El
escritor revela que usa su experiencia periodística para
investigar,, pues “cuando escribo tengo que saber el máximo de
lo que escribo”
Lissette
Rojas/Clave Digital
SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El escritor navarro J.J.
Benítez, famoso por sus libros de especulación científica,
reveló recientemente que prepara el último volumen de su saga
Caballo de Troya, que ya cuenta con ocho números anteriores.
El autor, sin embargo, no precisó la fecha en que saldrá al
mercado el noveno libro de la serie que empezó en 1984, en la
que unos científicos viajan al pasado, exactamente a los días de
Jesucristo, y conviven con el hijo de Dios.
En el momento de su publicación, la novela Caballo de Troya le
causó conflictos con la Iglesia. En entrevista con Clave
Digital, Benítez cuenta cómo “los sectores más conservadores de
la Iglesia se llevaron las manos a la cabeza, se rasgaron las
vestiduras”, le dijeron “de todo, menos bonito” y “condenaron
los libros, dijeron que estaban escritos por el diablo”.
Benítez, de 61 años y autor de más de medio centenar de textos,
vino al país para promover su libro “De la mano con Frasquito”,
una obra distinta de todo cuanto ha escrito antes.
En ella reflexiona sobre la vida, sobre su relación con Dios,
con el prójimo y le da consejos a su primer nieto.
En la actualidad, Benítez, que no niega la influencia de Julio
Verne, trabaja en una nueva novela de fantasía, como un desafío
que se hizo para probar si era capaz de escribir para sí mismo.
Su meta era la construcción de mil nuevas metáforas y ya la
superó. No avanza nada sobre cuál será la trama o el posible
contenido, pero sí comparte su duda: aún no sabe si una vez que
termine el manuscrito alguien lo publicará.
Más allá de su duda, su obra con toda seguridad llegará a las
estanterías después de febrero, cuando tiene previsto ponerle
punto final. Y es probable que eso ocurra en tierra dominicana,
porque se ha comprado un apartamento en Punta Cana, donde vivirá
seis meses al año porque se enamoró de la belleza del lugar y la
amabilidad y la sinceridad de la gente.
[Ver NOTA]
A continuación, la entrevista que concedió a Clave Digital, por
intermediación de Patricia Urrutia, de Editorial Norma.
“De la mano con Frasquito” es diferente a todo lo que he podido
leer de usted. ¿Cómo define este nuevo libro?
Bueno, pues sí es un libro distinto, una especie de síntesis de
mi vida. El que quiera conocer mis pensamientos, tendría que
leer Frasquito. Es como si te exprimen y te sacan el jugo y te
lo bebes. Son 62 años de experiencia. Es todo lo que yo he
vivido en ese tiempo, lo que merece la pena, lo he tratado de
poner por escrito. Es un libro para todo el mundo. No es un
libro para niños aunque lo pueden leer los niños. Es para
adultos.
Usted ha escrito más de medio centenar de obras de ciencia y
especulación científica ¿Cómo llegó usted a esa línea narrativa?
Yo no creo en la casualidad. Ahora creo que todo está ordenado
en la vida de todos los seres humanos. Aparentemente, llegué por
casualidad, aunque yo no creo en eso. Hice periodismo, trabajé
en muchas secciones de periódicos durante varios años, me
especialicé finalmente en la investigación, en los grandes
misterios y fue todo muy progresivo, despacio, con calma. Y me
di cuenta de que la investigación era lo que me gustaba hacer y
en eso he seguido. En el año 78 dejé el periodismo activo para
dedicarme solo, única y exclusivamente a la investigación, pero
fue un proceso gradual. Pasé por todas las secciones de la
prensa.
¿Cómo encontraba usted la materia prima para sus escritos en los
primeros años de su carrera literaria?
Pues es muy fácil, porque es cuestión de tener los ojos muy
abiertos y sentir el periodismo y darte cuenta de que la vida
está ahí afuera, de que hay multitud de temas e infinidad de
cuestiones de interés humano.
Alguien que supo de su estadía en Perú en los años 70 me contaba
de su experiencia con los hermanos que decían que escuchaban
voces de otro mundo ¿Usted tiene alguna anécdota en especial de
aquellos tiempos?
