FECHA: 16 de enero de 1958
LUGAR: Isla de Trinidad, Brasil.
AUTOR: © Barauna
Brasil: primer reconocimiento oficial ovni en el mundo
El año fue "madrugador". A los pocos días de comenzar 1958 ya se había producido otro caso "clásico" dentro de la ufología mundial. El 16 de enero, quince minutos después del mediodía, el crucero brasileño de adiestramiento Almirante Saldanha se hallaba anclado aguas afuera del puerto de isla Trinidad. El buque de la armada de Brasil llevaba 300 hombres y realizaba una serie de experiencias hidrográficas, vinculadas al Año Geofísico Internacional.
A las 12.25 horas, y cuando Saldanha se preparaba para navegar, la tripulación descubrió un objeto muy brillante, que se aproximaba a la isla. Aquel aparato -siempre a la vista de los reunidos en la cubierta del crucero- planeó sobre uno de los picos de la isla y, poco después, se alejaba a gran velocidad hacia el horizonte marino.
Entre la tripulación se encontraba el señor Barauna, quien llegó a tomar seis fotografías del ovni. Usó una cámara Rolleiflex, modelo E, con lentes de f 2.8, velocidad I/125 de segundo y una abertura de f/8, lo cuál provocó, al ser reveladas, una sobreexposición y grano duro. El objeto presentaba un color grisáceo oscuro y parecía rodeado -principalmente en su parte delantera- por una especie de condensación de vapor o niebla verdosa fosforescente. Los testigos -que fueron contados a decenas- apreciaron una estructura claramente metálica. El ovni volaba con una especie de movimiento ondulatorio, semejante al de un murciélago y cambiaba de velocidad en forma abrupta. Siempre sin transición. Como si fuera a saltos...
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Secuencia
Mientras voló cerca del navío, los motores del Saldanha fallaron, así como toda la energía eléctrica delbuque. El compás giró enloquecido y cambiaron las radiofrecuencias, esfumándose las señales de radio. Tanto el capitán del crucero como los oficiales querían ver de inmediato las fotografías de Barauna. Así que se dirigieron al laboratorio del barco. El revelado fue llevado a cabo delante de varios de estos oficiales de la Armada Brasileña, mientras el propio comandante del navío, Carlos A. Bacellar, sostenía una linterna de lentes rojas.
Al no existir papel fotográfico para copias en el Saldanha, los testigos tuvieron que contentarse con la observación de los negativos.
Tal y como habían apreciado visualmente muchos de los marinos, el ovni que salía en los negativos parecía metálico, esferoide, achatado y grisáceo. Llevaba una especie de anillo, similar al del planeta Saturno. Este "anillo" giraba rápidamente.
El objeto desprendía una tonalidad anaranjado-rojiza, que era acompañada -durante su marcha- de un resplandor fluorescente verdoso. Este halo verdoso desapareció casi totalmente cuando el ovni planeó sobre la isla.
La velocidad del objeto fue calculada por los oficiales y marineros en unos 600 km por hora. Sus dimensiones fueron calculadas en unos 100 pies (30 metros) de diámetro por otros 20 (unos seis metros) de altura máxima.
Las fotos -como veremos más adelante- fueron analizadas intensamente y, finalmente, declaradas auténticas por el Gobierno y la Armada del Brasil. El propio Presidente, señor Kubitschek, ratificó esta autenticidad.
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Ampliaciones del objeto
Informe de los servicios de Inteligencia
Hemos visto, muy resumido, el lead de los acontecimientos en el mediodía de aquel 16 de enero. A raíz del hecho, el Gobierno del Brasil, la Armada y los servicios de Inteligencia, así como la propia embajada norteamericana -¡cómo no!-cruzaron un sin fin de cartas, informes y comunicados.
Pues bien, he extraído de ese copioso dossier un informe -precisamente de los servicios de Inteligencia que resulta altamente "revelador" sobre lo que ocurrió aquella jornada y otras precedentes en las aguas del Atlántico.
El día 3 de marzo de l958-y bajo el sello de "confidencial"-, el jefe del Comando de Operaciones Navales, Antonio María de Carvalho, almirante de la Flota, dirigía la siguiente información al ministro de Marina del Brasil, en torno a los sucesos de isla Trinidad:Ministerio de Marina
Comando de Operaciones Navales
Departamento de Inteligencia
Objeto:
Informe sobre la observación de objetos volantes no identificados, registrados en la isla Trinidad, en el período comprendido entre el cinco de diciembre de 1957 y el dieciséis de enero de 1958.Sucesos:
1. El capitán de corbeta Carlos Alberto Ferreira Bacellar, comandante del puesto oceanográfico de isla Trinidad, fue llamado a este Alto Comando el veintisiete de enero de 1958, donde presentó su informe. Informó de lo siguiente:I. El treinta y uno de diciembre de 1957, un objeto volador no identificado fue observado sobre la isla, divisado por el oficial médico teniente primero MD Ignacio Carlos Moreira Murta, por un marinero y cinco trabajadores. El avistaje ocurrió por la mañana, alrededor de las siete y cincuenta horas; debido a la convicción de los observadores y la coherencia y correlación de los informes, decidió enviar el radiograma que dio origen a la presente investigación.
II. Fue informado en la misma ocasión, que idéntico objeto había sido avistado previamente, el cinco de diciembre de 1957, por un obrero, también por la mañana y a la misma hora.
III. (A partir de aquí fue suprimido parte del apartado número III, que continúa de la siguiente forma). Al día siguiente, primero de enero de 1958, a la misma hora y en la misma posición y moviéndose hacia el Norte (idéntica dirección de las observaciones previas), algo apareció sobre el mar, volando a increíble velocidad. Pese a la opinión adversa de otros observadores y a la luminosidad presentada por el objeto en cierto tramo de su trayectoria, concluyó, y todavía sigue creyendo, que una gaviota se proyectó sobre el cielo, tornando difícil cualquier estimación estereoscópica.
