Extrañas rodadas submarinas frente a Barbate (Cádiz) 

 

No conviene olvidarlo. Al "lado oscuro" de la ufología sólo le interesa la destrucción. He aquí otra de las características, casi permanente, de aquellos que se auto proclaman "racionalistas" y que, según ellos, constituyen la "línea seria y científica" de la investigación ovni.
Destruir. Desmantelar y reducir a cenizas cualquier caso. Si, además, ha sido investigado y difundido por sujetos como quien esto escribe, o por cualquier otro ufólogo que no comulga con las ruedas de molino del " lado oscuro", miel sobre hojuelas.

Invito al navegante a que busque un solo caso ovni que haya sido descubierto por el "lado oscuro". No existe. Sería absurdo. Algo así iría contra la esencia de sus principios. La labor de estas gentes, como estamos viendo, consiste en "chupar rueda". Y, a partir de ahí, sabotear y negar. No importan los argumentos. Vale todo. Desde la mentira a las medias verdades, pasando por los "razonamientos" (?) más peregrinos y ridículos. Y todo eso, naturalmente, en nombre de la ciencia...

Pero, ¿qué otra cosa podemos esperar de los intoxicadores que cobran -en dinero o favores- de los Servicios de Inteligencia? ¿Y qué puede nacer de la mediocridad de los "tontos útiles" que, a su vez, sirven y veneran a dichos intoxicadores?

Veamos un nuevo ejemplo de cuanto afirmo...

"Rodadas" bajo el mar.

Hace ya veinte años, en 1980, llegó a mi conocimiento un caso extraño. Vaya por delante que jamás lo asocié al fenómeno ovni. Se trataba, como escribí en su momento, de algo desconcertante, sin más.
Una vez investigado me decidí a publicar una síntesis de lo acaecido en aquella mañana del 27 de junio de 1980 frente a la población costera de Barbate (Cádiz). España.

En esencia, como puede leerse en el artículo adjunto, el testigo observó en el fondo del mar unas extrañas marcas o rodadas que sorteaban limpiamente la intrincada estructura de la almadraba allí existente. Esta circunstancia, justamente, fue la que alarmó al buzo.
Para los que conocemos mínimamente el endiablado "laberinto" de cables, anclas y redes que forman este sistema de pesca de los atunes, el hecho de cruzarlo, sin el menor tropiezo, resultaba, cuando menos, "desconcertante"...

Acceso al artículo "Rodadas bajo el mar".

 

Naturalmente, el "lado oscuro" tomó cartas en el asunto. Un buen día, Ángel Rodríguez Álvarez, entonces suboficial de la Armada Española y miembro del "GEIFO" (ver caso "Conil"), me telefoneó, solicitando la identidad del testigo. No tuve inconveniente en facilitársela -aunque aparecía en el reportaje ya publicado- porque, sencillamente, tenía la previa autorización de Ildefonso Rubio, el hombre-rana en cuestión.

Pues bien, al poco, llegaba a mi poder una carta del referido Ángel Rodríguez, dirigida al "sumo pontífice" del "lado oscuro": Vicente-Juan Ballester Olmos. En ella, el "geifo" daba su opinión sobre las misteriosas "rodadas", estimando que podría tratarse de un animal marino, quizá una raya posándose intermitentemente, o la acción del agua sobre la arena. Prudentemente, Ángel Rodríguez concluía con un "la verdad es que no lo sé".

Y hacía alusión a algo que no era cierto. En boca del testigo aseguraba que yo había incumplido la promesa de no desvelar el nombre de Ildefonso Rubio Varo. Y digo que dicha afirmación es falsa porque jamás desvelo la identidad de un testigo que no desea aparecer en público. Si en aquel momento la di a conocer es porque, sencillamente, así se me autorizó. Las palabras del Sr. Rubio, textualmente, fueron éstas: "puedes hacer lo que creas conveniente ..." (conversación grabada, que conservo, del 2 de julio de 1980). Según el buzo, al leer lo escrito por el Sr. Ángel Rodríguez, él jamás dijo una cosa así.

"Lo único que pude manifestar, añadió Ildefonso Rubio, es que estaba cansado de tanta visita y de tanta entrevista."

El "GEIFO", una vez más, manipula los hechos.

Carta de A.Rodríguez a Ballester Olmos.

 

Nota de Ballester Olmos.

Nota de Ballester Olmos a H. Franch. Sin comentarios...

 

Nota de H. Franch.