En ese viaje a Perú, precisamente, en el 74, yo vi dos Ovnis con
esta gente. Ellos decían que tenían relación con seres
extraterrestres y yo fui a hacer una nota para publicarla en el
periódico y mientras estuve con ellos ahí, investigando, me
llevaron a un desierto y vi dos objetos muy brillantes. Esa fue
la primera vez que yo vi ovnis y fue muy, muy interesante.
Hábleme un poco de Frasquito, el ser humano, ¿cuál es su
verdadero nombre y a qué viene este apodo?
Frasquito es mi nieto, el mayor de mis cuatro nietos. Yo le
llamo Frasquito porque le regalé un frasquito cuando era un
bebé, con un euro adentro y un mensaje en el que yo le decía que
el dinero no es lo más importante del mundo y que conviene que
no lo olvide, que el dinero solo es un compañero de viaje. Ya se
le quedó el nombre de Frasquito, yo le llamo Frasquito y el
responde. Esa es la historia.
¿Podría decirse que De la mano con Frasquito, que es un libro
bastante refrescante, sea un paréntesis entre lo que usted ha
escrito y lo que va a escribir? ¿Qué está usted escribiendo
ahora?
Estoy terminando para febrero más o menos una novela de
fantasía, una novela de imaginación pura y viva. Es un desafío
que yo me hice a mí mismo a ver si yo era capaz de escribir solo
para mí y no sé si se publicará y no sé si se publicará.
¡Cómo que no sabe!
No sé, porque es un libro casi experimental, es un libro en el
que yo he tratado de construir más de mil imágenes, más de mil
metáforas y en 500 páginas ya he conseguido 1,111. Es un libro
difícil, creo yo, y no sé, no sé si se publicará. Luego
terminaré la saga Caballo de Troya, el número nueve. No te puedo
decir de qué va porque es una sorpresa.
¿En su momento Caballo de Troya le causó problemas con la
Iglesia?
Los sectores más conservadores de la Iglesia se llevaron las
manos a la cabeza, se rasgaron las vestiduras, me dijeron de
todo, menos bonito y condenaron los libros, dijeron que estaban
escritos por el diablo. Pero el 90 por ciento de la gente es
gente abierta, que cuando lee estos libros siente que le llegan
al corazón y que les ha cambiado la percepción de Jesús. Ellos
son mayoría. Luego hay una minoría que sigue aferrada a sus
ideas y me parece muy bien, que son los que te pueden criticar y
te pueden hacer daño.
¿Es cierto que usted se va a mudar a este país, a Punta Cana?
Si Dios quiere. Ya tengo un apartamentito. Lo pensé hace mucho
tiempo y un día, dando vueltas por ahí, la mar en Punta Cana, me
di cuenta de que era un sitio donde merece la pena vivir y voy a
intentar en un futuro pasar al menos seis meses: la mitad del
año.
[Ver NOTA]
¿Usted que ha visitado tantos países que encontró en el nuestro
que le atrajera tanto como para quedarse a vivir?
He encontrado un lugar extraordinariamente bello y me encanta el
color azul, el turquesa de la mar de República Dominicana es
algo que es precioso y es algo que hay que verlo, y luego la
gente es muy cariñosa, muy agradable y muy sincera. Es un lugar
donde yo no tengo temor para nada. Entonces, me gusta.
Usted es un escritor muy prolífico ¿no le pasa como a algunos
escritores que en algún momento reniegan de un texto a tal punto
que no lo pueden ver y les gustaría que recogiesen todas las
ediciones de esa obra?
No me ha pasado eso porque sé que no se puede hacer. Pero sí me
ha pasado tener que leer por alguna razón algún libro mío y
llevarme las manos a la cabeza, pero yo comprendo también que
todo el mundo tiene su momento y están hechos con una intención
y no es bueno arrepentirse de lo que se ha hecho, nunca. Yo leo
un libro antiguo mío y me parece increíble y no lo volvería a
hacer, pero comprendo que cada libro tiene su sentido, se hizo
con el mismo cariño, con el mismo esfuerzo o más y no debo
arrepentirme nunca. Nadie debe arrepentirse de la condición
humana y si uno comete errores, no importa.