IV. Al día siguiente, dos de enero de 1958, volvió a darse la alarma, esta vez por la noche, alrededor de las veinte. Esta alarma fue descartada porque él mismo estaba de guardia y no vio absolutamente nada (el oficial de Inteligencia se está refiriendo al capitán Bacellar, de guarnición en isla Trinidad).
V. Finalmente, el 16 de enero de 1958, a las doce, quince horas, otra alarma de objeto volante no identificado, se registró a bordo del Almirante Saldanha, anclado junto a la isla. El buque se preparaba a soltar amarras y la tripulación estaba dedicada a la operación de izar a bordo el bote utilizado en los viajes a la isla. La alarma de ovni fue dada por miembros de la tripulación en la proa y en la popa de la nave.
VI. En esa misma ocasión, un fotógrafo profesional, civil, que se hallaba en cubierta, a proa del buque, fotografiando la operación de izamiento del bote, fue alertado y tuvo tiempo de captar las cuatro fotografías incluidas.
VII. Luego del avistaje, el fotógrafo extrajo el rollo de la película de la cámara, en presencia del capitán de corbeta Bacellar y otros oficiales; más tarde, junto con el capitán de corbeta Bacellar penetró en el laboratorio fotográfico del buque, vestido sólo con una camisa y "shorts". El revelado duró unos diez minutos y luego los negativos fueron examinados por el capitán Bacellar. El capitán de corbeta Bacellar afirma que vio el ovni aludido en los negativos mencionados, en aquel primer examen, con detalles que sólo las ampliaciones mostraron después más claramente.
VIII. Después, los negativos aludidos fueron mostrados a los miembros de la tripulación de la nave que habían sido testigos del fenómeno: todos reconocieron que el objeto que aparecía en las fotos era idéntico al que habían avistado en el aire.
IX. La persona que llamó la atención del fotógrafo hacia el objeto fue un capitán (en retiro) de la Fuerza Aérea, que se hallaba en el buque como integrante de un grupo especializado en caza submarina; el fotógrafo era miembro del mismo grupo.
X. Las fotografías fueron tomadas en no menos de treinta segundos.
XI. Una fuerte perturbación emocional fue observada en todas las personas que avistaron el objeto, incluso el fotógrafo, civiles y miembros de la tripulación del buque.2. El capitán de corbeta Bacellar también informó sobre un fenómeno que había observado personalmente sobre la isla, por dos veces en diferentes ocasiones, con ayuda de un teodolito de alta precisión y a plena luz del día. Su segunda observación fue la siguiente:
I. Estaba siguiendo un globo meteorológico cuando tuvo indicación de que sus instrumentos habían caído; la caída fue claramente reconocida por las señales emitidas por su radio-sonda y por la línea trazada en el registrador.
II. El globo debía explotar después de dicha caída, pues el tiempo medio de vida de un globo es de cuarenta minutos; después de este lapso estalla, debido a la gran altura alcanzada.
III. El globo seguido estaba cubierto, a una altura de 14000 metros, cuando sus instrumentos fueron lanzados por medio de paracaídas. Unos pocos momentos más tarde, localizó un objeto en el cielo, a unos 30 grados en la horizontal del punto donde el globo había desaparecido al pasar detrás de una nube.
IV. Visto a través del teodolito, el objeto presentaba una extraña forma, como una media luna, con una luz brillante; el fenómeno duró tres horas y media, y el objeto aparentemente se movía con la misma velocidad angular del Sol.
V. El objeto desapareció únicamente cuando el cielo quedó totalmente cubierto por nubes cirrus.
VI. No halla explicación para la observación que realizó considerando el tiempo de vida del globo pintado de rojo que seguía, la forma y luminosidad del objeto y posición de la luna y de los planetas.
VII. Esta observación fue atestiguada por el oficial médico, varios argentinos y marineros de la Armada, y un técnico civil del Departamento de hidrografía y navegación de la Marina.3. Finalmente, el capitán de corbeta Bacellar trajo a este Alto Comando al hombre que había tomado las fotografías, el fotógrafo profesional Almiro Barauna (dirección: "Praia De Icarai 251, departamento 1004, Niteroi), quien presentó el siguiente informe:
I. Estaba en la cubierta del NE Almirante Saldanha cuando fue llamado para que observara un extraño objeto que se aproximaba a la isla; le fue posible localizarlo después de unos pocos momentos de observación.
II. Inmediatamente después de avistarlo, dirigió su cámara hacia el objeto, tomando seis fotografías sucesivas.
III. Después, como había obtenido la última foto del rollo, extrajo la película de la cámara y permaneció durante casi una hora con ella en sus manos, esperando recobrarse de una fuerte perturbación emocional que experimentara; luego fue al cuarto oscuro para revelar el film expuesto, escoltado por el capitán de corbeta Bacellar.
IV. Permaneció en el cuarto oscuro unos diez minutos, acompañado por el capitán de la Fuerza Aérea, que lo ayudaba, después mostró la película, aún húmeda, al capitán de corbeta Bacellar con la impresión de que el objeto fotografiado no había aparecido en el film revelado: sin embargo, su impresión fue alterada por el propio capitán Bacellar, quien mostró que, en las vistas conectadas con la observación, era visible en diferentes posiciones, una imagen que parecía la del objeto.
V. Guardó los negativos y los trajo a Río donde, en un laboratorio fotográfico, hizo varias ampliaciones; el ovni aparecía bien sólo en dos instantáneas, porque los otros dos negativos eran muy oscuros.
