El objeto filmado desde Vigo. No podía tratarse de un trucaje y tampoco de una maqueta lanzada al aire.
1970
Vigo: una nave «nodriza» a 40.000 metros
Las presentes fotografías son ofrecidas en primicia mundial en el presente trabajo.
En una de mis múltiples correrías tras los ovnis por tierras de Galicia -y gracias a mi buen amigo el padre Pedro Pablo Requejo, prefecto del colegio Apóstol Santiago de Vigo- tuve conocimiento de un importante caso ovni. Miles de personas de la hospitalaria ciudad viguesa pudieron contemplar en la tarde del 7 de mayo de 1970 un objeto de aspecto metálico, plateado, que brillaba intensamente al sol.
El objeto -según testimonio del jesuita Pablo Requejo y de otros muchos vecinos de Vigo y alrededores- debía encontrarse a gran altura.
Empezó a ser visto hacia las siete de la tarde y permaneció sobre la vertical de Vigo hasta las nueve o nueve y media de esa misma noche.
A través precisamente del prefecto del citado colegio supe igualmente que uno de los vecinos de Vigo había logrado filmar el ovni. Se trataba de Matías Alvarez García, interventor del Banco Pastor en la referida ciudad gallega. Aquella tarde, el señor Alvarez se encontraba con su familia en las proximidades de Vigo. Habían festejado una primera comunión y Matías tenía entre sus manos una cámara Kodak -super 8- con película en color. Al ver el extraño objeto, el interventor no lo dudó. Enfocó hacia el cielo y filmó la «cola» que quedaba por impresionar. El resto de la película correspondía a imágenes de la citada primera comunión.
Matías Álvarez García.
Gracias al «zoom» -y según me relató el propio señor Alvarez durante una larga entrevista en su domicilio- pudo aproximar la imagen del objeto en dos ocasiones.
Según este testigo, el ovni debía estar a una gran altura. Brillaba intensamente, pero no podría precisar si se trataba de un globo o de otro objeto.
«Yo me limité a filmarlo -me comentó el interventor- porque me di cuenta que aquello era algo extraño...»
El señor Alvarez García no tuvo inconveniente alguno en cederme la película, que fue sometida a diversos análisis por especialistas en cine y fotografía, tanto en Bilbao como en Madrid. Las conclusiones de todos ellos fueron unánimes: la película no estaba manipulada.
«Para trucar este objeto -me especificaron los expertos- el fotógrafo habría tenido que lanzar la supuesta maqueta por encima de las nubes (cirros) que se distinguen perfectamente en la película. Y eso, lógicamente, es imposible...»
Los análisis, en realidad, sobraban en esta ocasión, puesto que el ovni había sido visto por miles de personas.
Sin embargo, y por apurar todas las explicaciones lógicas, consulté igualmente con la estación meteorológica de La Coruña y con el servicio meteorológico del aeropuerto de Santiago. Aunque el lanzamiento de globos sonda se lleva a cabo dos veces por día, el tamaño de estos artefactos -me explicaron- es tan pequeño que resulta poco menos que imposible divisarlos a partir de los dos o tres kilómetros (los globos sonda que se lanzan generalmente en las estaciones meteorológicas españolas tienen un diámetro de unos 60 centímetros).
Los vientos de aquella fecha descartan que se tratara de un globo sonda. En el sondeo de las 23 horas -reflejado en el gráfico elaborado según datos del Servicio Meteorológico Nacional- vemos las diferentes corrientes: 1, en superficie, 25 km/h; 2, a cinco kilómetros, 70 km/h; y 3, a nueve kilómetros, permaneciendo inmóvil con semejantes vientos.
A 40 kilómetros
Algún tiempo después de mi investigación en Vigo, el padre Requejo me enviaba una carta en la que, entre otras cosas, decía:
«... Sobre la nave que estuvo en la vertical de la Ría de Vigo y que fue observada el 7-5-70, en mi archivo tengo estos datos, enviados desde Coruña por Óscar Rey, que lo observó a 24º de altura sobre el horizonte y 230º de azimut.
»Brillaba algo más que Venus, era triangular y sus lados tenían una tonalidad rojo verdosa, siendo blanquecino por el centro y algo difuminado. Su tamaño aparente era de aproximadamente 1 minuto de arco. A las 20.00 horas TMG brillaba más que Venus.
»En la carta que me escribía el 14 de mayo descartaba totalmente la posibilidad de un globo. Primero por las corrientes de aire cuyo mapa fotocopiado le incluyo, y en segundo porque, puesto el Sol y observado por telescopio y teodolito, se le observó unas pérdidas de luz entre las 20.15 y las 20.30, en que se apagó totalmente.
»Si la luz era reflejada del sol, considerando que dejaba de reflejarlo a las 20.15 y que la posterior luminosidad fuese por la luz crepuscular, teniendo en cuenta que el ocaso en La Coruña se produjo a las 19.23 (siempre en TMG), resulta que el objeto tenía que estar a una altura no menor de los cincuenta kilómetros.
»Ni el brillo ni la altura correspondían a un globo. Un satélite tipo Eco tampoco, pues su velocidad era insignificante. A las 20.15 horas, en el mismo instante en que su luz se amortiguó, justamente a su lado comenzó a despuntar Spica en la constelación de Virgo, y en el cuarto de hora siguiente se desplazó con relación a Spica solamente un grado.
»La confirmación de que el triángulo estaba a 40 kilómetros de altura y medía 300 metros, me la dio Óscar Rey de palabra un día que le visité después de todo esto en La Coruña.
»Por otra parte, la película que sacó el interventor de Banco Pastor, solamente confirmó que estaba a una altura superior a los 8 000 o 10 000 metros, pues era ocultado, aquí en Vigo, por unos cirros...»
¿Una nave «nodriza»?
El gran investigador Óscar Rey Brea -que suministró los datos al jesuita- ha sido uno de los hombres más fríos y honestos en la investigación de los «no identificados». Sus afirmaciones son suficientes como para «sentenciar» el caso.
Pero, si se trataba de un objeto situado a 40 000 metros, su tamaño, efectivamente, tenía que ser grandioso. Es posible, incluso, que Óscar Rey se quedara corto al estimado en 300 metros. Sea como fuera, lo cierto es que nos encontramos ante lo que en ufología se denomina «nave nodriza» o «portadora».
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