
ENIGMAS ha viajado hasta
Jordania para asistir a la presentación de la última entrega de Caballo de
Troya -Ed. Planeta-. Un itinerario por los escenarios que nos acercan a la
interpretación que de Dios y de Jesús de Nazaret hace J.J. Benítez en esta obra.
Bruno Cardeñosa.
22.00 horas del 11 de noviembre
de 2006. El Airbus 320 de Jordanian Airlines que efectúa el vuelo
110 entre Madrid -España- y Amán -Jordania- sobrevuela Tel Aviv. La visión
nocturna de la capital israelí se presenta espectacular y rematada sobre su
vertical por una media Luna, casi tan perfecta como las luces que muestran la
distribución de los barrios de la ciudad. Pero apenas cinco minutos después, la
oscuridad se adueña del terreno que se extiende bajo los 140 pasajeros del
avión. Nos encontramos sobre los territorios ocupados. Sobre Cisjordania; en la
vertical de Ramallah y con Nablus a nuestras nueve. Oscuridad que es sinónimo de
pobreza cuando -y es que así de cínica es la historia- en realidad sobrevolamos
una tierra en donde nacieron grandes culturas. Y es justo cuando el reloj- ya
con el horario de Oriente Medio ajustado en las manecillas- indica que son las
22.20 horas, brincamos sobre las aguas del río Artal, afluente del Jordán que
hace 1.981 años fue el escenario del bautizado Jesús de Nazaret.
Precisamente, el bautismo de
Jesús es uno de los asuntos que nos han llevado hasta allí, puesto que se trata
de un elemento destacado que el escritor J.J. Benítez presenta en la octava
entrega de su obra Caballo de Troya, uno de los libros más importantes de
los últimos decenios. Con el propio autor viajamos hasta allí. No obstante, Caballo de Troya 8
lleva por subtítulo Jordán y gran parte de la
trama se desarrolla en las tierras que hoy ocupa este país, en cuya capital,
Amán, aterrizamos a las 22.30 horas.
Cuando hablamos de Caballo de
Troya lo tenemos que hacer en mayúsculas. Y es que desde que apareció el
primer tomo de la saga, en 1984, se han vendido nada menos que nueve millones de
ejemplares. Son, en total, 4.348 páginas que convierten a esta serie cuya
finalización está prevista para el año 2008 en la obra más extensa -y polémica-
que se ha publicado sobre la figura de Jesús de Nazaret, un personaje que, bajo
el prisma de J.J. Benítez, emerge con comportamientos, ideas y acciones que nada
tienen que ver con los dogmas establecidos por la Iglesia.

"Hay que dudar de todo"
Nunca se ha conformado con las
versiones oficiales este navarro universal. Y es que para él, el periodismo y la
vida misma deben estar gobernados por las preguntas; "Dudar es el estado natural
del hombre", nos asegura durante la larga entrevista que mantuvimos en el Hotel
Marriot de Wadi Mussa, a escasos kilómetros de la milenaria ciudad nabatea de
Petra. Es quizá por ello que, desde los inicios de su andadura en el mundo de
los libros en 1975, sus trabajos se centraron en temas "malditos". Cuando nueve
años después publicó su primer Caballo de Troya, a sus espaldas remolcaba
ya -y no como una losa, sino como un hito- un total de 16 libros que lograron
interesar a millones de personas por el misterio de los OVNIs. A partir de
entonces aparecieron otros 35 títulos más que embriagaron a la otra mitad con
sus enigmas favoritos y la biografía de Jesús de Nazaret desde otra perspectiva:
"Hay que dudar de todo. Y cuanto más sagrado sea algo, todavía hay que dudar
más". Un lema vital que no ha abandonado en 35 años de búsqueda a lo largo y
ancho de los más de cuatro millones de kilómetros recorridos durante sus
investigaciones.
Caballo de Troya 8 muestra
al Jesús más auténtico y desconocido: "Es un Jesús que rompe moldes". No
obstante, discurre en torno a un momento fundamental de su vida: el bautismo de
la mano de Juan el Bautista, el posterior retiro al desierto y las primeras
prédicas a sus seguidores. Pero claro, ni fue un bautismo normal, ni el retiro
en las arenas y las tentaciones del demonio existieron, ni el Bautista -de
nombre real Yehohana- era el personaje etéreo y sobresaliente que nos ha legado
la historia y la tradición, sino alguien a quien hoy llamaríamos loco, lo que no
es óbice para que tuvieran lugar a su alrededor sucesos de lo más extraño.
