1972

Estados Unidos: prefirió el fútbol al ovni...

 En ocasiones, las reacciones de los testigos de ovnis resultan más desconcertantes que el propio ovni...

      Aquí tenemos un ejemplo.

      El sábado, 11 de noviembre de 1972, el muchacho de 10 años de edad Shawn Cheves, se encontraba jugando a la pelota con otro grupo de niños en el jardín de la casa de su amigo Scott Sharp. La escena tenía lugar en la población de Mesa, al Este de la villa industrial de Phoenix, en Arizona (Estados Unidos).

      Era mediodía.

      En un momento del juego, Cheves se disponía a recoger la pelota del suelo cuando notó un destello luminoso sobre la cerca próxima. La curiosidad le obligó a mirar hacia el lugar de donde había arrancado el «flashazo». Allí arriba, muy alto, había un objeto con forma de «trompo».

Shawn avisó a sus compañeros y todos pudieron ver aquel objeto brillante, que se desplazaba hacia el sur-sureste. Al principio pensaron en un globo meteorológico, pero «aquel chisme -en opinión del joven- no volaba arrastrado por el viento, como los globos...». Su vuelo era firme y seguro.

Esperó a los anuncios...

Con el fin de ver mejor el objeto, Scott entró en su casa y recogió unos prismáticos. El juego de la pelota había sido suspendido, lógicamente, y los niños -a quienes se habían unido otros tres amigos más- se fueron turnando los binoculares, contemplando el ovni con una gran excitación y curiosidad.

Al comprobar que el objeto no era un globo, Shawn se dirigió a una casa vecina para avisar a su padrastro. Éste se encontraba viendo la retransmisión por televisión de un partido de fútbol entre dos equipos de Arizona y no prestó demasiada atención a lo que le decía el muchacho. Shawn, sin embargo, siguió gritándole «que había un ovni en el cielo...».

Sin embargo, Lee Elders, que había escuchado perfectamente a su hijastro, esperó a que llegaran los «mensajes» o anuncios comerciales. En ese momento, y sólo en ese momento, se levantó, tomó una cámara fotográfica y salió al exterior.

Lee vio a los niños que miraban ahora en dirección Este. Allí, efectivamente, había un «punto plateado». Estaría a unos cinco o seis kilómetros de distancia y a unos 40 grados sobre la línea del horizonte.

La «fuerza» del fútbol

Según el padrastro, este alejamiento del objeto era importante, con el fin de discernir si el resplandor era fruto de la reflexión de la luz solar en el ovni o si el brillo emanaba del propio objeto.

Al principio de la observación, Lee Elders manifestó que el objeto se hallaba perfectamente quieto. Sin embargo, al poco de aparecer en el jardín con su cámara, el ovni se puso en movimiento, acercándose lentamente a los testigos...

      No se escuchaba ruido alguno. Eran las 13.55.

      Y sin perder su sangre fría, Lee se llevó su cámara Asahi Pentax SLR de 35 mm  a los ojos y disparó tres veces. Llevaba en aquel momento un teleobjetivo de 200 milímetros, que había montado con anterioridad. El rollo era Kodacolor de 80 ASA.

      Mientras tomaba estas fotos, el señor Elders pensó que el objeto se movía, puesto que le resultaba difícil mantenerlo en el cuadro de la cámara. Así que sujetó el «tele» con firmeza. (Véase láminas en color, fotografías 34 y 35.)

«Aquello parecía un grueso cono de helado -aseguró después- con un pequeño domo encima.»

       Pero el partido de fútbol estaba a punto de reanudarse y Lee dio media vuelta, regresando frente al aparato de televisión...

      (No cabe duda de que la fuerza de atracción de la pequeña pantalla es capaz de anular hasta la presencia de un ovni...)

                  Pero los muchachos siguieron gritando. El objeto se movía ahora a mayor velocidad y Shawn llamaba a Lee para que lo viera de nuevo. El padrastro sintió curiosidad y se prometió a sí mismo que saldría al jardín «en cuanto llegasen los próximos anuncios...».

Y así fue. Esto sucedía a las 14.05 horas. Lee salió y comprobó cómo el ovni se movía ahora a mayor velocidad y un poco hacia el norte de su posición original.

