RICHARD WIDMARK

Se ha ido también Widmark, el hombre que sonreía con la mitad de la cara, uno de mis actores favoritos. Ahora sí sabe qué es el beso de la muerte. Ha necesitado 93 años para besar a la muerte de verdad.

Gracias, Richard, por aquellas noches en el cine de verano en Barbate, cuando sacabas el revólver mucho más rápido que cualquiera de nosotros.

Gracias, Richard, por cabalgar juntos, aunque éramos más de dos.

Gracias, Richard, por enseñarme cómo es un submarino por dentro y por hacerlo navegar en una pantalla, y en blanco y negro.

Gracias, Richard, por tener las pistolas de oro, y por conquistar el oeste de nueve a once de la noche, cuando a nadie se le ocurría conquistar a esas horas.

Gracias, Richard Widmark, por quedarte a vivir en la leyenda y, muy especialmente, por amarillear mi cielo cada 26 de diciembre, tu señal...

    

             

 

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