VI. Para aumentar el contraste, realizó una operación conocida como "aclarado", consistente en aclarar homogéneamente todo el negativo; sin embargo, como en dos vistas el ovni aparecía con toda claridad y temía perderlas si el proceso fallaba, cortó la película y sometió a proceso sólo los otros cuatro negativos; como resultado, el ovni apareció con toda nitidez en dos de ellos, en diferentes posiciones.
VII. Dijo que, al observar el ovni, ocularmente, su impresión fue la de un cuerpo sólido, con contornos poco definidos, que mostraba gran movilidad a alta velocidad, y con un color oscuro, difícil de precisar, porque el objeto parecía envuelto por una sustancia que comparó a la espuma de jabón; parecía tener una prolongación del mismo material y se desplazaba sin ningún sonido.
VIII. Se puso tan nervioso y molesto después de la observación que le fue difícil realizar la rutinaria tarea de revelar la película.
IX. Ofreció los negativos a este Alto Comando para todos los exámenes y análisis necesarios, con el fin de probar su autenticidad, y sugirió un examen microscópico como única manera apropiada de detectar alguna triquiñuela.4. Resumiendo las declaraciones obtenidas de acuerdo con los informes transcritos más arriba, tenemos los siguientes hechos importantes:
a. Se observó sobre la isla Trinidad, por diferente gente, la aparición de objetos volantes no identificados en cuatro ocasiones, en diferentes días, tres veces por la mañana y una por la noche.
b. El capitán de corbeta Bacellar y otros observaron por la mañana, una vez, algo que creyó era una gaviota, pese a que los suboficiales y marineros que compartieron la observación, todavía piensan que se trataba de un ovni.
c. Observación por dos veces, sobre la isla Trinidad, por su propio comandante militar, un oficial superior del cuerpo de la Armada, un hidrógrafo experimentado en meteorología y operaciones de radio-sonda -y otros testigos- de un fenómeno no explicable sobre la base de condiciones atmosféricas o astronómicas.
d. Obtención desde la cubierta del NE Almirante Saldanha, mientras permanecía anclado junto a la isla Trinidad, de cuatro fotografías de un ovni, tomadas por un fotógrafo profesional en presencia de otros testigos que afirman haber observado el objeto fotografiado.
Análisis:
La evaluación de los hechos incluidos en el ítem previo muestra:a. Que en cinco avistajes de ovni, cuatro fueron hechos de día y uno de noche.
b. Que en cinco observaciones de ovni, el capitán de corbeta Bacellar fue testigo sólo de un caso, que explicó como una gaviota.
c. Que los testigos que avistaron los ovni, eran personas con diferentes calificaciones: obreros, oficiales, médicos, dentistas, marineros, sargentos, oficiales, civiles y un fotógrafo profesional.
d. Que ningún oficial de los cuerpos navales avistó los fenómenos registrados, con excepción de los dos incidentes informados por el capitán de corbeta Bacellar.
e. Que en todos los casos, todas las personas que observaron los ovni, incluyendo el fotógrafo profesional, padecieron una fuerte reacción emocional. Hubo, incluso, un caso que involucró a un obrero, considerado normal, que echó a correr presa de pánico.
f. Que los informes, a despecho de la gran dificultad para obtener buena información de gente con escasa cultura, concuerdan en los siguientes datos:Forma: El clásico disco u objeto de forma lenticular. Un objeto (visto desde abajo) según los observadores, cuando cruzó sobre la isla el treinta y uno de diciembre de 1957, mostraba un perfil esférico. Visto desde un punto distante era de forma de disco con doble cúpula (forma de Saturno).
Color: Indefinido para algunos, de acero inoxidable para otros; muchos lo describieron como envuelto en una especie de niebla.
Sonido: Todos los testimonios coincidieron en que los objetos no hicieron ruido alguno.
Cola: Algunos observadores notaron una descarga en forma de huella blanca; otros negaron cualquier cosa de este tipo.
Tamaño: Todos los observadores coincidieron en que los objetos se movían muy velozmente; ninguno fue capaz de realizar estimaciones.
Movilidad: Todos los informes llamaron la atención sobre la extrema movilidad de los objetos voladores no identificados. Los movimientos no eran continuos, como los de un avión, sino más rápidos y abruptos, con sorpresivos cambios de dirección y velocidad.
Altura y distancia: Sólo los observadores de los avistajes del 31 de diciembre de 1957, cuando el objeto volante fue visto cruzar sobre la isla, estimaron su altura, comparándola con la del pico Desejado i.e. alrededor de tres veces dicha altura, o sea alrededor de mil ochocientos metros.
Maniobras: Todos los informes coinciden en el hecho de que los objetos ejecutaban maniobras sumamente insólitas.
Aspecto: El de un cuerpo sólido, en todos los casos.
Tiempo de observaciones: Muy breve, calculado siempre en segundos.
g. Que los observadores que avistaron los ovni, conocen perfectamente cómo identificar aviones: todos los aviones sobre la isla fueron correctamente identificados en todos los casos, y se informaron por nota al Departamento de hidrografía y navegación.
h. Que considerando las circunstancias en que las fotos fueron tomadas, seguidas de la inmediata revelación de la película, las condiciones en que ésta fue realizada y el estado emocional del fotógrafo- todo indica que ningún fotomontaje se efectuó en el laboratorio de a bordo.
i. En lo que hace a la prueba fotográfica, evidentemente lo más valioso e importante, surge:Puntos negativos:
I. No se hicieron copias de la película en el momento de ser revelada.
II. El comandante del buque no tomó posesión de los negativos luego de haber sido revelados, de manera de obtener más tarde copias en presencia de testigos.
