FECHA: 12 de Diciembre de 1965

LUGAR: Luna

AUTOR:  ©Benito Reyna

Extrañas "manchas" sobre la Luna

El día 18 de agosto de 1966, el padre jesuita Benito Reyna, director del observatorio astronómico de Adhara, en San Miguel, Buenos Aires, escribía la siguiente carta al investigador Jack Perrin:

Querido amigo:
Más vale tarde que nunca. Ante todo, muchas gracias por su gentil envío de fotos de ovni (ufo), tan interesantes. Después, le pido disculpas por escribirle en castellano y no en inglés, o quizá en francés, que usted conocerá.

No se extrañe que le conteste ahora, pues tengo muchas ocupaciones apostólicas por diversos sitios del interior de la República. En relación con su pedido de una foto de la Luna con ovni, le adjunto la del 12-XII-65. Esa noche, mientras sacábamos fotos de la Luna, desde varias partes preguntaban por teléfono si notábamos algo raro en ella, pues ellos veían pasar puntos oscuros. Al revelar la sexta foto de las obtenidas cada 4 minutos, sacadas con 1/50", apareció una flotilla de ovnis que la cruzaban. Notará tres grandes en la atmósfera; el del centro muestra la torre superior, mientras el mayor está distorsionado por la atmósfera; además, frente al Alare Pluviurn hay otro, en la parte del este dos parejas y... fuera del borde hay otro que verá si pone la foto contra una lámpara.

En la ciudad de San Miguel (40 kilómetros al oeste de la capital) hay dos observatorios: uno de física cósmica, dirigido por jesuitas, es de los más completos del mundo, con gabinetes de física, química, biología, entomología, electrónica, heliofísica, meteorología, astronomía, corrientes telúricas, tormentas, radiotelescopio, espectroheliógrafo, sismología... El otro es el Adhara, construido por el señor Luis Ferro hace cuatro años, y que se dedica a astronomía; ya ha descubierto cometas, supernovas, ovnis, y recibió felicitaciones hasta de Monte Palomar por teléfono.
En el Adhara (por la estrella de Can Mayor que pasa por su cenit) el 14-XI se siguió las travesuras de un ovni jugando con el Eco II y usted lo habrá visto en GEPA. Fue un espectáculo maravilloso, observado por varias personas que aquella noche visitaban ese centro.

Desde allí liemos visto muchas noches ovnis de diversas formas, como puros inmensos, de forma circular, dc variados colores: verde, amarillo y azul; algunos muy veloces, completamente blancos; pero en ninguno hemos encontrado estela...

El padre Benito Reyna

De nuevo la polémica

Si he reproducido buena parte de la carla del padre Reyna ha sido para mostrar al lector la opinión del autor de dicha polémica fotografía. Efectivamente, como dice el astrónomo, en el grabado pueden apreciarse, al menos, tres círculos negros sobre la Luna.

Sin embargo, no todos estuvieron -ni están- conformes con el jesuita. Antonio Ribera y Mario Lleget, por ejemplo, criticaron duramente tales supuestos ovnis.

Ribera afirmó que la gran mancha que puede verse en la parte superior de la fotografía del padre Reyna no es un ovni. "Esto es imposible -dice el investigador- porque el tamaño de la mancha es enorme (más de 300 kilómetros de diámetro). Es bien sabido que en la Luna, las sombras se proyectan con el mismo diámetro del objeto, debido a la casi falta de atmósfera."

Por su parte, Lleget -defensor de los ovnis hasta los años 1974-75- recordó otra afirmación de Ribera en su obra Platillos volantes en Iberoamérica y España sobre este asunto: "Las fotografías facilitadas por el padre Reyna son "especulares", es decir, que presentan la imagen enantiomorfa, por así decir, del hemisferio lunar fotografiado. El "objeto" o más bien "mancha" central, situado al norte del gran circo de Arquímedes, permite ver a su través un accidente del suelo lunar que se hallará en cualquier carta fotográfica de la Luna, lo cual parece indicar que se trata de una sombra y no de un cuerpo sólido.

                                                         Otra de las fotografías obtenidas por Reyna.

"El "objeto" en cuestión -prosigue Lleget-, para cuantos se tomen la molestia de examinar la fotografía del 14 de noviembre de 1964 (Mario se confunde sin duda con la observación del ovni que jugueteó en torno el satélite Eco 2, tal y como especifica el propio padre Reyna en la carta anterior) y la comparen con el detallado mapa de su zona, se verá en seguida que no es otro que los Montes Spitzbergen, situados -como dice Ribera- al norte del cráter Arquímedes. En un buen atlas lunar (el mapa Hallwag a escala 1 :5.000.000, editado en 1967 en Berna, Suiza, puede servir para el caso) se podrá localizar dicho accidente (supuesta "mancha" según el padre Reyna) a unos 35º de longitud Oeste y 6º de latitud Norte. Queda claro, pues, que jamás podía tratarse de un "no identificado", sino de una mancha del cliché."
En honor a la verdad, los argumentos de Antonio Ribera y Lleget parecen sólidos.
Sin embargo, como veremos en próximos capítulos, en la Luna han sucedido hechos realmente insólitos y misteriosos... "Hechos" que motivaron seguramente a la NASA para acelerar la conquista de nuestro satélite natural.

 

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