Escrito de H. Franch a los medios de comunicación.
Otro rosario de falsedades y manipulaciones, muy propio del "lado oscuro". 

 

Las sorpresas, sin embargo, no terminaron ahí...
El 18 de octubre de 1984, otro miembro del "GEIFO", el Sr. Ángel Carretero, el individuo que mintió y manipuló en el caso "Conil" (ver lo publicado en octubre de 2000 en esta página web), redactó un "informe" (?) que incluyo a continuación. 

Acceso al informe de Carretero.

 

Curioso. Carretero, en el "brillante" informe, ignoraba la opinión de su colega, Ángel Rodríguez, sobre la raya o la acción del agua, manifestando que las rodadas podían deberse a un "carro submarino soviético".

¿Cuáles eran los muy serios y científicos argumentos que sostenían tan peregrina idea?. Al leer el "informe"(?), cualquiera, en su sano juicio, queda perplejo. La base "científica" que esgrime el tal Carretero es, simplemente, un dibujo aparecido en la página 724 de la Revista General de la Marina (noviembre 1983).Un modelo -es la información que acompaña a dicho dibujo- que, al parecer, utilizaba la antigua Unión Soviética para labores de espionaje en las aguas territoriales nórdicas.

¡Asombroso!. Este era el increíble "razonamiento"...

Y echando mano de otro "sesudo e irrefutable" argumento, el "geifo" asegura:
"según nuestra opinión, emitida después de un estudio de todos los datos disponibles, puede tratarse de un vehículo militar tipo oruga soviético que esa mañana se encontraba a unos quince metros de profundidad frente a las costas gaditanas de Barbate". 

Acceso al dibujo publicado en la "Revista General de Marina".

 

Reproducción de la página 724 de la Revista General de la Marina.

 

¿Quince metros de profundidad?. El "geifo" ni siquiera sabe leer... Las rodadas, según el testigo, se hallaban entre 47 y 50 metros, aproximadamente.

¿Un estudio de todos los datos disponibles?. Está claro que este aficionado o no sabe, no quiere saber, cómo es una almadraba. De haberse molestado en reunir un mínimo de información sobre la parte sumergida de este tipo de arte habría descubierto que ningún vehículo submarino, por pequeño que fuera, se arriesgaría jamás a cruzar entre la maraña de cables, anclas y redes. Sencillamente, terminaría enredándose o chocando con la intrincada estructura.

Y está claro, igualmente, que los "geifos" no supieron interrogar al testigo. De lo contrario habrían sabido que las rodadas pasaban, justamente, por debajo de una de las largas de redes: la rabera del revés, a medio calar en esos momentos.

Físicamente resultaba poco menos que imposible que ningún vehículo pudiera efectuar una maniobra semejante (a no ser que hubiera cruzado por ese fondo pocas horas antes del calado de dicha red. La operación se efectuó esa misma mañana) (ver gráficos).

Y me reafirmó en lo de "pobre interrogatorio" porque los "geifos", al parecer, tampoco tuvieron noticia de la forma y dimensiones de esas rodadas. De haberlo sabido, quizá no hubiera formulado una explicación tan poco verosímil. ¿O sí?.

Según dibujó Ildefonso Rubio Varo, las referidas rodadas estaban formadas por una sucesión de "arcos" o "medias lunas", perfectamente paralelos entre sí y de unos cuarenta centímetros de diámetro. Dichos "arcos", nítidos, se prolongaban en una doble hilera, con una separación de diez centímetros entre "arco" y "arco". Y a cosa de dos metros, una segunda rodada, idéntica y en paralelo a la ya descrita. Las huellas, por tanto, tenían una anchura total de cuatro metros, más o menos. Si el señor Carretero se hubiera tomado la molestia de verificar cómo son las "cadenas" de los vehículos anfibios -no submarinos- habría comprobado que no existe prototipo alguno con un soporte en forma de "arco" o "media luna". A no ser que el "geifo" trabaje también para los rusos y tenga acceso a secretos que nadie conoce...

Las extrañas rodadas, cruzando bajo la rabera del revés en la almadraba de Barbate.

 

Las huellas se dirigían de Oeste a Este, pasando bajo la gran red y rodeando una de las gigantescas anclas de la almadraba.

 

 

Posición 1: El buzo observa las rodadas por primera vez.
Posición 2: Ildefonso Rubio se aproxima a la rabera del revés y distingue las huellas a través de la red. Proceden del Oeste.
Posición 3: Sigue el rastro durante 200 metros.