III. Las copias y ampliaciones fueron realizadas por el fotógrafo en su propio laboratorio.Puntos positivos:
I. El informe del capitán de corbeta Bacellar, que vio en la película, inmediatamente después de revelada y todavía húmeda, las imágenes que identificó en las copias como el objeto fotografiado, y también que las instantáneas que preceden a la secuencia conectada con el pasaje del objeto corresponden a escenas tomadas a bordo pocos minutos antes del suceso.
II. Las declaraciones de las personas que avistaron el objeto: Ellas vieron las copias de las fotografías y declararon que habían visto exactamente lo que aparece en las fotografías.j. En lo que respecta a los negativos, fueron sometidos al examen de técnicos del Departamento de Hidrografía y Navegación y de expertos del Servicio Aerofotogramétrico de Cruzeiro do Sul, con los siguientes resultados:
I. El técnico del Departamento de Hidrografía y Navegación de la Armada, luego de analizar los negativos, afirma que son naturales.
II. Los técnicos del Servicio Aerofotogramétrico de Cruzeiro do Sul, luego de exámenes microscópicos para verificar la granulación, análisis de señales, verificación de luminosidad y detalles de contornos, afirmaron: No había signo alguno de fotomontaje en los negativos mencionados, y toda la evidencia demostraba que eran realmente negativos de un objeto verdaderamente fotografiado; la hipótesis de un fotomontaje tramado luego de la observación es definitivamente excluida. Es imposible demostrar tanto la existencia como inexistencia de un fotomontaje previo, el que requiere, no obstante, una técnica de alta precisión y circunstancias favorables para su ejecución.Conclusiones:
5. Considerando la presentación de los hechos y el análisis sumario realizado, informado en el ítem previo, se puede concluir:
a. Que hay cierto número de testigos que declaran haber visto objetos voladores no identificados sobre la isla Trinidad. Estos testigos tienen distintas calificaciones y las observaciones fueron hechas en diferentes días.
b. Que la mayoría de los informes presentados son insuficientes, sobre todo debido a la falta de idoneidad (preparación) técnica de muchos de los observadores y a la breve duración de los fenómenos observados, de modo que ninguna conclusión puede alcanzarse en lo que hace que informaron el avistaje de objetos voladores no identificados.
c. Que la más importante y valiosa prueba presentada, la fotográfica, de alguna manera pierde su calidad convincente debido a la imposibilidad de descartar totalmente un fotomontaje previo.
d. Que la reacción emocional de las personas que informaron el avistaje de objetos voladores no identificados es muy fuerte y fácilmente perceptible.
e. Que, finalmente, la existencia de informes personales y de evidencias fotográficas de cierto valor considerando las circunstancias envueltas, permite la admisión de que hay indicaciones de la existencia de objetos voladores no identificados.6. La última conclusión mencionada me permite sugerir a Su Excelencia que este Alto Comando debe tomar en consideración toda la información que se obtenga sobre el presente tema, con vistas a alcanzar conclusiones más allá de toda duda.
¿Las ironías de la vida o "algo" mas?Como vemos, la Armada y los Servicios de Inteligencia brasileños se tomaron el caso de isla Trinidad con toda la seriedad del mundo.
Pero lo que muy pocas personas conocen es que el fotógrafo, autor de las tomas de isla Trinidad, había sido el protagonista de una curiosísima "historia", directamente relacionada con el tema ovni. Poco después del "encuentro" ovni en la playa de Barra de Tijuca, en 1952, y en una revista llamada Mundo Ilustrado, el fotógrafo aficionado Almiro Barauna -precisamente nuestro hombre- publicaba un artículo titulado "Había un platillo volante cerca de casa...".
En este trabajo, Almiro refutaba la autenticidad de las impresionantes fotos de los periodistas del semanario O'Cruzeiro, presentando, incluso, varios clichés previamente trucados por él.
Seis años después, Barauna se encontraba a bordo del Almirante Saldanha y pasaría ya a la Historia de la Ufología como el autor de varias fotos-ovni..., totalmente auténticas.
¿Ironías del destino o "algo" más...?
La investigación civil
Ni qué decir tiene que varios y competentes investigadores civiles o privados también llevaron a cabo las correspondientes investigaciones en torno al caso del ovni de Trinidad.
Croquis del avistamiento.
El propio Barauna relató así lo vivido por él:
"A eso de las 12.15, el navío se preparaba para dejar la isla y, desde las 10 de esa mañana, yo había presenciado la carga del material y el trasbordo de la tripulación. Me encontraba en la cubierta, molesto por el balanceo -me había olvidado de tomar una tableta contra el mareo- y con mi Rolleiflex cerca de mí.
"Uno de los colegas que venía en la expedición me llamó para asistir a la subida de algunos marineros y a las maniobras de la suspensión de la barca que nos servía para alcanzar la isla, que no poseía ningún embarcadero.
"El mar estaba agitado y este fotógrafo pensaba que podríamos conseguir unos buenos clichés. Ya que había dejado poco antes mi tomavistas Leica con teleobjetivo en el camarote, tomé mi Rolleiflex (tipo E) que había colocado en una taquilla de aluminio a fin de protegerla del ataque del agua y de la sal, y la ajusté para sacar fotos: objetivo f/2.8, diafragma f/8, abertura 1/125."
