
J.J.
Benítez. El hombre que pinta con letras sueños y
enigmas de la vida
Quería ser pintor y el destino quiso que se
dedicara a dibujar con letras los enigmas y
sueños de la vida. Es el referente del periodismo
de misterio -junto a Jiménez del Oso y Faber
Kaiser- y de un estilo que llamamos novela de
investigación heterodoxa. Déjenme contarles la
historia de un hombre que sembró la curiosidad,
que hace lo imposible realidad, y es el culpable
de que no hayamos perdido la capacidad de soñar.
Francisco
Contreras Gil. ENIGMAS nº 194.
Aquel
teletipo titulado "Aterrizaje en Burgos" sería
la mágica llave que le abriría la puerta a una
nueva vida en mayo de 1972. Él no lo sabía,
pero, aquella información sobre la aparición de
un objeto volante no identificado en tierras
burgalesas -un tema que nunca antes le había
interesado, y que su redactor jefe le encargó
que cubriera siendo reportero local en La Gaceta
del Norte-, sería el punto de inflexión que
cambiaría su perspectiva de la realidad. Fiel a
ese
reporterismo de raza, acudió hasta la capital
castellana, entrevistó a los testigos, pisó el
terreno quemado que había dejado el "no
identificado" a su paso y empezó a entender que
detrás de aquel incidente había algo que no era
normal. Con esa incertidumbre regresó a la
redacción y realizó un reportaje con la misma
dignidad con la que hubiera confeccionado
cualquier tema o entrevista de actualidad,
planteándose las incógnitas claves: qué, cómo,
cuándo, dónde y por qué.
Podría haber sido una noticia más pero no fue
así. Desde aquel momento no
dejó de preguntar y preguntarse por aquel enigma
y se encargó de cualquier información OVNI que
llegara a la redacción. Dos años después, en
1974, otro teletipo -de la Agencia EFE en Lima,
firmado por Enrique Valls-, provocó un nuevo
giro de 180 grados en su vida. Viajó hasta
tierras peruanas, y allí, en la soledad del
desierto, el mismo día de su cumpleaños, se topó
con el misterio cara a cara. Contempló lo que
llevaba tiempo persiguiendo: los OVNls.
Sus crónicas fueron y siguen siendo un fenómeno
insuperable en la prensa española hasta la
fecha. No en vano, su primer reportaje provocó
que se llegaran a realizar hasta siete tiradas
del periódico en el mismo día. De la noche a la
mañana sus seriales y secciones dedicadas a lo
insólito provocaron la multiplicación de ventas.
Allí donde aparecían los OVNls,
allí
estaba él. Siempre viviendo la noticia y
trasmitiéndola de una forma apasionada.
Sembrando la incertidumbre, la curiosidad, la
duda, desestabilizando a una sociedad que vivía
un tiempo de zozobra religiosa y política.
Gracias a su trabajo, y pese a quien pese, el
hasta el momento microuniverso del mundo de lo
insólito, se transformó. Nació
-con
permiso de Andreas Faber-Kaiser y Fernando
Jiménez del Oso- el periodismo del misterio.
Pero pasados cinco años algo cambió...

El
punto
y
seguido de un reportero
del
misterio
De repente se encontró con dificultades. Sus
temas empezaron a no tener cabida a pesar de que
sus crónicas habían sido las responsables de la
subida de
lectores. La cúpula del rotativo, ligada al
sector católico más radical, provocó un cambio
editorial. Y ese cambio pasaba por el fin de las
crónicas tras el misterio. Una situación
que,
junto al asesinato de uno de sus compañeros
de redacción por parte de ETA, hicieron que se
planteara un nuevo rumbo en su vida. Fue así
como nuestro protagonista, nacido por
"accidente" en Pamplona, hijo de Guardia Civil,
que de niño quería dedicarse a pintar como
Miguel Ángel, pero
que acabó estudiando periodismo, tomó la
decisión de dedicar su existencia al mundo
heterodoxo. Atrás quedaban sus dos años de
talleres y reporterismo en el periódico La
Verdad de Murcia tras salir de la Universidad de
Pamplona en 1966, y las crónicas y reportajes
-entre los que se encuentran las dedicadas a la
fauna aragonesa, una de sus grandes pasiones,
confeccionados a pie de carnpo-, en el rotativo
El Heraldo de Aragón,
donde trabajó tras realizar el servicio militar
en Capitanía de Zaragoza hasta 1972, antes de
llegar a La Gaceta del Norte, donde se curtió
como reportero.
La
brújula de su vida cambió de dirección. No fue
una decisión fácil. Vivió la incomprensión de
sus compañeros, de su círculo cercano de amigos
y la de su familia. Nadie entendía cómo podía
dejar el periodismo activo -en el que tenía un
sueldo fijo, la "comodidad"-, por perseguir el
misterio. Estaba solo, completamente solo, pero
siguió peleando por su sueño. Y fue así como
firmó un contrato editorial leonino -en el que
se comprometió a entregar seis libros en un año,
sin derechos de autor-, y se lanzó a las
carreteras para defender su particular búsqueda
de lo imposible. Recorrió kilómetros y
kilómetros tras el misterio movido por el
entusiasmo y respuestas. Su constancia y
honestidad consiguieron el respeto, la
admiración y el cariño del gran público pero
además el éxito editorial. Sus crónicas
reporteriles no podían ser flor de un día y así
nacieron obras como OVNIS:
S0S
a
la Humanidad,
Existió otra Humanidad, OVNIS: Documentos
oficiales del Gobierno Español, TVE: Operación
Ovni, Incidente en Manises, Encuentros en
Montaña Roja
o 100.000
kilómetros tras los OVNls.