 

Dibujo aproximado de las "rodadas", según descripción del testigo.

 

 

 

Lo dicho: ¿qué datos investigó el señor Carretero?.

Y lo más sabroso del "informe" (?): "... La oruga soviética se encontraba frente a las costas gaditanas de Barbate... No podemos olvidar -prosigue el lince del "geifo"- la vigilancia estrecha que los soviéticos mantienen sobre el estrecho de Gibraltar, donde estos vehículos serían prácticamente útiles...".

Para empezar, la costa de Barbate, donde se cala habitualmente la citada almadraba, se encuentra a casi 38 kilómetros del citado Estrecho. Por no hablar de la base naval de Rota... En cuanto a "polígonos de tiro", ¿a cuál se refiere Carretero?. En 1980 no existía aún el ubicado hoy en el término de Barbate....

Situación de la población costera de Barbate.

 

Y digo yo: ¿Qué se le había perdido al supuesto "carro submarino soviético" frente a Barbate y rodando por debajo de una de las redes de la almadraba?. ¿Qué secreto trataba de desvelar? ¿Quizá la forma de calar un arte que se remonta a los fenicios?. Los rusos son rusos, pero no idiotas...

Algún tiempo después, en 1998, el GEIFO volvía a la carga. Y en el boletín de dicho grupo - abril-mayo- los señores Rodríguez y Carretero insistían en la explicación del "carro soviético" obsequiándome, de paso, con una de sus habituales "lindezas": "novelista de ciencia-ficción", "novelero", "calificación precoz, a la par que por completo desatinada", "patinando cosa fina", etc.

Acceso a lo publicado en el boletín del G.E.I.F.O.

 

Escrito de H. Franch a los medios de comunicación.
Otro rosario de falsedades y manipulaciones, muy propio del "lado oscuro". 

 

No voy a entrar en la torpe dinámica de responder a semejantes estupideces, pero sí quiero llamar la atención del navegantes sobre "algo" que aparece en dicho boletín.

En la nota de el Diario de Cádiz -"mini-submarinos soviéticos operan en el estrecho de Gibraltar desde hace diez años"-, desmentida al día siguiente, se dice también que esos supuestos mini-submarinos "tienen ruedas articuladas con cadenas". Obviamente, ni Carretero ni Rodríguez conocían aún la forma, en "arco", de las huellas descubiertas en 1980 bajo la almadraba. De haberlo sabido, como decía, quizá no se hubieran atrevido a formular la explicación del "carro submarino soviético". Insisto: dadas sus torcidas intenciones..., puede que sí.

Como tampoco supieron, hasta hoy, que los rusos negaron rotundamente que se hubieran aproximado a la citada costa de Barbate en junio de 1980. Así me fue aclarado por el agregado militar de la embajada de la Federación Rusa, coronel Alexander Bondarev, tras cursar la correspondiente petición oficial. Cuando me entrevisté con él en Madrid, su pregunta fue definitiva:
"¿Y qué interés militar puede tener una almadraba para nosotros?" 

Coronel Bondarev

 En resumen, he aquí un nuevo ejemplo de cómo actúa e "investiga" (?) el "lado oscuro" de la ufología. Como decía al principio, poco importa que los argumentos no se sostengan. Poco importa que las "explicaciones" sean ridículas. Poco importa la mentira, la calumnia o las medias verdades. Lo que interesa es destruir. En definitiva, lo fácil...

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La almadraba de Barbate en 1980.
(Foto: J.J. Benítez)

 

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El "copo" una vez alzado. El "laberinto de redes, cables y gigantescas anclas hace imposible que un vehículo pueda deslizarse entre la intrincada estructura.
(Foto: J.J. Benítez)

 

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La almadraba de Barbate, situada a casi 38 kilómetros del Estrecho.
(Foto: J.J. Benítez). 

 

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Vicente Zaragoza, capitán de la almadraba de Barbate, uno de los primeros testigos del relato del buzo.
(Foto: J.J. Benítez). 

 

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Ildefonso Rubio Varo, testigo de las misteriosas rodadas.
(Foto: J.J. Benítez). 

 

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"¿Y qué interés militar puede tener una almadraba para nosotros ?", preguntó el coronel Bondarev.
(Foto: J.J. Benítez)

 

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"Puedes hacer lo que creas conveniente", respondió el buzo cuando le pregunté si deseaba que mencionara su nombre.
(Foto: J.J. Benítez).

 

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