Precisamente, alrededor de este peculiar individuo giró el comienzo de nuestra
conversación...
¿Que visión propones sobre él
en Caballo de Troya?
El lector
encontrará una imagen diferente a los que nos dice la religión y la tradición.
Se trataba de un hombre con un desequilibrio mental importante, con unas ideas
sobre su destino y sobre Dios muy distintas a las que nos han contado. Lo que ha
llegado hasta nosotros es una caricatura, porque Yehohana, que así se llamaba,
era un personaje con unas ideas que, en realidad, eran opuestas a las de Jesús.
Lo que se percibe en la obra
es que el Bautista tenía una imagen de Dios fundamentada en ese Yavé vengativo y
cruel que aparece en el Antiguo Testamento. Pero Jesús rompe con esas ideas.
¿Quizá es ese uno de los mensajes de Caballo de Troya?
Es la clave. A
Jesús no le entendieron absolutamente en nada. Él vino a decirle a la gente de
su tiempo y del futuro que Dios "no es lo que usted cree, sino algo muy
diferente: usted es inmortal y no necesita condiciones para seguir siendo
inmortal". Para mí, esa es la piedra angular del mensaje de Jesús pero, por
desgracia, las religiones no han entendido nada y siguen practicando esa
servidumbre moral según la cual "usted debe ser bueno porque, de lo contrario,
no irá donde tiene que ir".

El problema es que a nivel
institucional, la imagen de Dios que sigue predominando es la del Yavé que
pregonaba el Bautista...
¡Claro! Porque
ese Yavé satisface intereses de grupo. Las instituciones, sean judías, católicas
o protestantes, desean mantener a sus seguidores sujetos a una serie de
doctrinas y comportamientos. Lo que Jesús recordó fue otra cosa. Simplemente
decía: "No le estoy pidiendo a usted absolutamente nada. Yavé es pasado". Lo que
planteo en Caballo de Troya 8 es que Jesús nos refresca la memoria y nos
presenta un Dios renovador y esperanzador. Es un libro gracias al cual todos los
dogmas se caen al suelo.
Precisamente, ahora mismo, tú
y yo estamos en Oriente Medio, en una región del mundo en la que queda patente
que todavía predomina esa visión del pueblo judío que tenía el Bautista.
Esos mismos
problemas siguen presentes. Los ortodoxos judíos continúan esperando a un mesías
político, social y religioso que diga: "Señores: Israel está arriba y todos los
demás a nuestro servicio. Y si usted no está de acuerdo con esto, se le cortará
el cuello y Yavé pondrá el hacha en la mano para cortar el árbol". Esa es la
síntesis del mensaje de Yehohana. Y todavía hoy siguen existiendo millones de
personas que piensan que su forma de comportarse en la vida se escribe en clave
de hacer el bien o el mal, del cielo o el infierno. No, no es eso de lo que se
trata.
En el acto de presentación de
tu libro, en el hotel Movenpick del Mar Muerto, recordabas lo importante que
realizarlo en un país árabe, ¿por qué?
Porque
Caballo de Troya 8 es, en ese sentido, desmitificador, ya que nos presenta a
un Jesús de Nazaret cuyos comienzos discurrieron entre árabes. Él empieza a ser
lo que fue entre árabes. La lectura que se desprende de todo es un "no a las
religiones". Hay mucha gente que duda y que no sabe qué hacer y entonces se
refugia en las religiones. Lo entiendo, pero hay que decirles que se conviertan
al arte, que es la verdadera religión, y que duden de las cosas, porque ese es
el estado natural del ser humano. Yo lo hago; procuro acostarme todas las noches
con dos o tres dudas. No hay que tener miedo a dudar y cuanto más sagrado sea
algo, más dudas hay que tener. Si esto se pusiera en práctica, seguramente se
acabarían muchos problemas.

"Renuncié a la Iglesia
católica en 2005. Lo he hecho por coherencia con mis principios y por ello
solicité mi abandono de forma oficial. Tienes un amigo apóstata..."
Quizá porque de hacerlo se
agudizaría nuestro sentido común y se forjaría un mayor diálogo al darnos cuenta
de que nadie está en posesión de la verdad..
Es que la
verdad no existe. Estará en muchos sitios, pero ¿quién la tiene? Si alguien dice
que la tiene, quienes están a su alrededor deben salir corriendo de allí. Dios
no pone condiciones, y si alguien dice que las pone, entonces, lo dicho: salir
corriendo.