"... Y en el momento en que estaba a punto de reunirme con mi amigo -prosigue el fotógrafo, indispuesto de verdad por el mareo, tuve que renunciar a avanzar más y descansé un rato. De repente, en la cubierta delantera, un fuerte rumor llamó mi atención. En seguida vi a mis dos jefes -J. T. Viegas y A. Vieira Filho que me llamaban haciendo grandes señas con las manos, mientras me señalaban un lugar en el cielo y gritándome que un objeto brillante iba acercándose a la isla. En ese momento preciso -hacia las 12.20 horas-, mientras yo intentaba divisar algo, el teniente Homero Ribeiro, dentista de a bordo, acudió hacia mí desde la proa del navío y me señaló en el cielo el objeto volante; iba tan excitado que tropezó con los cables que rodaban por la cubierta. Sin embargo, yo había logrado localizar el artefacto, merced a la luminosidad que emitía. Ya estaba muy cerca de la isla y no sabría decir si su luminosidad le era propia o si reflejaba algún resplandor procedente del suelo. De todas formas, el cielo estaba encapotado y el sol no podía iluminarlo. Venía de alta mar e iba rumbo a la punta Crista do Galo. Antes de que llegase detrás del pico Desejado, saqué dos fotos. Pero mi máquina estaba mal ajustada y, desgraciadamente, mis negativos quedaron sobreexpuestos. El objeto desapareció detrás de la montaña durante segundos y, de repente, regresó, dirigiéndose ahora hacia el mar'. Estaba más cerca y parecía mucho más grande. Tomé entonces mi tercera foto.
"Inmediatamente saque dos fotografías más, pero no acerté a causa del jaleo que reinaba entonces en la cubierta. El objeto volante se había elevado hacia alta mar a gran velocidad. De pronto pareció detenerse y aproveché para sacar la séptima foto, la última de mi película, por cierto...
"Después de unos diez segundos se alejó y, por fin, desapareció."
Balanceándose como un murciélago"Durante toda la observación, el objeto quedó silencioso. Sin embargo, a causa del estrépito del mar y de los marineros, este punto no puedo confirmarlo.
"El ovni tenía un aspecto netamente metálico, color ceniza y más bien oscuro. En su contorno, y sobre todo en la parte delantera, tenía como una condensación de vapor verdoso o fosforescente. Recuerdo que se movía, balanceándose como un murciélago."Inmediatamente después de irse el ovni, todo volvió a calmarse en el buque y todos los que pudieron observar el objeto ~8 testigos visuales en total- mostraron gran impaciencia por saber si las fotos sacadas por Barauna habían salido correctamente.
Resulta curioso, pero Barauna fue el único de los cinco tripulantes del Almirante Saldanha que tenía una cámara fotográfica en las manos en esos momentos, que acertó a disparar... A ninguno de los otros cuatro se les ocurrió utilizarlas. He aquí una reacción muy normal entre los testigos de ovnis... La impresión es tan fuerte, que la mayor parte se olvida de cuanto les rodea, incluidas las cámaras fotográficas.
Una hora después del encuentro ovni, Barauna revelaba el film, en presencia del comandante del puesto oceanográfico y capitán de corbeta, Carlos Alberto Bacellar.
El testimonio del capitán de corbeta respecto al revelado es importante:"...Vi el film a su misma salida del baño, todavía húmedo, y al examinarlo pude comprobar lo siguiente:
"l. Las fotos procedentes de la secuencia del "sobrevuelo" de la isla por el ovni correspondían, en efecto, a las sacadas a bordo poco antes del incidente.
"2. En las fotos de la secuencia del sobrevuelo se veía, en diferentes posiciones, un objeto que se parecía al artefacto que, más tarde, fue visible en las copias (no había papel fotográfico ni ampliadora a bordo).
"3. Los dos clichés que le salieron mal a Barauna a causa de su excitación o porque le empujaron, representaban el mar y unas rocas de la costa. Dichos negativos fueron examinados por casi toda la tripulación y todos los testigos de la observación reconocieron el objeto visto, un artefacto que se parecía al planeta Saturno."Mientras se realizaba el revelado del film -prosigue el capitán- se supo que los equipos eléctricos de a bordo habían dejado de funcionar mientras el objeto había permanecido en los parajes del buque. Además, en alta mar el navío se detuvo tres veces por averías técnicas: se paraba el barco mientras el alumbrado decaía hasta apagarse. En cuanto tenían lugar dichos fenómenos, algunos oficiales se precipitaban a la cubierta con gemelos, pero el cielo estaba encapotado y no se pudo observar nada. El resto del viaje fue menos animado y el Almirante Saldanha alcanzó sin tropiezo Vitoria antes de zarpar de nuevo hacia Río.
"Sin embargo, Barauna y sus compañeros del club de submarinismo permanecieron dos días en Vitoria, regresando a Río por medios propios, en autobús."
En 14 segundosEl comandante del puesto pidió a Barauna los negativos y éste los cedió gentilmente. A las 48 horas se le devolvió la película, con una invitación del Ministerio de Marina para que proporcionara su propio testimonio sobre los acontecimientos. Barauna relata así su encuentro con las autoridades brasileñas:
"Comparecí en el Ministerio y me presentaron a varios oficiales superiores, que me hicieron innumerables preguntas. Me presenté dos veces a los militares.
"Al concluir la primera entrevista, dejé mis negativos para que los examinasen. Según me enteré, los mandaron al Servicio Aerofotográfico de Cruzeiro do Sul. Allí los estudiaron cuatro días seguidos. Después de estos exámenes, me afirmaron los oficiales que se admitía que los documentos estaban fuera de toda sospecha, sin fraude alguno.
"Durante mi segunda entrevista me hicieron pasar varias pruebas, cuya finalidad era valorar la velocidad del objeto: mientras manejaban mi Rolleiflex al ritmo de una toma normal, tres oficiales cronometraban la duración de las observaciones. Consiguieron determinar que las seis vistas habían sido tomadas en 14 segundos.
"Al estudiar la posición del buque, estimaron también que el artefacto se desplazaba a una velocidad comprendida entre 900 a 1 000 kilómetros por hora, durante sus aceleraciones.