Tomó otras tres fotografías y desapareció por donde había venido...

      Y siguió, claro, con el fútbol.

      El objeto permaneció aún sobre la zona por espacio de otros tres cuartos de hora. Los niños, en total, habían podido ver las evoluciones de aquella «máquina» plateada y silenciosa durante más de dos horas...

Fue observado desde el campo de fútbol

El caso trascendió muy pronto entre la comunidad de Mesa y el APRO (Organización para la Investigación de Fenómenos Aéreos) puso el asunto en manos de su investigador Wendelle C. Stevens. Muy pronto descubrió a otros testigos del «trompo» volador, como se le denominaba ya entre los vecinos.

Aquella tarde se celebraba en la citada localidad otro partido de fútbol, que congregó a numerosos aficionados y periodistas. En el palco correspondiente a la agencia UPI se hallaban, entre otros reporteros, Skip Brandt y Harrier Hineman. Hacia las 13.30 horas, uno de ellos llamó la atención de los demás. En el cielo se veía un objeto plateado, muy brillante, que se movía hacia el sureste. Al ser interrogados por el encuestador del APRO, los periodistas se mostraron de acuerdo en que el ovni parecía una «pera» y en que no vieron líneas de unión o remaches en su estructura. La definición más frecuente fue la de un objeto «como un cono gordo, con algo redondo en la parte de arriba».

Los reporteros observaron estos detalles, gracias a los prismáticos existentes en el palco. Al principio creyeron que se trataba de un globo, puesto que hacía unas dos semanas se había celebrado en Mesa un concurso de globos de aire caliente. Pero aquel extraño «globo» no llevaba línea de suspensión, ni canasta para tripulantes...

      Era totalmente curvo como un «trompo», con un domo en la parte superior.

     Al regresar a sus periódicos, los periodistas se encontraron con una enorme cantidad de llamadas de personas que también habían visto el objeto. En total, los investigadores y reporteros pudieron comprobar que el ovni había sido visto por cientos o miles de ciudadanos, desde Valle Paraíso a Valle del Venado, a unas 10 o 12 millas al norte del estadio de fútbol.

     Otro de los reporteros que se encontraba en el palco de la Prensa comentó que se movía muy lentamente. «Era un globo muy especial -afirmó Dave Hurleburt-. Parecía metálico, pulido y con una estructura rígida. Se movía lenta pero firmemente.»

Este testigo pudo seguir la trayectoria del objeto, guiándose por los postes que sostienen el sistema de alumbrado del estadio. Con estos puntos de referencia, el periodista observó igualmente que el objeto cubría la distancia entre dos postes en 40 minutos aproximadamente. Ello confirma que su movimiento era muy lento.

Hurleburt calculó también que debía estar a 8 o 10 kilómetros de distancia del campo de fútbol. Al cabo de una hora, más o menos, el objeto desapareció.

El ovni con forma de «trompo» de esa (Arizona). El partido de fútbol pudo más que la presencia de la nave.

La hipótesis del globo

         También el editor de un diario en Chandler (Arizona), Bob Watson, y su novia, pudieron ver el objeto cuando descendían de un coche a la entrada de la casa de los Watson, en la citada localidad de Chandler. Eran las 13.45 horas y Bob notó en el cielo un extraño objeto plateado. Se lo señaló a su novia y ambos lo contemplaron durante varios minutos.

         Watson, de 26 años, que dirigía el Chandler Arizonian es una persona muy respetada entre sus vecinos.

    Y con el propósito de averiguar si el ejército había visto algo, Bob llamó a la oficina de información de la Fuerza Aérea de la base Williams. Allí, el sargento Ray Agee, amigo suyo, le comunicó que en la base no se había visto nada y que lo más probable es que hubiesen visto un globo lanzado por Marvin Cooley desde base Line Road y Mesa Drive.

      El sargento de la USAF añadió que el globo había sido lanzado ese mismo día 11 de noviembre.

Según parece, el tal Cooley era un fanático de la política y había lanzado un globo con un gran cartel que decía: «Saquen a los Estados Unidos de las Naciones Unidas.» La citada base de  lanzamiento se encontraba, en efecto, al sur de Mesa.

Pero, al final, todo quedó aclarado.

