"Mi obligación es sembrar la duda para que la gente piense por sí misma"

El periodista y escritor navarro J. J. Benítez presentó ayer en Zahara su último libro, 'Caballo de Troya 7. Nahum', que sale hoy a la venta

     Cádiz. J. J. Benítez se siente con la obligación de sembrar la duda para que la gente piense por sí misma. Porque para él, "lo más importante que se puede hacer en esta vida es dudar de todo, las certezas no conducen a ningún sitio". Y este es el objetivo que persigue con los libros de la serie Caballo de Troya, de la que ayer presentó el séptimo volumen en Zahara de los Atunes, localidad en la que reside desde hace algunos años. La obra, editada por Planeta, sale hoy a la venta y coincide con el relanzamiento de los seis volúmenes precedentes en edición de bolsillo por Booket.

Como los libros anteriores de la serie, Caballo de Troya 7, que lleva el subtítulo de Nahum, recoge el diario de un piloto de las Fuerzas Aéreas Norteamericanas que viaja en el tiempo hasta la época de Jesucristo. Este volumen se centra en los preparativos de la etapa que el Hijo de Dios dedica a la predicación, "una de las partes más importantes de su vida", según el autor navarro.

J. J. Benítez define su libro como "demoledor" y "desmitificador", porque tira por tierra ideas que casi todo el mundo considera ciertas. El escritor cree que "nada de lo que se nos ha contado se aproxima a lo que ocurrió en realidad". Para la elaboración de estas obras, que afirma que son "un trabajo de investigación al 90% y no una novela", ha consultado 1.400 fuentes informativas de todo tipo (arqueológicas, botánicas, físicas, sociales y religiosas, entre otras). Pero una de ellas, "la más importante", no ha querido desvelarla, cosa que criticaron algunos de los periodistas presentes. Esto hace que la obra pierda credibilidad, pero asegura que eso a él no le importa, sólo le interesa transmitir una idea. "No quiero caer en el dogmatismo", porque, según afirma, una de las cosas que más le aterroriza es la gente que dice poseer la verdad, "son los más peligrosos. No hay que creer nada de lo que se ve y se escucha" .

El periodista y escritor navarro reconoce que no es católico, "gracias a Dios" y le "rechina" la jerarquía de la Iglesia Católica, pero cree en Dios y el mensaje central de su obra es "la absoluta confianza de la existencia de un Dios, nos guste o no, nos interese o no". Y, de hecho, en ningún momento duda de la divinidad de Jesucristo, es más, la defiende. Lo que quiere hacer en sus libros es desmitificar la figura de Jesús como Mesías. Según J. J. Benítez, el de Nazaret era un libertador espiritual, y el Mesías que esperaban los judíos era un libertador político que iba a salvar a Israel del dominio romano.

Caballo de Troya 7 también pretende desmitificar algunos de los personajes que rodearon a Jesús de Nazaret, como su madre y San Juan Bautista. Según J. J. Benítez, María no fue una mujer sumisa, creía en un líder político, en un libertador social, y eso le llevó a enfrentarse con su hijo, "pero no se menciona en el Evangelio". Aunque esto aparece en Caballo de Troya 7, su autor afirma que reserva el desarrollo de la relación entre madre e hijo para el siguiente volumen.

Uno de los personajes en los que más profundiza el libro presentado ayer es Juan Bautista, a quien Benítez definió como "un hombre con serios problemas mentales". La obra plantea la hipótesis contraria a lo que todo el mundo cree: "Juan Bautista nunca entendió el mensaje de Jesús. Él creía en un Mesías político". También trata la figura de Judas Iscariote, a quien relaciona con el terrorismo nacionalista.

Después de afirmar todo esto, J. J. Benítez dijo: "Siento que las cosas pudieron ser así, pero no tuvieron que ser así". Y lanzó una pregunta que él mismo contestó: "¿Soy un loco? Puede ser, pero estoy sembrando la duda, que es mi obligación, para que la gente piense por sí mismo".

El escritor navarro tiene previsto continuar la serie con dos volúmenes más, porque cree que tiene la deuda de acabar la historia que empezó con Caballo de Troya 1.

La obra de Benítez ha recibido numerosas críticas por parte de la Iglesia Católica, que la definió como "satánica". Ante esto, el autor responde: "Si los sectores más conservadores me llaman Satanás por decir lo que pienso e invitar a la gente a dudar, seguiré siendo Satanás".

Diario de Cadiz. 11-X-2005

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