"Y teniendo en cuenta el paisaje de la isla en los clichés y merced a mapas precisos, estimaron su diámetro en unos 40 metros y su grosor en unos 8 metros. Durante mis entrevistas noté que en repetidas ocasiones, los oficiales comprobaban un expediente sobre el asunto. Contenía en particular mis fotos, mezcladas con otras y supe que las habían presentado a los varios testigos de la observación y que todos las habían identificado correctamente. Para no causar pánico -según ellos- las autoridades militares me pidieron que callase el acontecimiento hasta que me dieran permiso para darlo a conocer a la prensa. Fue el mismo comandante Bacellar quien me dio -oralmente- este permiso, a fines del mes de febrero."
La embajada de EE.UU. pide información.Pocos días después del incidente en isla Trinidad, los norteamericanos enviaron la siguiente misiva a la Armada Brasileña:
Embajada de los Estados Unidos de América.
Oficina del Agregado Naval.
Río de Janeiro, 21 de febrero de 1958.
En respuesta referida al Excelentísimo Señor Contraalmirante Luis Felippe Pinto da Luz.
DD Subjefe para informaciones
Estado Mayor de la Armada.
Mi estimado Almirante:
Mucho apreciaría cualquier información que pudiera suministrarme, incluso fotografías del plato volador que se dice ha sido visto en la isla Trinidad, el 16 de enero, desde el buque escuela Almirante Saldanha.
Como usted sabe, ha habido numerosos informes de esas observaciones y los Estados Unidos han puesto en marcha un comité especial para investigarlas, sin alcanzar ninguna conclusión definitiva. Sin embargo, me parece que si esto ocurrió según se relata en un diario de hoy, debe haber habido suficientes buenos testigos, confiables e inteligentes, como para suministrar una buena prueba en este caso.
Asegurándole mi más alta consideración y estima, lo saludo muy atentamente.
M. Sunderland. Capitán (Armada de los EE. UU.). Agregado naval de EE.UU.Cuatro días más tarde, el contraalmirante respondía al agregado naval norteamericano, atendiendo su solicitud y remitiéndole cuatro copias de las fotografías.
"Los marcianos son unos comodones"Pero dudo mucho que el agregado naval yanqui pasara una copia de "su" informe al mencionado contraalmirante brasileño. La cortesía, buenos modales y condescendencia del norteamericano en su carta de petición de "cualquier información" se transformaron en exabruptos como los siguientes, extraídos del dossier enviado por el citado señor Sunderland a las "altas autoridades militares" de EE. UU.:
Fecha de información: 21-27 de febrero de 1958.
N.º de Serie: 39-58.
Fecha del informe: 11 de marzo de 1958.
De: Agregado Naval Estadounidense, Río de Janeiro.
Contacto: Prensa.
Evaluación: 303.
Tema: Brasil - Armada - plato volador fotografiado desde el Almirante Saldanha.
Adjunto: Serie de 4 fotografías del tema, tomadas por la Armada Brasileña.
1. Anuncio: El 21 de febrero, dos de los principales diarios de Río de Janeiro reprodujeron fotografías mostrando un supuesto plato volador fotografiado desde el buque de la Armada Brasileña, Almirante Saldanha, aproximadamente a mediodía del 16 de febrero de 1958, cuando dicha nave estaba anclada cerca de la isla de Trindade (Trinidad), unos 900 kilómetros al este de Río de Janeiro. En este momento, la nave se ocupaba en investigaciones como parte de la participación de la Armada Brasileña en el Año Internacional Geofísico.
2. Fotógrafo: Las fotos en sí fueron tomadas por un fotógrafo sin empleo fijo (?), Almiro Barauna, utilizando su cámara Rolleiflex puesta en la velocidad 125, apertura de lente B, y fueron reveladas en un laboratorio a bordo del Almirante Saldanha. Este caballero tiene una larga historia de trucos fotográficos, y es muy conocido por cosas tales como falsos retratos de tesoros en el fondo del océano. En otra ocasión preparó un artículo deliberadamente humorístico, que se publicó en una revista, titulado "Un plato volador me persigue en casa", utilizando fotografías trucadas. Después de publicarse sus más recientes fotografías de "platos voladores", Barauna dijo a los periodistas que el servicio secreto de la Armada lo había interrogado durante cuatro horas con respecto a las fotos. Y dijo:
"Los negativos fueron proyectados en gran tamaño en una pantalla. De haber habido algún truco, la gigantesca proyección lo habría revelado. Tras un interrogatorio efectuado por oficiales del Estado Mayor, el jefe del Servicio Secreto el oficial de más graduación presente- me dijo:
"Le haré algunas preguntas. No se ofenda, pues no dudo de la autenticidad de sus fotos, pero tengo que oírlo de sus labios. Si quisiera hacer aparecer en un negativo un plato volador, ¿cómo procedería? "
Le contesté:
-Comandante, soy un hábil fotógrafo, especializado en fotografías trucadas, pero ninguna de ellas soportaría un examen atento y preciso."(Más adelante, y tras una poco clara "exposición" de los hechos, sintetizada en los apartados "posición de la Armada Brasileña", "declaraciones del personal del Saldanha" y en un quinto punto titulado "publicidad", el agregado naval de EE.UU. hace comentarios como los siguientes:)
En su mayoría, los relatos sobre platos voladores no merecen que se les dedique mucho tiempo ni esfuerzo...
(Evidentemente, el norteamericano pasará a la historia por su profunda agudeza mental... Pero sigamos.)
2. Se presentan únicamente dos explicaciones para este peculiar incidente:
a. Algún poder avasallador ha ordenado a la Armada Brasileña no verificar oficialmente este incidente (lo cual deberían poder hacer con facilidad, si es falso). Personalmente no creo que nadie haya ordenado a la Armada Brasileña callar a este respecto, porque no hubo indicios de tal supresión en círculos brasileños ni estadounidenses. Y además, porque dudo de que el control que ellos tienen sobre cada oficial y marinero sea tan perfecto como para obligarlos a guardar silencio.El señor Sunderland -además de demostrar una grave falta de respeto hacia los militares profesionales de otro país- se contradice sin cesar. Si se presentan únicamente dos "explicaciones" para este incidente, ¿cuál es la primera? El agregado naval especula sobre "un poder avasallador" (?) que ha ordenado a los brasileños no verificar el incidente...
