FECHA: 7 de Julio de 1947
LUGAR: Phoenix (Arizona)
AUTOR: ©William A. Rhodes

RHODES
William A. Rhodes, científico autodidacta, se encontraba aquel atardecer del 7 de Julio en el interior de su vivienda cuando escuchó un ruido. Y, curiosamente, "pensó que se trataba de un platillo volante". No debemos olvidar que el término ovni apareció posteriormente.
Rhodes afirma que tomó una modesta cámara fotográfica de bolsillo y se dirigió rápidamente al exterior. Allí vió un objeto con una extraña forma -"como el tacón del zapato de un hombre"- que se alejaba hacia el suroeste. Pero aún le dio tiempo ha hacerle dos fotos.
Las placas fueron reproducidas por el periódico Republic de Arizona a los dos días.
A pesar de lo dicho por Ray Palmer en la revista Flying Saucer, los 64.000 ejemplares de tirada de dicho rotativo no fueron confiscados por la Fuerza Aérea ni por el Ejército norteamericano. Como muy bien apunta Don Dedera en la Enciclopedia de los ovnis, una tarea semejante habría exigido la colaboración de muchas divisiones, "incluyendo un escuadrón de asalto en helicópteros, con el fin de confiscar los periódicos que fueron mandados -a lomos de mulas- hasta el cañon Habasu". Lo que sí se produjo fue una visita muy particular...
A la semana de la publicación de las fotos en el Republic, Rhodes recibió la visita de un agente del FBI y de un oficial de Inteligencia de Campo Hamilton (California). Los visitantes sometieron al testigo a un duro cerco de preguntas y le plantearon si estaría dispuesto a entregar las fotografías al Air Corps "para su valoración". El fotógrafo, con toda su buena fe, puso los documentos en manos de los oficiales, confiando en una pronta devolución.
Al mes, Rhodes pidió las fotografias pero Washington le respondió que eso era del todo imposible. Y las fotos, como sucede casi siempre, no fueron devueltas...
Medio año después, a comienzos de 1948, la Fuerza Aérea pidió al testigo que se dirigiera a la base de Wright-Patterson, en Dayton (Ohio), a fin de celebrar una entrevista. Rhodes respondió a los militares que no podía desplazarse. Al poco, dos miembros del Centro de Inteligencia Técnica del Aire se personaron en el domicilio de Rhodes y le sometieron a un segundo interrogatorio.
El fotógrafo, cansado ante tanta molestia, comunicó a los oficiales que aquella era la última vez que hablaba sobre lo que había visto y fotografiado en 1947. Lo que no podía sospechar en aquellas fechas la USAF es que, años más tarde, los más sofisticados sistemas de computadoras serían utilizados para comprobar si la fotografía-ovni era o no auténtica. William Spaulding, presidente del "Ground Saucer Watch" (GSW), organización que estudia el fenómeno ovni en Phoenix, Arizona, sometió esta foto a un original sistema de análisis por computadora, demostrando que dicha instantánea es auténtica. Entre las pruebas efectuadas en los laboratorios computerizados de Spaulding se llevó a cabo una en particular que demuestra que el objeto que aparece en la imagen es sólido y que el grano de dicha fotografía es el mismo en el ovni y en el fondo descartando, por tanto, la posibilidad de un montaje. El color, por otra parte, determina la densidad de los bordes del ovni. El dictamen de la computadora fue el siguiente: la fotografía no está trucada.
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