"Petra es uno de los puntos mágicos del planeta"

El autor de “Caballo de Troya 8: Jordán” vuelve a la “ciudad rosa” a la menor ocasión. No en vano presentó allí su nuevo libro. Nadie mejor que este “jordano adoptivo” para guiarnos por un país mítico.

Por David Benedicte

Salaam alaykum» ['que la paz esté contigo'], saluda cortésmente el beduino, mostrándonos su mercancía: monedas y abalorios. A lo que el escritor responde con un «wa alaykum as-salaam» ['y contigo esté la paz'] que denota que no es el típico ajnabi [extranjero] en la 'ciudad antigua'. Primera polaroid de este periplo. Juan José Benítez, en su salsa. Es decir, 'arabizado', tocado con el pañuelo árabe y con camello a la espalda. Posa, orgulloso, frente a la fachada del Tesoro, templo nabateo donde hasta el turista más insensible del mundo libre acaba enamorándose de Petra ['piedra', en griego]. Si sólo se pretende visitar un lugar en Jordania, que sea éste. Un enclave que fue ruta de paso obligado entre Arabia y Damasco en el siglo VI a. C., y cuyos restos están a 80 kilómetros al sur del mar Muerto. Maravilla arqueológica de la que aún queda más de un 90 por ciento por excavar.

«He estado aquí ya, con ésta, siete veces  -comenta el escritor, investigador y periodista pamplonés-. La primera fue un viaje aparentemente turístico, en el que iba a ver las cosas que ve todo el mundo, pero me encontré con sorpresas. Obligaría por ley a visitar Petra, al menos, una vez en la vida. Es un lugar mágico, distinto, donde uno respira colores y sensaciones. ¿No lo veis?» Pues sí. E incluso damos fe de ello. Recapitulemos. Mínimo una vez en la vida. Cada rincón de Petra, indispensable. Pero no limitarse, a ser posible, a los encantos de la 'ciudad rosa'. Jordania es un país pequeño en el cual los desplazamientos son cortos y el transporte, siempre que se eviten camellos y borriquillos, 'vehículos' nacionales, suele ser cómodo. 

De templo maldito nada. Panorámica y detalle del frontispicio del Tesoro, en la ciudad nabatea tallada en la "montaña roja", en Petra. Inenarrable.

 

El escritor J.J. Benítez y "embarrados" turistas a orillas del espectacular Mar Muerto.

“Me quedo con la gente. El país es bello, pero la gente más aún. No he visto un mal gesto de un jordano”

'Postal' número dos del viaje: Mar Muerto. En su orilla, J. J. Benítez departe amigablemente con unos 30 humanoides enchapapotados. Tranquilos, no se trata de una abducción. Rodeamos al escritor los periodistas y fotógrafos que lo hemos acompañado a la presentación de Caballo de Troya 8: Jordán, su nuevo libro. Continuamos en el reino de Jordania. En el punto más bajo de la Tierra. Junto a un mar 'finiquitado' con seis veces más sal que los océanos, por lo que los únicos seres vivos que aquí flotan son los turistas y algunos microbios. Vamos, que estas aguas hacen honor a su nombre. Sobre el barro playero natural que nos cubre, dicen que es el mismo betún que se aplicaba la reina Cleopatra para fortalecer su belleza. «¿Os habéis metido ya en el agua? -pregunta Benítez a la 'canallesca '-. Qué experiencia. Es imposible hundirse. Eso sí, os recomiendo no abrir los ojos dentro. A no ser que estéis interesados en pasar los siguientes 20 minutos totalmente ciegos.»

  

Oriente contrastado. Imagen del río Jordán (sagrado lugar donde Jesús hizo la inmersión de las aguas) y vista de Ammán la nuit, una posmoderna Babilonia en el reino de Abdullah II.

Traslados en minibús por desiertas autovías. Otra inolvidable experiencia: teterías de carretera que son a su vez bazares; check points militarizados; jordanos galopando a lomos de caballos; sobrecogedoras vistas. Instántanea número tres. Río Jordán. En el punto exacto donde, según cuenta la Biblia, bautizaron a Jesús de Nazaret. Aunque para Benítez y su novela «se trata de un río  impuro, catastrófico, pero le han dado la  fama y ahi está». Sin comentarios. 

Cuarta 'foto' de viaje. Desierto de Wadi-Rum. No olviden ni la cámara digital ni un tocado que proteja sus cabezas. Déjense gui por la amabilidad extrema de los nativos y siéntanse herederos naturales del mismísimo Lawrence de Arabia [sobre esta misma arena echó sus primeros dientes]. Inenarrables las noches en tan idílico lugar. Prohibido abandonar tanta solitaria inmensidad sin disfrutar de la gastronomía típica de un campamento beduino [eso sí, por su exceso de picante, no olviden el Almax].

  

Imagen izquierda. Colores de temporada. Interior de una de las numerosas tumbas reales, excavadas en las montañas petrenses. La gama de tonos varía según el Sol sigue su trayectoria.

Imagen derecha. La moneda jordana es el dinar (JOD), pero en todo el país, y en concreto en Ammán, está permitido pagar en euros.

Ammán. Fin de trayecto. J. J. Benítez vuelve a tener la palabra: «Para ser la capital, es una ciudad muy pequeña, muy familiar, muy risueña, donde todo es posible. Incluso el caos que aquí se vive durante las 24 horas del día, es algo simpático».

“Wadi-Rum es para mí un océano que está repleto de vida. No me gustaban los desiertos hasta que descubrí éste"

Últimos musts para goce y disfrute: prueben el tabule y el mensaf la ensalada y el plato de cordero típicos del país; dense un baño turco en cualquier hamman del reino; bébanse un té acompañado de un dulce de la casa; fúmense una narguila [pipa de agua]. Sus cuerpos (y mentes) nos lo agradecerán. Afwan o tikram ['de nada']. .

 

J.J. Benítez mandil en ristre, aprende algunos secretos de la gastronomía local. >

LOS RINCONES FAVORITOS DE JUAN JOSÉ

DÓNDE DORMIR

. Petra Palace Hotel, habitaciones de lujo que dan a terraza con piscina.

www.petrapalace.com.jo. Tel.: 00 33-2 156723.

. Petra Marriot, de lujo y con baños turcos.

petramrt@go.com.jo. Tel.: 00 33-2 156408.

. Sofitel Taybet Zaman, evoca un tradicional pueblo otomano.

Tel.: 00 33-2 150111.

DÓNDE COMER

. Panadería Sanabel, con deliciosos surtidos de dulces árabes y pan tierno para ir de picnic.

. Al-Afandy Quick  Restaurant, local sencillo y cordial junto a la rotonda de Shaheed. Sirve hummus, falatel y shwarma. .

.Al-Wadi Restaurant, en la rotonda de Shaheed. Pasta, pizza, platos vegetarianos y especialidades beduinas.

.Petra Kitchen, exótico y peculiar restau­rante (ver foto superior) que permi­te al turista cocinar platos típicos de la zona. kitchen@petramoon.com.

DE COPAS. COMPRAS... Y MÁS

. Salomé, baño turco que incluye masaje típico. El lugar idóneo para recargar las pilas después de visitar las excavaciones de Wadi Musa (hammamsalome@yahoo.com).

. Cave Bar, bar de copas ubicado en una tumba nabatea con 2.000 años de antigüedad. Más chic, imposible. Junto a la entrada de la Petra Guest House.

. Made in Jordan, artesanía del país y productos de belleza salidos del Mar Muerto. Tel.: 00 33-2 155700.

XL SEMANAL. 31 de diciembre 2006

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