FECHA: 3 de agosto de 1965
LUGAR: California
AUTOR: Rex Heflin
Santa Ana: la nave que dejó un "anillo" de vapor negro
Pocas horas después de los millares de avistamientos en Oklahoma, Texas, Dakota y otros muchos estados norteamericanos, la ufología mundial lograba cuatro espectaculares fotografías. Cuatro instantáneas consideradas también como "clásicas".
El 3 de agosto de ese año de 1965, un inspector de carreteras del condado de Los Ángeles, Rex Heflin, circulaba hacia las 12 del mediodía a lo largo de Myford Road, cerca de Santa Ana, en el sur de California.
Conducía su camión lentamente. Sin prisas. Y cuando rodaba a poco más de un kilómetro de la autopista que conduce a Santa Ana, Rex descubrió un objeto extraño que se acercaba al camino desde el Noroeste.
La reacción del inspector fue detener el vehículo y tomar su cámara Polaroid, depositada -como era su costumbre- sobre el asiento contiguo. Una parte importante de su trabajo era precisamente la toma de fotografías en los escenarios de los accidentes de circulación. Para ello, Rex procuraba llevar siempre cargada su cámara fotográfica. En este 3 de agosto había metido en la Polaroid una película de 3.000 ASA. La cámara, además, estaba equipada con un aparato electrónico de exposición, que la adaptaba automáticamente. El fotógrafo sólo tenía que apuntar y accionar el disparador.Las tres primeras fotos
Los buenos reflejos de Rex le permitieron tomar tres primeras fotos, antes de que el objeto desapareciera rumbo al Norte.
Mientras desaparecía de su vista, el inspector trató de comunicarse por radio con su oficina, pero resultó inútil. Sólo cuando el ovni se había esfumado totalmente, la radio recuperó la normalidad.
Minutos después, Heflin prosiguió su camino y, cuál no sería su sorpresa al descubrir un "anillo" de humo o vapor negro flotando en el cielo californiano. Esto tenía lugar al poco de cruzar la autopista de Santa Ana y sobre un bosquecillo lindante con Myford Road. Sin saber por qué, Rex relacionó este "anillo" con el ovni que acababa de ver y echando pie a tierra hizo una cuarta fotografía. Aquel resto de humo a vapor se hallaba precisamente en la misma dirección en que había visto alejarse al objeto.
Condon
El hombre "no identificado" del NORAD
Al principio, Rex sólo enseñó sus fotografías a los amigos y familiares. Pero la noticia terminó por entrar en la redacción de la agencia de noticias UPI (United Press International). Y los periodistas rogaron a HeÍlin que enseñara sus fotos y que les permitiera analizarlas. Rex accedió gentilmente y los técnicos de la UPI dictaminaron que todo indicaba que aquellas fotos habían sido tomadas tal y como el inspector de carreteras había dicho. La agencia distribuyó entonces las copias y la Fuerza Aérea y la CIA, por supuesto, se enteraron del encuentro ovni.
A los pocos días, un hombre que afirmó pertenecer al NORAD (Mando de la Defensa Aérea Norteamericana) se presentó a Rex y le pidió las copias originales.
Como ya ha sucedido otras muchas veces, el testigo y fotógrafo consintió y el individuo desapareció con los valiosos documentos gráficos. Nunca más se supo de él y de las cuatro fotos originales. Cuando periodistas, investigadores y el propio Rex Heflin interrogaron al NORAD sobre la suerte de las fotos, este organismo y la propia Fuerza Aérea de EE. UU. negaron tener las copias en su poder...
La imprudencia de Heflin -que fue guiado por un evidente sentimiento de buena voluntad y cooperación- debe servir de ejemplo a cuantos puedan fotografiar alguna vez un ovni. No quiero insinuar con ello que haya que negar nuestra colaboración a las autoridades competentes en la materia, pero sí permanecer alerta y no entregar jamás los negativos o las copias originales. Conozco casos en los que los propietarios de estos clichés no han vuelto a saber de ellos, una vez facilitados a militares o a miembros de los diferentes servicios de Inteligencia...
No olvidemos nunca que los ovnis -así me consta- son tema prioritario para muchos Gobiernos y Ejércitos.
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Una sólida investigación
Tal y como se esperaba, la USAF impugnó las fotos de Hefiin, afirmando que "aquello era un simple truco. Una maqueta colgada de un hilo...".