¿Usted ha tenido contacto con la literatura dominicana?
No, no mucho.
¿Qué le parece la literatura latinoamericana contemporánea?
Me parece espléndida. Yo no leo mucha literatura pura, porque
estoy muy metido en la lectura técnica. Yo leo, de cada 10
libros, ocho son libros técnicos. Lamentablemente, no tengo
mucho tiempo para la literatura pura, pero quizás cuando me mude
aquí tenga más tiempo y me pueda relajar más y dedicarme más a
lo que es la literatura. A mí me parece que hay autores
fantásticos, hay autores nuevos que ayudan a la renovación; los
viejos nos vamos quedando atrás y llega el relevo.
En la actualidad ¿qué está leyendo?
Ahora mismo estoy leyendo dos libros. He terminado uno sobre
historias de la CIA (Agencia Central de Inteligencia) y dos
libros que necesitaba para la novela que estoy terminando ahora,
técnicos también, sobre tortugas. No sabía nada sobre tortugas y
entonces hay un personaje en esa novela, que es un personaje
menor, y yo quería saber. Porque mi problema es que cuando
escribo tengo que saber el máximo de lo que escribo, aunque
luego no lo utilice.
¿Le ha pasado que algún libro suyo se ha convertido en
literatura de anticipación?
Sí, sí. Por asunto de los Caballo de Troya; en los Caballo de
Troya se habla de inventos que todavía no han salido, no se han
descubierto y algunos se descubrieron después de que apareciera
el libro. Por ejemplo, en Caballo de Troya uno, en el año 84, se
habla de unas lentes fotográficas que funcionan con gas; es
decir, no hay que intercambiar los objetivos. El fotógrafo
normalmente tiene que cambiar de lente; en esas cámaras que se
describen en Caballo de Troya uno hay un dispositivo
electrónico, de computadora, basado en gas, con lo cual el gas
que está dentro convierte el objetivo en un 80-200 o en un ojo
de pez o en un gran angular, solamente con apretar un
chismecito, un botón. Eso se descubrió después por los
japoneses, en los años 90 y tanto.
¿Cuál es el mejor reconocimiento que a usted le han hecho los
lectores?
El mejor reconocimiento es seguir comprando los libros, el
mejor, años y años después. Caballo de Troya uno fue en marzo de
1984 cuando sale el primero. Ayer, cuando se presentó Frasquito
había gente joven que traía –a firmar por el autor en Casa
Cuesta- los libros de Caballo de Troya, porque su padre y su
abuelo se los habían recomendado. Para un autor, esa es la
máxima satisfacción. Que los libros pasen de generación en
generación, es el mejor reconocimiento.
¿Qué cree usted que podrían decir cuando analicen su literatura
en un futuro?
No creo que analicen mi literatura en un futuro, para nada. No
soy tan importante, además no me interesa. Porque el día en que
yo me vaya, pues no sé. Siempre tienes un punto de vanidad que
te dice “sí me gustaría”, pero no creo que sea real. A mí una de
las cosas que más me desmoralizan en el mundo es entrar en una
librería, porque hay miles de libros, miles y no sabes dónde
mirar y no sabes qué pensar. Y dices: “Y yo voy a escribir otro
libro más: ¡hay miles!”
Yo escribo porque entiendo que tengo cosas que decir, que
comunicar o porque me divierte, pero no pienso en que después
alguien me recuerde. Cada uno tiene su destino, su trabajo, su
papel; se termina aquí y ya está. Lo que más me puede interesar
es si yo di, no que me puedan recordar.
¿Qué consejo le daría usted a un escritor joven que apenas
empieza?
Yo el consejo
que le puedo dar es que cada uno es cada uno y cada uno escribe
como quiere y como puede. Si alguien se interesa en la
escritura, si tiene la vocación de escritor, tiene que escribir,
publique o no publique.
NOTA DE LA ADMINISTRACION DE JJBENITEZ.COM:
La periodista debió interpretar erróneamente las palabras del
señor Benítez en la entrevista. Oficialmente J.J. Benítez no se
ha comprado ninguna casa en Punta Cana ni tiene previsto mudarse
allí seis meses del año.