1970
Inglaterra: el ovni que emitía luz «invisible»
Cuando los ovnis son contemplados por los propios investigadores del fenómeno el hecho adquiere una dimensión especial. Excepción hecha de aquellos ufólogos de «salón» o de «tertulia de café» -que sólo consideran válido aquello que ellos han «investigado» (?)-, el resto de los estudiosos, informadores o seguidores del tema se felicitan cuando el testigo, repito, es uno de nosotros. En el fondo, todo resulta más fácil. Más cómodo. Más apasionante...
Y éste es el caso de John C. Ben, un especialista inglés, que en la noche del 28 de marzo de 1970 vio un ovni.
Hacia las once, un total de 30 personas se hallaban reunidas en CradIe Hill (Warminster), en el Reino Unido. Y entre ellas, el amigo Ben.
He aquí su relato:
«Aquel día, el cielo estaba muy nublado. Había llovido ligeramente a primeras horas de la tarde.
»Hacia las 11.02 de la noche vimos un objeto hacia el Este. Se hallaba a unos 20 grados sobre el horizonte. Había aparecido de pronto. Como si hubiera llegado a través de las nubes...
»Tenía forma claramente ovoide, con una luz muy brillante. Era púrpura en toda su estructura y blanco en la periferia. Dos miembros del grupo -que lo observaban con prismáticos- aseguraron que podía verse una luz roja o carmesí en el centro. Otros testigos -los que gozaban de buena vista- ratificaron esta precisión.
»Según otro de los presentes (una señorita llamada Molly), el ovni se encontraba en la dirección de Starr-Middle-Hill.
»El objeto permaneció inmóvil durante 30 segundos, aproximadamente. Fue entonces cuando el señor Foxwell tomó su primera fotografía. Llevaba una cámara Kodak Retinette 1B, montada sobre trípode. Utilizaba película Ilford HP-4, que expuso con una abertura de 2,8 y 0,1 segundos de velocidad.
El informe fotográfico
La mayoría de los testigos se manifestó de acuerdo en el hecho de que la luz carmesí que aparecía en el centro del ovoide parecía una «estrella».
Al día siguiente, varios miembros del grupo se dirigieron a Starr Hill, y tras pedir permiso al granjero, recorrieron la zona. Sin embargo no pudieron hallar restos de quemaduras, huellas u otros signos de un posible descenso de la nave. Al preguntar al granjero, ni éste ni su familia habían visto u oído nada anormal.
Ben llevó la película de Foxwell al departamento fotográfico del Instituto Wellcome de la Historia de la Medicina. Esto tenía lugar el 31 de marzo. Allí fue revelada por Trevor Stannar y John Azell, en Microdol X y por espacio de 14 minutos a 68 °F. .Ésta fue la única vez que Ben tuvo la película en su poder. Posteriormente fue entregada al editor de la revista Flying Saucer Review. -una de las más prestigiosas del mundo-, en presencia de los señores Gibbs Smith, Gordon Creigthon, Lade y Winder. Esto sucedía el 7 de abril de 1970.
Por su parte, Stephen Hall, otro de los testigos, hizo cuatro fotografías del ovni. Utilizó una máquina Kodak Instamatic con película Kodacolor X. Pero, desafortunadamente, no salió nada.
Algún tiempo después, y a través de Charles Bowen, editor de FSR, Pierre Guérin, director de investigación del instituto astrofísico del Centro Nacional Francés de Investigación Científica, recibió la película original de Foxwell, con el fin de que la sometiera al más meticuloso de los exámenes.
El ovni y una ampliación. Abajo, las luces de los automóviles.
«Para empezar -escribió Guérin al terminar los estudios- limpié la cinta con agua destilada. Resulta, efectivamente, que las marcas que se ven en la ampliación fotográfica y que el señor Percy Hennell sugirió podían haber sido una abrasión, agravada quizá por un intento de retocado o raspadura, no son en absoluto debidas a tal abrasión de la superficie posterior de la película. Son debidas simplemente a un depósito, en forma de halation, resultante del producto suavizante añadido al agua del aclarado final de la película 1, antes de que ésta fuese puesta a secar. Este depósito se disuelve muy fácilmente en agua destilada.
»Después de limpiar totalmente la película -prosigue Pierre Guérin- la examiné con una lente muy potente e hice copias de contacto directo sobre película de proyector Kodelic Kodak (copias positivas para proyección) y Kodatone (copias negativas que reproducen el negativo de la cinta o película original). Además, hice nuevas ampliaciones de la cinta sobre papel suave. Estas copias y ampliaciones no han necesitado ningún retoque.