Los investigadores no se echaron atrás. Todos estaban acostumbrados ya a las manipulaciones de la Fuerza Aérea. Uno de los hombres que combatió a los "negativistas" y retorcidos militares norteamericanos con argumentos sólidos e irrefutables fue John R. Gray, miembro del subcomité del NICAP en Los Angeles. Su excelente preparación profesional -trabajaba en aquellos tiempos como ingeniero de la División de Sistemas Aeroespaciales de la compañía Hughes Aircraft, participando después en el programa Apolo como ingeniero de la North American Rockwell Corporation, en Downey, California- le permitió la elaboración de un informe contra el que la Fuerza Aérea no supo ni pudo responder.
Junto a este especialista trabajaron también Ralph Rankow, conocido analista fotográfico del NICAP, y que intervino, como hemos visto en casos precedentes, en otros polémicos análisis; Ed Evers, también ingeniero en Los Angeles; un fotometrista cuya identidad no ha sido revelada y Zan Overall, consejero técnico del examen. Todos ellos bajo la tutela de la señora Isabel Epperson, representante del NICAP en la mencionada ciudad de Los Ángeles.
Los resultados, después de un paciente y laborioso examen, fueron los mismos a los que había llegado Clay T. Miller, jefe de fotógrafos del Santa Ana Register, donde se habían publicado las fotos: "que no existía engaño en las fotos de Rex Heflin".
Gray demostró a través de sus cálculos matemáticos, basados en las mediciones tomadas en el escenario del encuentro ovni y en la comparación de las mismas con el paisaje que muestra la fotografía número uno que:
1. La elevación y el azimut 1 del Sol en el momento del avistamiento eran de 72º 46' y 162º 51', respectivamente.
2. La hora del "encuentro" ovni fue hacia las 12.38 horas y no a las 11.30 como había informado Rex Heflin en un principio.
3. La ausencia de sombra del objeto aéreo o vehículo sobre el pavimento de la carretera, excluye totalmente la posibilidad de una maqueta u objeto cuyo diámetro pudiera oscilar entre los 25 centímetros y los dos metros.
El trabajo, que consto. de 17 páginas, fue entregado al comité central del NICAP en el verano de 1966.
Heflin
El testigo no llevaba reloj
En los primeros días del año 1966 la polémica continuaba aún. Fue entonces cuando un miembro del NICAP descubrió una forma para obtener copias de la primera fotografía, que mostraran la sombra que el poste telefónico más cercano al camión de Heflin proyectaba sobre la banquina derecha, en el momento del avistamiento. Era necesario, por tanto, conocer todas las dimensiones físicas relacionadas con el poste en cuestión, para después determinar cuál era la posición del Sol y, consiguientemente, la hora exacta de la aparición del ovni.
La altura del poste telefónico fue estimada en 11 metros. Su distancia al borde más cercano del pavimento era de 4,35 metros y su distancia al testigo (medida paralelamente al testigo), de 8,70 metros. El largo de la cruz del poste arrojo 3,3 metros.
Gray escribió en julio de 1966 al Observatorio Griffith de Los Ángeles, con el fin de conocer la elevación exacta del Sol. La respuesta del observatorio fue la siguiente: el 3 de agosto de 1965, la elevación fue de 72º 45'. Es decir, sólo un minuto de arco de diferencia con la elevación calculada por Gray. La hora correspondiente al azimut (162º 51') había sido las 12.38 p.m. Esta hora fue comprobada sobre el terreno el 3 de agosto de 1967, en presencia de tres miembros del equipo científico del Jet Propulsion Laboratory de Pasadena, en California. Estos hombres, impresionados por el relato y las fotografías de Rex Heflin, decidieron incorporarse al grupo de investigadores que trabajaban en el asunto. Pacientemente, los científicos esperaron a que la sombra del poste telefónico se situara justamente en el lugar que aparecía en la foto del inspector de carreteras... En el momento preciso, la sombra ocupó el mismo lugar que mostraba la instantánea. Aquella fue una prueba más de la veracidad de los hechos.
Los investigadores consideraron que la diferencia entre la hora apuntada por el testigo del ovni y la suministrada por el observatorio Griffith -una hora y ocho minutos- podía deberse a un error de cálculo de Heflin, puesto que éste no llevaba reloj en el momento de las fotografías.
