J.J. Benítez: «Uno se acostumbra a que le llamen satanás»

El escritor publica «Caballo de Troya 8», penúltimo volumen de la millonaria saga

Gema Pajares

Amman (jordania)- Cuatro días largos compartiendo caminata, mesa y mantel con J. J. Benítez. Cuatro jornadas en las que ver caer el sol pasadas las cinco de la tarde, acostumbrarse a los soldados con metralleta en la carretera y a los cacheos en hoteles de vértigo en Amman. El nuevo libro del escritor, octavo de la saga «Caballo de Troya. Jordán» (Planeta), se desarrolla en varios puntos de Jordania, «entre los árabes, como algunos de los hechos más sobresalientes de la vida pública de Jesús. Aquí estuvo 39 días retirado, y aquí conoció al Bautista. Su vivencia en suelo árabe no ha trascendido porque no interesa», asegura. Hasta allí nos desplazamos treinta periodistas para escuchar «in situ» a uno de los autores nacionales que más libros ha vendido (7 millones). El primer «Caballo» se publicó en marzo de 1984; en total, 23 años de trabajo y no menos de 16 viajes a Israel. Hacemos escala en el Mar Muerto, el Jordán, Petra, el desierto imponente de Wadi Rum, y Benítez, siempre libreta en mano (que guarda en la parte trasera del pantalón) responde relajado a los periodistas. Cuatro horas de Betania a Petra dan para unas cuantas preguntas.

-¿Cómo surge la idea de este octavo volumen?

-A raíz de una información muy interesante para mí, que forma parte de ese conjunto que es la vida de Jesús de Nazaret. Lo único que he hecho ha sido beber de la fuente principal. Yo no invento nada. Además, espero que el próximo volumen sea el último.

Ante notario

-¿Último? ¿Lo dice en serio?

-Así es. Como saga, «Caballo de Troya» es posible que se acabe en el noveno. De hecho existe un acta notarial de enero de 2006 en la que decidí terminar con la saga. Pensé que así era mejor porque la información es la que hay. El instinto me dijo que no me costaba nada tomar el final, que no es muy largo, y llevarlo a un notario para que diera fe. Y así lo hice.

-¿Qué aporta «Jordán»?

-Es el volumen más esperanzador. Recoge una síntesis del pensamiento de Jesús que me parece maravillosa: hay que tener fe. Tú estás ahí por algo, no eres consecuencia de la casualidad. Me dejó perplejo. Además, te permite soñar. El lector puede volar, porque te da una imagen de Jesús desconcertante con la que quiero hacer pensar.

-La relación entre Jesús de Nazareth y Yehohanan, el Bautista, es apasionante. Los dibuja como fieramente humanos.

-Nada tienen que ver. Refleja lo que pudo ser la realidad: uno está en un polo, y el otro en el opuesto. Uno tiene una concepción de Dios y los seres humanos y el otro, la contraria. Pero, ante todo, se respetan.

-Usted habla de inmersión y no de bautismo de Jesús.

-En ese momento, cuando sale del agua, adopta oficialmente la divinidad. No existe mala fe, sino una interpretación equivocada.

J.J. Benítez el 13 de noviembre en Petra, frente a la fachada rosa de la que fuera capital de Nabatea.

-Veintidós años dedicado a una saga. ¿Cómo ha vivido esa evolución a través de sus libros?

-Me he convertido en una persona más segura, aunque sigo perdiendo trenes. Sé que tras la muerte hay algo, y que la verdad, si es que existe, sólo toca el corazón. No pasa por multinacionales, vaticanos, coranes, ni budistas, que no dejan de ser sarampiones pasajeros. El ser humano necesita de algo más profundo, del sentimiento de inmortalidad, que es lo que reflejo en los «Caballos» y, concretamente en éste, sin condiciones.

-El contenido de ciertas afirmaciones le habrá puesto en contra a muchos sectores de la sociedad.

-Me ha generado odio, especialmente entre los más conservadores. Me han bautizado como satanás, el diablo,y te acabas acostumbrando a todo. La labor de desprestigio ha estado siempre cerca de mí.

-Más de 14.000 fuentes consultadas en los ocho «Caballos», ventas millonarias. Imagino que podrá descansar bien por la noche.

-Tengo una medida de vanidad como cualquiera, pero eso pasa. Ahora bien, cuando alguien te dice que estaba despistado y que después de leer los «Caballos» ha sabido encontrar un sentido o ver algo de luz te sientes gratificado.

-¿Siente como autor de éxito una responsabilidad especial?

-Enorme, sobre todo con los «Caballos», porque está Él. Si el personaje fuera Napoleón me daría igual. Yo soy un seguidor convencido, espero verle algún día, me considero su amigo. Te sientes abrumado porque no sabes cómo va a reaccionar la gente, hasta dónde vas a llegar.

La Razón. 18-Nov-2006

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