J.J.
Benítez presume de que nunca le han
hecho una crítica y «a estas alturas es
mejor que ya no me las hagan». El
escritor promociona estos días su libro
más reciente, De la mano con Frasquito,
editado por Granica y que alude en el
título al nieto del autor.
Benítez
asegura que utilizar a su nieto como
referencia no es porque «considere que
el será en el futuro el lector ideal, es
solo que quería tenerlo como
referencia». Para el escritor, que
presume de haber publicado 51 libros de
los más variados géneros, esta obra «no
sorprenderá a los lectores asiduos y
quizá sí a todos los otros». Asegura que
«hay cosas que he aprendido a lo largo
de sesenta y dos años y he querido
escribirlas para que la gente las tenga
a mano».

La
promoción señala que este volumen es «la
biblia de Benítez» y el escritor quiere
explicar que el no cree en ninguna
religión y no siente ninguna devoción
por tal volumen, pero señala que «en
muchos sentidos es una síntesis de cosas
que están dispersas en libros y ahora
están juntas».
Aunque el
autor de Caballo de Troya asegura que se
da por contento si «un lector lee algo
en el libro y lo roba, se apropia de una
frase o de una reflexión» también admite
que la gente «no se deja ayudar por los
libros» pero esta certeza no lo coloca
«en la situación de dejar de contar lo
que pienso, porque creo que la gente
puede hacer lo que quiera y lo que yo
quiero es contarlo».
En cuanto
a su trabajo literario, J.J. Benítez
considera que «a estas alturas ya solo
quiero escribir cosas en las que me
divierta, y con este libro disfruté».
También señala que está en una altura de
la vida en la que ha comenzado a pensar
«en retirarse progresivamente, en ir
saliendo de escena poco a poco».
Vuelve a
los contenidos de la obra para explicar
que lo importante es «vivir». Cree que
Estados Unidos, y ese espacio occidental
que él llama genéricamente «norte» han
introducido el concepto del «futuro»
para advertir que «el ser humano no
tiene que preocuparse de eso, que el ser
humano tiene que vivir el presente de
manera que el trayecto que recorre es
más importante que si hay una meta o
no».
Asegura
que se siente cómodo con el sistema
literario español porque, simplemente,
«no participo de él, me han hecho muchas
entrevistas pero ninguna crítica,
simplemente me han ignorado».
Quizá a
esta ignorancia haya contribuido su
dedicación al fenómeno ovni, del que
sigue investigando. Explica que de los
extraterrestres tendremos datos «cuando
los militares quieran», pero advierte
que no hay «más avistamientos cuando
llegan las épocas de crisis». Cree que
en la guerra fría el fenómeno ovni fue
utilizado como cortina de humo, pero
explica que en la actualidad «la gente
está preocupada por otras cosas, por
cosas más inmediatas y más importantes
como llegar a fin de mes». Benítez
sentencia que así «debe ser» y que su
intención no «es convencer a nadie de
nada. Cuando llegue el momento, la gente
ya sabrá que lo extraterrestre es algo
normal».