»En mi opinión no hay duda de que el objeto fotografiado no es de ninguna forma posible el resultado de un trucaje. La pregunta que se plantea es por qué la apariencia de este objeto en las fotos es tan distinta de la apariencia a la vista, según las descripciones dadas por los testigos.»
En relación con esto debe tenerse en cuenta que el ojo humano no es sensible a las radiaciones ultravioletas y de longitud de onda menor de 0,36 micras, a las que sí lo son todas las películas fotográficas, sean pancromáticas o no. Por otra parte, la sensibilidad de las películas pancromáticas de uso comercial (como la emulsión Ilford HP-4) baja rápidamente en el área roja de longitudes de onda de más de 0,63 micras, mientras que el ojo permanece sensible a ellas hasta unas 0,70 micras e incluso un poco más.
En consecuencia, la interpretación de esta divergencia entre lo que la película fotográfica «vio» y lo que los testigos vieron puede ser muy sencilla: el objeto fotografiado estaba emitiendo luz ultravioleta, que el ojo humano no capta. Alrededor del objeto, sin embargo, era visible sólo al ojo un halo rojo-rubí, probablemente de color monocromático y, sin duda debido a algún fenómeno de ionización del aire, este «halo» no fue impresionado en la película. Este «halo», cuya forma es casualmente elíptica, se ve muy bien en la primera imagen fotográfica. Pero es tan débil que se desvanece en las copias de papel, en las que el cielo domina con su negrura total. Sólo el «extremo» de la sensibilidad de la película -a saber, el extremo final del rojo- ha permitido el registro de este «halo», pero con un grado de intensidad incomparablemente más débil que la intensidad permitida por el campo de sensibilidad del ojo.
Si esta interpretación es correcta, las consecuencias que podemos sacar son importantes. Como se sabrá, en un reciente número de Flying Saocer Review (vol. 15, nº 4), John Keel discutió la presencia de algún objeto de material sólido dentro de los fenómenos luminosos variables a lo que él llama «suaves visiones», pretendiendo así que la fase sólida del fenómeno ovni es sólo uno de los aspectos -y sin duda el aspecto menos frecuente- del fenómeno en cuestión. Las visiones de Warminster parecen realmente suministrarnos un ejemplo de «visión suave unido a la presencia en su centro de un objeto sólido no visible al ojo, pero que emite luz ultravioleta.
El que los ovnis aparezcan o desaparezcan en el lugar cuando se «van» o entran» en nuestro tiempo en el espacio cuatridimensional es probablemente verdad. Pero sería temerario afirmar que no siempre poseen un material, cuerpo sólido justo desde el mismo momento en que han penetrado en este tiempo en el espacio. A pesar de las pretensiones de John Keel, la «visión suave» podría en realidad muy bien ser meramente los efectos secundarios de la presencia de objetos sólidos, sean o no visibles alojo, en el medio gaseoso de nuestra atmósfera. Esta hipótesis fue formulada hace ya mucho tiempo y las visiones de Warminster parecen confirmarla.
"Visiones suaves» que achicharran...
Comparto totalmente el criterio de Pierre Guérin cuando habla de «entradas» y «salidas» de estos objetos de nuestro tiempo y espacio. Hace mucho tiempo que, en base a mis investigaciones, he llegado a la conclusión de que muchas de estas naves -no todas, por supuesto- tienen la capacidad tecnológica de «saltar» de nuestro Universo tridimensional y físico a otros «universos», igualmente físicos, pero <<invisibles» para nuestros sentidos, sistemas de radar, telescopios, etc.
Esos objetos -me consta- son tan sólidos como una pedrada. Y a pesar de las «visiones suaves» del amigo Keel, sé de casos en los que han quemado los pastos, al ganado y a los propios testigos. Y después, esas toneladas de «visión suave» han desaparecido o se han desmaterializado.1. Nota de C. Bowen: «El señor Hennel examinó primero la película negativa en presencia de Gordon Creighton y mía, y sugirió que la desafortunada marca de a foto 2 era posiblemente una abrasión. Se decidió en aquella reunión que él no intentaría limpiar los negativos de ningún modo, sino que haría sus ampliaciones de la película en la condición en la que nos habían sido entregada. Las copias que resultaron publicadas fueron en FSR (volumen 16, nº 4) y una vez que así fue hecho nos agradó que el doctor Guérin sugiriese que él debería limpiar los negativos y examinarlos más a fondo en su laboratorio.»
www.planetabenitez.com - www.jjbenitez.com © ®