Esto quiere decir, entonces, que tal "incidente" existió.
La segunda contradicción del funesto Sunderland llega inmediatamente detrás, cuando afirma que él no cree en esa mano negra que ordenó silencio a la Armada Brasileña... ¿En qué quedamos?
Y prosigue el "oficial preparador", como se autocalifica el agregado naval:b. Todo no es más que un falso ardid publicitario, preparado por un fotógrafo deshonesto, y la Armada Brasileña se dejó convencer. Esto parece lo más verosímil, teniendo en cuenta la afición de los brasileños al sensacionalismo y las habladurías, su famosa propensión a no dejar nunca que la verdad se interponga en el camino de un buen cuento, y la ineficacia burocrática general.
Y todo esto lo envía el señor Sunderland a los Estados Unidos -y fue incluido en el famoso proyecto Libro azul- sin haberse molestado en interrogar a los casi cincuenta testigos del Almirante Saldanha y sin conocer la exhaustiva documentación acumulada por las Fuerzas Armadas Brasileñas y por los servicios de Inteligencia de aquel país. La situación me recuerda a esos ufólogos de "salón" e intoxicadores profesionales, tan abundantes, que lo niegan todo por sistema.
En su punto tercero, el agregado naval continúa así:Además, las fotografías proporcionadas por la Armada Brasileña no son convincentes. Los detalles de la tierra son sumamente nítidos, pero el disco es confuso, tiene escaso contraste y no muestra ningún efecto de sombras. Es evidente también que el objeto estaba invertido en la fotografía número 2, comparándola con la 1 y la 3. Además, los diarios han mencionado velocidades altísimas, y es evidente que no hay borroneo lateral, como pasaría con cualquier velocidad razonable de obturador.
Una vez más, el señor Sunderland muestra su profunda ignorancia sobre fotografía en general y, lo que es más grave, sobre los detalles del avistamiento de la isla de la Trinidad. Le hubiera bastado con interrogar a los testigos o acudir a las fuentes oficiales de la Armada para conocer las velocidades del ovni (entre 900 y 1 000 kilómetros por hora en sus aceleraciones, según cálculos de los especialistas) en lugar de tomar como definitivas las informaciones de los periódicos...
Pero el "brillante" informe de la Embajada Norteamericana en Brasil termina por cubrirse de gloria con el comentario final de Sunderland:4. Es opinión privada del oficial informante que sería inverosímil divisar un plato volador en la isla de "Trindade", tan árida, ya que todos saben que los marcianos son seres muy aficionados a la comodidad.
Preparado y expedido: S/M Sunderland.
Capt. Marina EE.UU.Tal y como señala Hynek, no logro entender por qué la Fuerza Aérea Norteaméricana consintió en hacer públicas las bufonadas de este pésimo representante de EE. UU. Sus opiniones, lejos de ser eliminadas, fueron aceptadas e incluidas en el mencionado Libro azul, que etiquetó el caso de Trinidad como "falso".
¿Qué se puede esperar de un proyecto como éste -y de todas sus investigaciones- cuando asiste uno a payasadas como la del "informante" oficial en Río de Janeiro?
Nota oficial de la MarinaEl asunto terminó por filtrarse a la prensa y el 21 de febrero de 1958, el diario Última hora de Río publicaba, en primera página, la noticia del encuentro en isla Trinidad.
Barauna ha declarado posteriormente que fue un periodista del Correjo da Manha el primero en conseguir copias de la serie de fotos que acababan de ofrecerle al entonces presidente del Brasil, D. Juscelino Kubitschek.
A raíz de todo esto, la prensa nacional y extranjera se hizo eco del tema y abundaron los comentarios, muchos de ellos totalmente injustificados y sensacionalistas.
El revuelo llegó a tal extremo que el gabinete de prensa de la Marina tuvo que publicar una nota oficial el 22 de febrero, mencionando el incidente, aunque sin detalle alguno.
Esto, lejos de calmar los ánimos periodísticos, incrementó las polémicas e infundios. Y el 27 de febrero de ese mismo año, un diputado, el señor Sergio Magalhaes, presentaba ocho preguntas al ministro de Marina, en torno al suceso:1. ¿Es verdad que la tripulación del Almirante Saldanha fue testigo de la aparición de un extraño objeto por encima de la "Ilha de Tríndade"?
2. Considerando que la nota oficial emitida por el Gabinete del Ministerio de la Marina admite que las fotos de dicho objeto fueron sacadas en presencia de muchos miembros de la tripulación del Almirante Saldanha, pido que se verifique una investigación y que se registren las declaraciones de todos los testigos.
3. En caso de contestación negativa, le pido al Ministerio de la Marina que justifique su actitud, o sea, el no dar importancia a los hechos referidos.
4. ¿Resulta exacto que las fotos sacadas fueron reveladas en presencia de oficiales y que desde el primer examen de estos documentos el objeto fue en seguida reconocido?
5. ¿Han sufrido los negativos un examen minucioso para descubrir si la película había sido trucada antes de los hechos?
6. ¿Por qué permaneció secreto todo el asunto durante un mes?
7. ¿Es verdad que otros fenómenos similares ya fueron observados por oficiales de la Marina Brasileña?
