en 1999 al periodista español Juan José Benítez (más conocido por la sigla "J.J."), para la presentación en Chile de la sexta parte de "Caballo de Troya".

La postal que almacena el evento es reflejo del prolongado éxito que también en Chile ha tenido esa saga durante más de un cuarto de siglo, desde que apareció su primera parte en 1984. Ello pese a la amplia polémica que ese libro levantó, principalmente desde sectores de la Iglesia que condenaban esta nueva mirada a la vida de Jesús, emanada de un viajero en el tiempo que vio de frente a los personajes en su era.

''Hay mucho más de realidad de lo que la gente piensa. Es mucho más real de lo que la gente imagina'', dice Benítez sobre la historia de ''Caballo de Troya'', a 27 años de iniciar su relato.

Eso en el relato, porque en la realidad Benítez ha insistido en que su historia viene de una fuente real, que le proveyó de una información tan trascendente que se vio en la obligación de compartirla. Allí, los datos se habrían acumulado en tal volumen, que supo de inmediato que un ejemplar no sería suficiente.

Finalmente, y tras 27 años de trabajo, el autor cerró la saga en nueve tomos, tras el lanzamiento de "Caná" (Planeta), el último "Caballo de Troya" que vino a presentar nuevamente en la Feria del Libro (Estación Mapocho, 19:30 horas).

"No sabía que iban a ser nueve, pero sí que iban a ser varios, porque la información es muy grande", cuenta.

-¿Qué esperaba al inicio de este proceso, cuál era su objetivo?
-El mismo de hoy, y que ya está prácticamente terminado: Pasarle a la gente una información que a mí me pareció muy interesante, muy atractiva, casi revolucionaria. Los parámetros que en general se siguen son los que dictan las iglesias, las religiones, y en esa información se habla de muchas más cosas, muy distintas, con una desmitificación de los personajes muy importantes. Ésos fueron elementos que me animaron a seguir adelante, y creo que la gente me ha dado en parte la razón.

-Siempre ha mantenido un halo de misterio en torno a esa información a la que se refiere. ¿Es parte de un secreto que debe guardar o es una estrategia para mantener la intriga en torno a la historia?
-Fundamentalmente, porque lo más importante es la historia, y no cómo se ha llegado a ella. Podría distraer la atención, la gente podría confundirse. Para evitar eso, y para que la gente se centre en lo que se tiene que centrar, es que yo no he hablado y creo que no hablaré sobre la información fundamental.

-Eso mismo ha llevado a que muchos escépticos cuestionen su información. ¿Usted le ratifica a los nuevos lectores que sus fuentes son confiables y serias?
-Yo creo que lo más importante es que el lector sienta algo cuando recibe la información, cuando lee los libros. El escepticismo de la gente está muy bien. Si algunos creen que es una novela, muy bien. Yo ya no me peleo con nadie, cada uno es dueño de pensar lo que crea oportuno y de sentir lo que cree que debe sentir. Eso a algunos sectores conservadores no les gusta. Hay gente muy radical, muy integrista, sobre todo en la Iglesia Católica, que se pone muy nerviosa cuando les dices que dudas de la virginidad de María u otra serie de cosas. Pero es comprensible.

-En el primer "Caballo de Troya" usted dijo haber introducido elementos de ficción, con el objetivo de novelar una investigación real. ¿Cómo están equilibrados esos dos factores en "Caná"?
-En realidad nunca he dicho que hubiera ficción, pero sí dije que el que quiera creer que es ficción, que lo crea. Eso sí: Hay mucho más de realidad de lo que la gente piensa. Es mucho más real de lo que la gente imagina.

-¿En qué momento de la vida de Jesús se enfoca ahora?
-No lo puedo decir, pero sí puedo contar que hay una serie de elementos sobre los prodigios que son muy interesantes. Los prodigios que se narran ahora en "Caná" son mucho más espectaculares de lo que cuentan las religiones, los evangelios canónicos. Dibujo un poco la situación familiar de Jesús, que no es la que siempre se dice. Al pensar en María y su gente, todo el mundo piensa que todos se llevaban bien con Jesús de Nazaret, y no era así. Luego sigue la desmitificación de los discípulos, que no fueron lo que nos cuenta la historia. Son 1.100 páginas, hay muchísimo material.

-En los últimos años se han publicado diversos libros que giran en torno a una supuesta "verdadera historia de Jesús", incluyendo algunas novelas, como "El código da Vinci". ¿Qué le parecen ese tipo de obras?
-Tengo que reconocer que no he leído "El código da Vinci". Vi la película, me pareció horrible, y la verdad es que las historias de Jesús tipo novela, con toda la parafernalia de María Magdalena, me parece que no tienen ni pies ni cabeza. Cualquiera que se aproxime al pensamiento y la forma de ser de Jesús de Nazaret, sabe perfectamente que nunca estuvo casado ni tuvo descendencia. Nada de nada. Eso es un invento de unos señores en Inglaterra, a principios del siglo XX.

-¿Ha conocido a gente que cambió sus enfoques en torno a la religión tras leer sus libros?
-Sí, mucha gente me dice constantemente eso, que la lectura de mis libros le ha clareado el rumbo de sus ideas, y es el mejor premio que me pueden dar.

-¿Y cómo es su propia relación con las religiones hoy?
-Pues no tengo ninguna relación con las religiones hoy, gracias a Dios. Respeto todas las creencias y opiniones, pero yo huyo de todas las religiones. En el "Caballo..." nueve se insiste mucho en ese punto: El futuro es la religión del espíritu, la experiencia personal, con sus éxitos y fracasos. Cada uno debe pensar por sí mismo.

Según el autor, uno de los mensajes más fuertes de ''Caná'' es que ''el futuro es la religión del espíritu, la experiencia personal, con sus éxitos y fracasos''.
 

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