1974

Alpes franceses: Otro astrónomo afortunado

Para aquellos que dudan o que han insinuado en alguna ocasión «que los ovnis no existen porque no los ven los astrónomos», aquí tenemos otra excelente prueba que desmantela tal suposición.

El 7 de enero de 1974, a las 20.45 horas, el astrónomo Didier B. escrutaba el firmamento con a ayuda de un telescopio. Didier se hallaba en su domicilio de Saint Villier de Thiey, en los Alpes franceses.

Mi buen amigo el investigador francés Jean Claude Bourret se entrevistó con el astrónomo aficionado. Esto fue lo que le comentó.

«... En aquellos momentos observé a ras de las colinas próximas seis bolas luminosas. Enfoqué mi telescopio y gracias a los 150 aumentos pude comprobar que las bolas eran en realidad formaciones de discos luminosos de un color amarillento y perfectamente regulares. El tamaño de cada disco, en los que no se apreciaba detalle alguno, era de un minuto de arco. Estaban a unos 15 kilómetros de distancia y avanzaban lentamente sobre las colinas. A simple vista no era posible apreciar su movimiento.

»A pesar del fuerte viento mistral que solpaba en aquellos momentos conseguí cinco fotos. De éstas, dos salieron correctamente. Y todo, gracias a mi telescopio de 115/900.»

Una de las imágenes -aquí reproducida- fue publicada poco después por la prestigiosa revista Paris-Match.

En un análisis realizado por ICUFON, y merced a grandes ampliaciones microscópicas, se pudo comprobar que cada «bola» o grupo luminoso estaba formado en realidad por dos o tres discos. Se trataba en realidad de otra «formación» o «escuadrilla» ovni, muy parecida a la vista y fotografiada seis meses antes en Montreal.

Como muy bien señala el mayor Colman, de Estados Unidos, ninguna formación militar humana guarda parecido con estos discos luminosos que fueron fotografiados por el astrónomo francés.

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