Los científicos prosiguieron en sus complejas mediciones y averiguaron también que la toma de riego que aparece en la fotografía, y que da la sensación de hallarse directamente bajo el ovni, estaba en realidad a 81 metros del testigo.Unos 10 metros de diámetro
Rex Heflin había estimado el diámetro del objeto en unos 10 metros. En cuanto a la distancia que le separaba de la nave, unos 240 metros y la altura aproximada de vuelo del ovni, alrededor de 45 metros.
Todos estos datos fueron confirmados posteriormente por los investigadores, en base a minuciosos cálculos matemáticos.
No faltaron críticos que sugirieron la posibilidad de que aquellas imágenes se hubieran obtenido lanzando al aire un sombrero de paja, pintado de gris metalizado.
John Gray terminó con dichos argumentos en un dos por tres. Veamos:
"... De acuerdo con la inexistencia de sombra del ovni sobre la carretera, su diámetro nunca pudo ser superior a los dos metros o inferior a los 0,30 m. Además puede notarse, al comparar las tres fotografías, cierta consistencia en lo que hace a la altitud del objeto. Lograr esa uniformidad llevaría demasiado tiempo, pues se requerirían varios intentos, hasta dar con el resultado óptimo y convincente. Lógicamente cabe preguntarse si un bromista o, mejor dicho, dos bromistas -pues debería haber alguien que se tomara la molestia de arrojar la maqueta al aire para que su compañero la fotografiara- habrían montado semejante tinglado,desperdiciando tanto dinero en un número muy considerable de copias "polaroid", muchas de las cuales habrían sido inservibles para sus fines... "
Si el lector observa la posición del ovni en la primera fotografía la explicación de un truco logrado arrojando al aire una maqueta o un sombrero de paja se derrumba por completo. El ovni está siendo visto desde abajo, inclinado unos 35 grados respecto del horizonte y del objetivo de la cámara. Esto supone que, de haberse tratado de un pequeño modelo arrojado al aire por un cómplice de Rex, este individuo debería haberse situado frente a la cámara y no detrás ni a los costados. Por consiguiente, dentro del campo del objetivo. La consecuencia inmediata es que el cómplice habría salido también en la fotografía, hecho que, evidentemente, no sucede...
Claro que también queda el argumento del hombre "invisible", quizá no descubierto aún por la CIA...
El vapor negro: una clave importante
Pero quizá la evidencia más notable que puede extraerse de las fotografías del inspector de Los Ángeles es ese vapor o humo negro que parece rodear al objeto.
Un detenido examen en una ampliación de la primera toma nos muestra el contorno superior de un domo o cúpula hemisférica achatada, así como un fuerte reflejo de luz solar en el borde del ovni y de la citada cúpula y que pareciera salir de entre una banda oscura, que envuelve al objeto y que tiene todos los síntomas de ser humo o vapor negros. La imagen, desde luego, es la de un típico "platillo volante", tal y como ha sido descrito en infinidad de oportunidades por miles de testigos en todo el mundo. En este caso -y según Gray- el ovni de Santa Ana tiene una semejanza especial con los cascos de combate utilizados por los soldados norteamericanos en la primera guerra mundial.
E inmediatamente surge la pregunta: para un individuo que previamente había ignorado el problema de los ovnis, ¿cómo o por qué razón él, en el intento de trucar una serie de fotografías, concibe la idea de envolver o rodear parcialmente el objeto -maqueta, sombrero o casco- con un espeso vapor negro? Y lo más importante: ¿cómo podría hacerlo?
"Lo que puede apreciarse en la fotografía -prosigue el equipo de investigación civil- lleva a pensar que, al crearse una corriente de aire de derecha a izquierda, fruto del movimiento del objeto, esta corriente tendería a soplar la mayor parte del vapor negro hacia atrás o hacia la izquierda, donde justamente el vapor aparece como más espeso. Sin embargo, la velocidad del artefacto no era suficiente como para vencer la atracción de su superficie sobre las partículas, por lo que éstas aparecen conformando una banda envolvente alrededor del mismo. Así puede apreciarse que, en la zona de la derecha del domo o cúpula, es decir, donde la corriente de aire ejercía una mayor presión, la niebla o vapor es casi inexistente, haciéndose más densa hacia el centro y la izquierda donde, por las características aerodinámicas del objeto, la presión que ejercía la corriente de aire producida por el desplazamiento del objeto era, necesariamente, mucho menor."