Acabamos de visitar Betania en
tu compañía, el lugar donde según los jordanos se produjo el bautismo de Jesús
de Nazaret. ¿Por qué dudas de esta tradición?
Es el lugar
que señalan los jordanos, pero los judíos señalan otro que está situado más al
norte. Posiblemente, el auténtico está a mitad de camino. En el libro sugiero
que el bautismo pudo tener lugar en el río Artal, un afluente de la margen
oriental del Jordán, Jehohana era un hombre muy ortodoxo y aferrado a la
filosofía judía. Bajo ese concepto, el Jordán era un río impuro, puesto que se
trataba de un río donde se arrojaban cadáveres de animales, lleno de tierra,
fango... Es imposible que fuera allí.
¿Propones una lectura distinta
del bautismo?
El significado
que ortogamos al bautismo es una interpretación que cobra cuerpo con los siglos.
El bautismo era un símbolo, por eso entras en las aguas y te sumerges. Era como
obtener un certificado. Para Jesús tuvo mucha importancia porque fue como un
reconocimiento oficial de su divinidad. Por lo general, se piensa que con el
bautismo se perdonan los pecados, en especial el pecado original, que es una de
las grandes maldiciones que nos han caído encima. O mejor dicho: que les ha
caído encima...
"Soy apóstata... por
coherencia"
J.J. Benítez no me dejó tiempo
para que le preguntara por qué hablaba sobre los católicos, refiriéndose a
quienes pasaron por la pila bautismal, como a "ellos". De inmediato, lo aclaró
con rotundidad: "Renuncié a la Iglesia en el año 2005".
¿¡Sí!?
Nadie lo sabe:
tienes un amigo apóstata. Lo he hecho por coherencia con mis principios. Hay
cosas que no comparto con la Iglesia, con la católica y con otras, pero yo
pertenecía a esa y solicité mi abandono de forma oficial.
¿Y lo lograste?
Sí. En la fe
de bautismo hay una serie de notas al margen que explican las fechas en la que
esa persona recibió los sacramentos. Comulgó en tal fecha, se casó en tal fecha,
abandonó en tal fecha... Como te digo, es un problema de coherencia. El pecado
es una de las grandes mentiras de las religiones. Se puede ofender a los
hombres, pero ofender a Dios es imposible. Por mucho que quieras, ni
voluntariamente puedes injuriarle. No nacemos con pecado, por eso Jesús, al
bautizarse, no hizo en ningún momento representación de arrepentirse de nada.
Bajo esta perspectiva, el
bautismo de todos los bebés después de nacer perdería su significado.
Es absurdo. El
pecado original es otra invención del ser humano. ¿Cómo puede decir alguien que
si Adán y Eva cometieron un error todos sus descendientes son pecadores? Si lo
cometieron, seremos víctimas de ese error, pero no pecadores. No hay que
confundir términos. Con todos mis respetos: es ridículo, porque de ser cierto
eso significaría que quien lo piensa así está empequeñeciendo a Dios.
Otro de los temas que
desmitifica Caballo de Troya 8 es el retiro al desierto y las tentaciones
del demonio.
De sólo
pensarlo entra una risa nerviosa. Todo lo que se dijo al respecto fue un
malentendido propiciado por las primeras comunidades cristianas porque había que
satisfacer una serie de intereses. Pasó con muchos asuntos. Pedro dijo unas
cosas y Pablo dijo otras, pero como eran judíos, nadie podía ir en contra porque
entonces se acababa el negocio. ¿Cómo iba a retirarse Jesús al desierto? Si
donde estaba ¡no había desierto! Es un tema con mucha simbología, pero en
realidad se retiró a reflexionar.
"Jesús era un
revolucionario. Bastaba con que alguien le prohibiera algo para que lo hiciera.
Si volviera, iría contra todo lo sagrado".
Si Jesús volviera, ¿qué haría?
Por supuesto,
no entraría en el Vaticano. Era un revolucionario del pensamiento. Bastaba con
que alguien prohibiera algo para que lo hiciera. Si Jesús volviera, que no lo
creo, ahora sería fumador, porque a los fumadores se les persigue. E iría contra
todo lo sagrado, porque de lo sagrado es precisamente de lo que hay que dudar.
