J.J. Benítez plasma sus
reflexiones sobre los
secretos y misterios de
la vida en De la mano
con Frasquito, su
libro número 51, que
publica en la editorial
Granica, después de que
Planeta, con la que
llevaba trabajando 29
años, rechazara este
texto, según explicó
ayer, durante la
presentación de este
ensayo en Madrid.
Frasquito es el nombre
ficticio de su nieto,
que tiene ahora cuatro
años, y quien le ha
servido de pretexto para
escribir este "libro
especial", que
encierra 101 reflexiones
y con el que quiere
"transmitir a la gente,
en general, lo mucho o
poco" que sabe de la
vida. A sus 62 años, J.
J. Benítez, autor de la
saga Caballo de Troya,
se sale del circuito
editorial. Pese a que en
un principio lo calificó
de "irreverente, con
lo sagrado, sobre todo",
el escritor y periodista
precisó que el texto
contiene "conceptos
no ortodoxos" porque
"lo sagrado no es lo
que nos cuentan".
"La vida es algo a lo
que uno se asoma un
tiempo, no venimos a ser
buenos o malos",
aseguró J.J. Benítez.
"Es un libro que me
hubiera gustado leer de
joven", señaló,
apuntando que hubiera
sido positivo que le
hubieran dicho que en la
vida "no hay problema
si te equivocas o te
arrepientes de algo".
Eso sí, advirtió de que
no es un libro dirigido
a aquellos que se
consideran felices.
"Es un libro de utilidad
en momentos malos, un
libro misterioso que da
igual por qué página lo
abras, siempre tiene una
respuesta", afirmó
un autor que no se
avergüenza por haber
roto su relación con
Planeta.
De la mano con Frasquito
incluye máximas como
"Morir es sólo un juego.
Tras el simulacro de la
muerte nos partiremos de
la risa", "Los
buenos recuerdos
amortiguan la vida",
"Dios no tiene dedos,
pero utiliza tus
sentimientos",
"Vivir requiere
voluntad, saber morir,
sabiduría", "Dios
es mujer" o "Soñar
es tan necesario como
respirar".
"La imaginación nos
diferencia de los
animales. Me gustaría
que la gente, al leerlo,
volara con su
imaginación",
prosiguió J.J. Benítez,
cuyo libro podría ser su
propia Biblia, si bien
él no cree en ninguna
religión (era católico
pero se hizo apóstata).
Según detalló el autor,
que ha investigado el
fenómeno de los OVNI
durante muchos años,
este libro podría ser de
utilidad para los
agnósticos. "Si es
cierto lo que aquí se
cuenta, los ateos se van
a sentir desnudos, con
todos mis respetos",
puntualizó el escritor.
Como apuntes curiosos,
J.J. Benítez destacó el
"cuaderno de pactos y
otras señales" que
tiene con su Dios o con
sus amigos. En el caso
del número 101, señaló
que suele aparecer y
darle respuestas. Cuando
nació su nieto, por
ejemplo, el 101 estaba
en las sábanas de la
cama del hospital.
"Lo interpretamos como
una señal de los cielos",
dijo un hombre que tiene
la teoría de que existen
en el mundo los llamados
kui,
"criaturas que vienen de
otro mundo y al nacer se
convierten en hombre y
mujer y no vuelven a
encontrarse hasta
después de la muerte".
EL PERIÓDICO. 1-XI-2008.
EFE