8. ¿Resulta exacto que el comandante del remolcador Tridente había observado también lo que se ha dado en llamar un "platillo volante"?La aparición de estos objetos extraños llamados "platillos volantes" ha despertado, hace más de diez años, el interés y la curiosidad del mundo entero. Por primera vez, sin embargo, el fenómeno ha sido observado por numerosas personas, perteneciendo a una fuerza militar y las fotos han recibido el sello oficial por una nota distribuida a la prensa por el Gabinete del ministro de la Marina. Resulta necesario, pues, ya que el problema concierne a la seguridad nacional, que todas las informaciones susceptibles de aclarar el asunto sean divulgadas al público para que cese la confusión actual.
La Marina confirma el ovniSemanas después, el Ministerio de Marina salía al paso de estas interrogantes y hacía pública otra nota -esta vez más extensa- que fue incluida, con grandes caracteres. en los periódicos del 16 de abril de 1958.
Los periódicos Correjo da Manha, O Jornal, Jornal do Brasil y Última hora titulaban con la siguiente frase: "La Marina confirma el platillo de Trindade."
He aquí el texto íntegro de la nota oficial:"Como continuación de las informaciones lanzadas por la prensa y según las cuales el Ministerio de la Marina se opuso a la divulgación de las fotos relacionadas con la observación de un extraño objeto por encima de la Ilha de Trindade, el Gabinete de este Ministerio declara que tales. informaciones carecen de fundamento. Este Ministerio no encuentra motivos que pudieran impedir la divulgación de las fotos de este objeto, que fueron sacadas por el señor Almiro Barauna -en aquel entonces invitado a la isla por la Marina- en presencia de muchos miembros del Almirante Saldanha, a bordo del cual fueron tomados los clichés. Desde luego, el Ministerio no puede opinar sobre la naturaleza del objeto que fue observado por encima de la Jiha de Trindade, pues unas fotos no constituyen una prueba suficiente para llegar a tales conclusiones."
Una cosa está clara. A pesar del "sensacionalismo", "habladurías", de la "ineficacia burocrática general" y de "la famosa propensión brasileña a no dejar nunca que la verdad se interponga en el camino de un buen cuento" -y sigo reproduciendo las palabras textuales del representante yanqui en Río-, las autoridades de la Armada del Brasil dieron con esta nota oficial una prueba de auténtica democracia. Algo que muchos representantes de la USAF y de la administración de EE.UU. no han practicado jamás con el asunto ovni...
Una quinta fotografíaAl bucear en los casos ocurridos en fechas precedentes al encuentro ovni de la isla de la Trinidad, algunos investigadores civiles, entre ellos el doctor Olavo Fontes, representante en Brasil del APRO (Organización para la Investigación de Fenómenos Aéreos), descubrieron que existía una quinta fotografía.
Como he relatado en páginas anteriores, otros testigos pudieron ver volar sobre la isla un extraño artefacto esférico, brillante como el metal pulido, que aflojó su velocidad al sobrevolar el puesto meteorológico. Según los testigos, el ovni iba "ceñido" por una "cinta" -al estilo del planeta Saturno y sus anillos-que parecía girar alrededor del objeto.
El ovni, silencioso, aparecía como envuelto en un resplandor verdoso que decaía hasta desaparecer en el momento del vuelo sobre la estación meteorológica, intensificándose, en cambio, al adquirir velocidad."El ovni-explicaron los informantes- podía tener el tamaño de un avión DC-3 y parecía totalmente controlado."
Fue en esta observación cuando un sargento de la base sacó una fotografía del ovni. Pero este cliché -suponiendo que exista- jamás fue hecho público. El doctor Fontes aseguró que algunas personas privilegiadas pudieron tenerlo en sus manos, así como el mismo Barauna. En una de sus declaraciones, el fotógrafo 155 del Almirante Saldanha llegó a decir que:
"al final de una entrevista con los militares, el oficial me dijo que estaba convencido de que mis clichés eran auténticos. Me enseñó otra foto, sacada también en Trindade por un sargento telegrafista de la Marina. Se había utilizado una máquina de tipo caja. La foto representaba el mismo objeto que el de mis clichés. El oficial me dijo que esta foto había sido tomada dos días antes de mi llegada a la isla)".
Registrado en el radarPoco después, Almiro Barauna afirmó que la víspera de su observación, el operador de radar de la isla había descubierto un eco muy particular en su pantalla.
La isla de la Trinidad, como se sabe, estaba entonces fuera de todas las líneas marítimas y aéreas (la isla en cuestión se encuentra al Este de las costas de Brasil, frente a Vitoria -Estado de Espíritu Santo- a 20º 30' latitud Sur y 29º 20' longitud Oeste). Resulta poco probable, por tanto, que aquel eco radárico fuese un aparato conocido.
Más aún, considerando que a la hora en que la tripulación del Almirante Saldanha observaba el extraño objeto fotografiado por Barauna, el mismo fenómeno se produjo de nuevo y hasta el radar dejó de funcionar, encontrándose entonces el ovni a no más de 14 kilómetros del navío, según estimaciones posteriores.
El espaldarazo de un presidente de gobiernoEn mi opinión, el voluminoso dossier del caso de la Isla de la Trinidad encierra el suficiente número de requisitos como para considerar el tema como "rigurosamente auténtico". Era, además, el primer tema ovni del mundo que iba a ser ratificado por un Presidente de Gobierno, con todo lo que ello suponía y sigue suponiendo...
El 25 de febrero de 1958, cuatro días después de la difusión de las fotos de Barauna, la agencia United Press publicaba el siguiente comunicado:"El ministro de la Marina, almirante Antonio Alves Camara, ha declarado después de su entrevista con el Presidente Juscelino Kubitschek en su residencia de verano de Petrópolis, que estaba personalmente convencido de la autenticidad de los clichés.
"La Marina -continúa el despacho de la agencia de noticias- posee un gran secreto que no se puede divulgar porque no es posible explicarlo"- agregó el ministro.
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