Sin
él saberlo aquellos libros fueron los cimientos
de un nuevo estilo de reporterismo que reflejaba
las penurias y alegrías de una cruzada personal
tras lo insólito. Poco importaba el éxito sino
lo que tenía que contar al mundo. Daba igual que
todos le hubieran dado la espalda, incluso sus
propios amigos
y
compañeros, lo importante era seguir contando
que la realidad era mucho más amplia de lo que
creemos...

Caballo de Troya:
el
inicio
de un estilo literario y
una
saga
insuperable
Fue
en los años ochenta, con un nuevo contrato de la
editorial Planeta, cuando se fraguaría su salto
a la novela con un manuscrito en el que
plasmaría su particular relación con la figura
de Jesús de Nazaret, que había nacido años antes
frente a la Sábana Santa. En su buhardilla -ante
la máquina de escribir, el temido folio en
blanco y un diario al que había tenido acceso-,
comenzó a gestarse un libro con el que creó un
estilo literario desconocido hasta el momento,
el de la novela de investigación heterodoxa. Una
obra en la que hábilmente mezcló hechos reales
con ficción. Un trabajo -que inicialmente fue
rechazado por su extensión- cuya publicación en
marzo de 1984 marcó un hito en la literatura
española. Un libro en el que se presentaba a un
Jesús de Nazaret más humano y cercano,
políticamente incorrecto, con un estilo
intimista, en una trama protagonizada por los
miembros de las Fuerzas Armadas
Estadounidenses, Eliseo y Jasón, y un viaje en
el tiempo a la Palestina del Hijo del Hombre,
que no dejó indiferente a nadie.
Llevó por título Caballo de Troya y
cautivó el corazón de los lectores, provocó un
terremoto de conciencias y se convirtió
en una ventana al pensamiento ortodoxo
y
dogmático. Durante más de doscientas semanas se
mantuvo como el más vendido y todo ello sin
agentes, sin ganar premios literarios, sin
operaciones de marketing, sin amiguismos
mediáticos, sin recetas best-seller,
porque fue escrito con verdad, de verdad, como
una invitación a que los lectores pensaran por
sí mismos y reflexionaran sobre el universo
divino.
Imagino, amigo lector, que ya sabrá de quién
estamos hablando. Se llama Juan José Benítez. Y
ahora vuelve a ser protagonista porque llega a
las librerías su última obra. El libro con el
que pone fin a la saga que no solamente ha
fascinado a lectores en todo el mundo, sino que
lleva vendidos más de cuatro millones de
ejemplares y ha sido traducido a treinta
idiomas.Y lo hace, una vez más, para hacer
tambalear los principios impuestos. Las mil
páginas que componen Caballo de Troya
9,
Caná,
conseguirán su fin, el mismo con el que empezó
hace ahora veintisiete años esta saga, que no
perdamos la capacidad de soñar, de hacer lo
imposible realidad, de sembrar de incertidumbres
un mundo de dogmas...
¡Gracias
maestro!
Fotografía
de
un reportero... en busca del
misterio
Estas líneas son un grito de reconocimiento y
gratitud. Y, casualidades, nacen en un autobús -rumbo
a la Base Aérea de Morón de la Frontera-
persiguiendo
el misterio OVNI. ¿Por qué darle las gracias a
Benítez? Como decía el Nazareno, "quien tenga
oídos que oiga"...
Porque enseñó a toda una generación que había
vida más allá del periodismo político, deportivo
o del corazón. Que vivimos en un mundo lleno de
sorpresas,
paradojas y misterios. Porque sacó del anonimato
temáticas y sucesos que desafían a la razón, que
suponen un reto para el ser humano, y que habían
sido condenados por la ignorancia y el miedo.
Porque recuperó, y aún hoy sigue recuperando el
relato de testigos que nunca hubieran sido
encontrados. Porque nos transmitió esa esencia,
que se tiene o no se tiene, que no se vende ni
se compra, que viene de serie, que se mueve bajo
el entusiasmo, la ilusión y la pasión. Porque se
convirtió, y sigue siéndolo, en la alternativa a
las corrientes de pensamiento ortodoxas,
dogmáticas, autoritarias y mediáticas. Porque
sus ojos siempre están encendidos y contrastan
con los que siempre están en penumbra de
ilusiones o sumidos en su propio ego. Porque
siempre se encuentra buscando respuestas,
siempre con ganas de saber y conocer todavía
más, en las antípodas de comunicadores,
periodistas e investigadores con más cara que
espalda, de enfermos de ego en tercer grado, de
los tontos listos, de los listos gilipollas, de
los "sabiondillos", de los profesores de todo,
de los consejeros de nada, de los quemados en su
propia bilis, de los "coñazos" de las
productoras, de los productores y editoriales
mafiosas, de los vagos recurrentes, de los
desganados, de los envidiosos, de los que
siempre tienen una excusa ante la mediocridad,
de los escritores obsesionados con la lista Nielsen
y de
todos aquellos a los que solo les preocupa el
best
seller,
encontrarse en los primeros puestos en las
listas de ventas. Porque nos enseñó que en esto
del misterio camino y meta se confunden, que al
final no importa tanto la solución, sino los
sinuosos caminos para hallarla. Que el misterio
no solamente seduce con su canto de sirenas sino
que te incluye en su trama favoreciéndote con
casualidades que no son tales o frenándote con
absurdos medios cuando no sigues el camino
correcto. Y sobre todo, porque nos enseñó a
seguir manteniendo vivo el niño interior, que
mira el mundo preguntando y preguntándose por
todo, y con su ejemplo, a pelear por nuestros
sueños...