El globo de Cooley había sido lanzado, no el 11 de noviembre, sino el 4, último día del referido concurso de globos de aire caliente. Tenía 30 pies de diámetro (10 metros). Es decir, la mitad del tamaño exigido para un globo que transporte tripulantes. Era semirrígido y diseñado con una canasta y un calentador de aire, suspendido y perfectamente visible por la parte inferior del globo.

Para los investigadores, sin embargo, esta teoría del globo está totalmente descartada. Entre otras razones porque el propio señor Cooley declaró que días antes del 11 de noviembre había podido recuperar su globo...

Éste, como digo, había sido lanzado el 4 de ese mismo mes. Ascendió vertiginosamente rumbo a Globe, en Arizona, a unos 112 kilómetros de Mesa. Y podría haber llegado muy lejos -manifestó el propietario- de no haber sido por un piloto de un planeador que, al ver el globo y las enormes iniciales de «USA» en color negro, se acercó a él para saber de qué se trataba. La corriente originada por el planeador hizo un orificio en la pared del globo y éste empezó a descender. Algún tiempo después, la «pancarta» voladora fue empaquetada en un camión trailer y devuelta a su dueño.

El ovni de Mesa, por tanto, difícilmente podía tratarse del globo del señor Cooley. Lo que vieron los cientos o miles de testigos en aquel mediodía  del 11 de noviembre de 1972 no era, por supuesto, un globo. Ni sus colores, formas, velocidad y comportamiento corresponden a la de estos artefactos humanos. En las fotografías de Lee Elders, además, no se distingue inscripción alguna.

Un «centinela» para el ovni

Este singular caso de Mesa -y la no menos desconcertante postura del fotógrafo- se repitió dos años después a miles de kilómetros y con algunas variantes.

Al recibir los 12 primeros documentos oficiales sobre ovnis por parte del general jefe del Estado Mayor del Aire Español en 1976 pude leer con asombro un informe «<01/75») en el que se lee textualmente en uno de sus apartados:

                INFORME 01/75 SOBRE O.V.N.l.s

                FECHA: 24 de noviembre de 1974.

                HORA: 20.17 (Z).

                LUGAR GEOGRÁFICO: Zona Técnica del W-8. Situada en el término denominado Pozo de las Nieves a 1 950 metros. Punto más alto de la Isla de Gran Canaria.

                OBSERVADORES:

                 Don                   , sargento 1.° S. T. del Ejército del Aire. Declarante 01.

                 Don                   , soldado del Ejército del Aire. Declarante núm. 02.

               SITUACIÓN METEOROLÓGICA: Noche fría y estrellada, muy buena visibilidad.

               DESCRIPCIÓN DEL OBJETO: Una luz blanca muy brillante con «fluctuaciones».

               Tamaño mayor que una estrella de primera magnitud, pero menor que la Luna.

          DESCRIPCIÓN DEL FENÓMENO: El día 24 de noviembre, estando de Suboficial de Seguridad en la Zona Técnica del Escuadrón de A. y C. W-8, sobre las 20 1/4 aproximadamente, fui llamado por teléfono por el Operador de Servicio de la Zona de Operaciones, Brigada                          el cual me dijo que rápidamente saliera fuera, y que observara un objeto extraño encima del Asentamiento, salí corriendo, acompañado de varios soldados y efectivamente, vimos una estrella mucho más grande de lo normal, la cual me pareció que daba destellos de vez en cuando, afirmando también por dichos soldados, coloqué un centinela para que lo observara y de vez en cuando salía para verla personalmente y la estrella seguía allí, aproximadamente sobre las 5 1/2 de la mañana, salí y la estrella ya no la vi quizá fuera motivado a que se metieron unas nubes y la pudieron quitar visibilidad.

También veían la televisión

A lo largo del citado expediente oficial de la Fuerza Aérea Española, se desprende que el sargento de la estación de radar W-8 también se encontraba viendo la televisión y que -de vez en cuando-, mientras pasaban los anuncios, aprovechaba para salir al exterior y «ver cómo seguía el ovni...».

En este caso, además, el suboficial responsable del Asentamiento Militar se sintió obligado a situar un centinela... Si la memoria no me falla, era el primer caso de la historia de la ufología de un «ovni con centinela».

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