Foto: Claudia Rubio / EL TIEMPO
J.J. Benítez dice que al escribir verifica hasta el tipo de árboles que había al lado del Jordán en la época de Jesús. "Puede ser que al lector le de igual si el árbol es alto o enano, pero así trabajo yo: verificando", dijo.


Juan José Benítez, autor de 'Caballo de Troya', presentó en Colombia el octavo libro de la saga

Ya era hora de grabar su voz leyendo un aparte del nuevo volumen de su obra. No nos poníamos de acuerdo sobre el párrafo por leer.

Así que él planteó un juego: "Dime por dónde abro... ¿derecha o izquierda? ¿arriba o abajo?". Y dio en este texto:

"El actual concepto de bautismo, por el que supuestamente se perdona el pecado original del aspirante, nada tiene que ver con la referida ceremonia de bajar al agua, a la que se sometió el maestro..."
Elegida al azar, entre las 553 páginas, la cita no podía ser mejor. "Da una de las claves del libro", subrayó Benítez. El tomo lleva el nombre de Jordán y habla del bautismo de Jesús.

Habíamos recordado ya una conferencia suya, en la que el autor español le sugirió al público que le pusiera pruebas a Dios.

"De unos años para acá, me gusta jugar con Dios -explicó-. No soy religioso, pero sí muy creyente, y cuando tengo algún dilema o problema, solicito una señal. Es como un juego. La señal la pongo yo, y la pongo imposible. Él responde y muy rápido."

¿Por ejemplo...?

En 24 horas o menos, por ejemplo, el número 101 tiene que llegar a mis manos. También hago pactos con mis amigos: "El primero de los dos que se muera, si hay algo en el otro lado, le avisa al que se queda". Así fue una vez: A mi amigo le gustaba una palabra en hebreo, que debía transmitirme, en cierto plazo después de morir. El día en que expiraba el plazo, me llamó otro amigo y me saludó con la palabra. Son juegos que recomiendo.

¿Por qué?

Porque es divertido y te demuestra que Dios es una realidad absoluta y que es benéfico. Te da seguridad, porque cuando te pasan tres cosas de estas y eres consciente, vas por la vida feliz. No hay que verlo como una frivolidad.

¿Siguió señales al escribir?

Sí, señales que he visto a posteriori. En los 'Caballos' intuía una lectura simbólica. Hay un aparte en que el protagonista se pone a medir la cueva (página 409), dice tanto de ancho (6,3 m), esto de largo (14,57 m) y tanto de alto (3,2 m). Anoté estas medidas y las mandé a tres expertos en cábala preguntándoles si tenían alguna simbología. Los tres respondieron que significaba: 'Hogar subterráneo de un Dios'. Si estás avisado, sabrás que las cifras y las fechas no son gratuitas, por eso invito a los lectores a que cuando vean una cifra que no viene a cuento, sepan que algo dice. Es un juego al que me gustaría que entren.

¿Qué claves hay que destacar en 'Caballo de Troya 8'?

Tus lectores no lo saben, pero lo adelanto. La maravilla que me ha sorprendido está en la portada. El azul significa algo, es la clave del libro. Los lectores lo encontrarán.

Y después de todo, ¿qué espera que quede a futuro?

Me siento más que pagado, porque 23 años después la gente siga leyendo. Si le sirve a alguien la lectura, estupendo. Con eso me han pagado.

Efectos de la saga

Han pasado 23 ó 24 años -y más de 4.000 páginas- desde que Juan José Benítez comenzó la saga de 'Caballo de Troya'. Ahora, dice que 5.000 páginas (que será la cifra estimada total de la obra) repartidas en nueve volúmenes son suficientes. "Es mucho -explicó-. Además, necesito terminar".

Falta el tomo número 9, que verá la luz en septiembre de 2008. Espera que sea el último, a menos que una señal le indique lo contrario. "Desde el principio sabía que iban a ser nueve. Es una cifra vincultada simbólicamente a Jesús de Nazareth y a su vida", afirmó.

El Jesús que retrata es seductor, en el sentido de que es amigable, comprensivo.
"Es el Jesús que encontré. Fui el primer sorprendido. Tenía la imagen de la educación recibida dentro de la iglesia: Un Jesús juez, distante, lejos, en las alturas. Pero aquí descubro un hombre-Dios que está muy al lado. Uno de muy buen humor al que le encantan las historias fantásticas. Un Jesús que quiebra la cintura. Que no pide cuentas, no lleva las cuentas y es sorprendente".

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