Y en esa hipotética vuelta, ¿a
qué corriente religiosa se adscribiría? ¿Al Opus Dei, a los
Legionarios de Cristo o formaría parte de la teología de la liberación...?
Estaría lejos
de todos esos movimientos. No practicaría ninguna religión. Practicaría el arte,
sería un consumado seguidor del arte. Él no creó nada que se pareciera a una
religión.
A veces, da la sensación de
que el mensaje de Jesús lo practican mejor algunos ateos que los propios
creyentes...
Puede ser,
porque todos los que tienen alguna duda igualmente tienen la mente abierta. Los
que no dudan tienen su mente cristalizada y ese es el gran peligro, pero hay
gente que no quiere ni oír hablar de esto. Me he encontrado con muchas personas
conservadoras que me dicen: "Me conformo con que el cura me diga lo que tengo
que hacer... Voy, me confieso y comulgo. Además, si puedo ir a misa el sábado y
mequito así la obligación de ir el domingo, pues mejor". Pero, por otro lado,
hay muchas personas que tienen dudas permanentes y que atraviesan momentos de
oscuridad. Algunos de ellos descubren en Caballo de Troya estas ideas,
ven que todo está más cerca y les ayuda. Por desgracia, lo que prevalece es la
imagen de Jesús con cara de fiscal... ¿Por qué no existe ninguna representación
de Jesús riéndose?
A este propósito,
recientemente se efectuó en Estados Unidos una encuesta en la que se preguntaba
en qué tipo de Dios creía la gente: si era un Dios justiciero, si era un padre
severo o un ser compasivo. ¿Cuál hubieras elegido tú?
Ninguna de las
tres.
La mayor parte eligieron la
imagen del padre severo...
Muy
significativo. A Dios no se le ofende, no es piadoso, ni severo, ni vengativo,
ni ninguna de esas cosas. Es el amor = acción. De todas formas, creo que le
encanta que imaginemos cómo puede ser, porque la imaginación es lo más próximo a
la divinidad. Ningún ser vivo tiene la capacidad de imaginar que poseemos los
seres humanos. En realidad, cuando nosotros imaginamos es cuando podemos estar
mirando a los ojos de Dios.

Las huellas de Jesús de Nazaret condujeron
al investigador J.J. Benítez a Jordania. En estas áridas tierras Jesús estuvo
gran parte de su vida, un periodo histórico que reclama y recuerda en Caballo
de Troya 8.
Después de ocho entregas de
Caballo de Troya, ¿te quedan muchas cosas por contar de cara al noveno y
último?
Quedan una
pocas. Me fascinan algunas curaciones, que son fantásticas. Creo que este hombre
llegó a curar en algunas personas el síndrome de Down y eso es algo
extraordinario, porque significa un cambio cromosómico a todos los niveles,
también hay momentos del buen humor de Jesús que me fascinan, porque rompía
moldes. En este sentido, el octavo es un libro que incluso a mí mismo me ha
dejado muy sorprendido.
En este libro narras parte del
comienzo de su vida pública. Ya está entregado bajo notario el final de la saga.
¿Continuará esa narración en el siguiente?
Sí, con una
sorpresa final. Algunos se acordarán de mi padre y otros de mi madre, pero no te
puedo decir más. Es una sorpresa... ¡Una sorpresa de verdad!
La octava entrega de Caballo
de Troya ya está encaramada en los puestos más altos de las listas de ventas
de medio mundo. Tras la presentación de su nuevo libro en Jordania, J.J. Benítez
viajaba a Venezuela como primera escala hacia otros países de América. También
ahí aguardan con impaciencia a que llegue el noveno y último Caballo de Troya
para conocer algunos de los momentos más inquietantes y misteriosos de la vida
de Jesús y ese sorpresivo final. Si se cumplen sus planes, será en octubre de
2008.
Antes, continuará investigando y
viajando por medio mundo, pero no a mucho tardar volverá a su disciplina
germánica en la casa que tiene frente al mar, "al sur del sur", en Zahara de los
Atunes -Cádiz-. Mañana tras mañana -"las tardes las dedico a leer, a
documentarme y, si puedo, a dibujar" -desde las ocho hasta las tres tecleando su
vieja máquina de escribir Olivetti, "Nada de ordenadores. Sé de las
ventajas de la informática, claro que lo sé. Pero necesito tocar las cosas,
sentir el papel, oír las teclas. No traiciono a las Olivetti... porque
son mi vida". Toda una vida de escritor y periodista. Gracias...