Esquema
La cuarta fotografía
La cuarta fotografía tomada por el señor Heflin muestra un anillo negro en el cielo. Es un anillo casi circular y eso ha sugerido a los investigadores la posibilidad de que el ovni partió verticalmente y a gran velocidad, dejando en la atmósfera el anillo de vapor o humo negro que le rodeaba.
Esta cuarta foto, como decía anteriormente, fue obtenida por el conductor del camion a unas 2 o 3 millas del lugar del avistamiento. Cuenta Rex que el anillo estaba a la izquierda de la carretera, igual que el objeto de la primera fotografía.
Hay un último capítulo a constatar en esta investigación y que ha sido utilizado en varias oportunidades para tachar las fotografías de Heflin como falsas. Me refiero a las nubes que aparecen en la cuarta imagen y que, si uno observa con atención, no coinciden con las de las tres primeras.
La explicación a esta aparente anomalía es muy sencilla. La cámara utilizada por Rex -una Polaroid modelo 101- es totalmente automática, tal y como señalaba con anterioridad. Posee un fotómetro incorporado, cuya misión es regular la apertura del diafragma, de acuerdo con las condiciones de luminosidad reinantes y en relación a la sensibilidad de la película utilizada.
Garantizada la existencia de las nubes, éstas habrían aparecido tal como lo hicieron en la fotografía número cuatro -la del "anillo"-, cuando Rex Heflin operó su cámara fuera de la cabina del camión y donde su correcto funcionamiento no se vio impedido por obstáculo alguno. No fue este el caso de las fotos 1, 2 y 3. En aquellos momentos, el fotómetro de la Polaroid reaccionó a la oscuridad de la cabina de la camioneta, lo que le llevó a seleccionar una apertura de diafragma incorrecta, causando una sobreexposición de la escena. Los aficionados a la fotografía habrán comprendido de inmediato el problema.
Estas condiciones fueron particularmente severas para las tomas números dos y tres, en cuyo caso, como mínimo un 50 por 100 de las áreas expuestas correspondieron al interior de la cabina. Otro 15 por ciento (foto 3) o un 25 por ciento (foto 2) correspondió a unos arbustos oscuros cercanos al testigo.
Se trata, en fin, del clásico contraluz. En estas tomas, el fotómetro sirve de muy poco al fotógrafo, salvo que se cuente con los conocidos como " de punto fijo". Pero este no es el caso de la Polaroid (modelo 101), que utiliza un fotómetro que regula la apertura del diafragma, de acuerdo al promedio de luminosidad de la escena a fotografiar.
En el caso Heflin, la sobreexposición del paisaje es la causa de que la imagen de los árboles distantes aparezca sumamente lavada o tenue y también de la exagerada aparente densidad de la bruma reinante. La sobreexposición de la fotografía número 1 es, sin duda, menor, pero suficiente como para evitar que aparezcan las nubes al fondo de la imagen. Aproximadamente el 25 por 100 de la fotografía original corresponde al interior de la cabina, específicamente el parante delantero izquierdo y parte del techo.
chiste gráfico
"No puede ser: por consiguiente, no es"
La Fuerza Aérea interrogó a Rex Heflin en diversas oportunidades. Y el Comité Condon -a sueldo de la USAF- incluyó el caso bajo el número 52 y con el sello de "fraudulento". En las 18 páginas dedicadas al tema, los '"sagaces" investigadores de la Universidad de Colorado sólo pudieron esgrimir hipótesis como las siguientes:
"No es posible tomar tres fotos Polaroid tan rápidamente como lo había hecho Heflin."
"Dejando caer la tapa del objetivo de una cámara fotográfica Leica a escasos centímetros del parabrisas del camión de Rex podía conseguirse una foto similar a la segunda de la serie de Santa Ana."
Y eso fue todo.
En el fondo, como apunta Hynek en repetidas ocasiones, la verdadera razón de esta tozudez por parte de las Fuerzas Aéreas Norteamericanas estaba en aquella histórica frase de los "militares anti-ovni": "No puede ser: por consiguiente, no es."
Por fortuna, no todo fueron sobresaltos y decepciones. Pese a las discusiones y controversias, las ya mundialmente famosas fotos de Rex Heflin han sido distinguidas por la Enciclopedia Británica, al ser reproducidas en el Libro del Año (1966), distinción sólo reservada a estas fotos-ovni.www.planetabenitez.com - www.jjbenitez.com © ®