UN «ENCUENTRO» INOLVIDABLE
Curioso. Después de catorce «conversaciones», aunque la curiosidad continuaba alta, viva y cimbreante como una fogata. mi espíritu se apaciguó. Sentado en la piedra del «Monje», con el sol vencido y en fuga hacia Trafalgar, comprendí. Las claves estaban dadas. El «mensaje» había sido ya disuelto en la copa de mi corazón. El resto era cosa mía. Ahora debía apurarlo y aguardar los efectos. Y reconozco que no se hicieron esperar. «Algo» singular y desconocido empezaba a circular por mi mente, proporcionándome una paz que casi podía tocar. «Alguien»
—¿mi padre?— acababa de cortar las amarras que me retenían en los pantanos de la inseguridad. Me sentí libre. Ligero. Confiado. Sí, «mensaje recibido.»: la muerte sólo es un «ascensor». Al «otro lado» hay unas manos que me alzarán y vestirán de esperanza. ¿Al «otro lado»? No, la esperanza ya está aquí. Puedo verla y acariciarla. Es la nueva piel.
Y poco faltó para que cerrara el cuaderno de campo, dando así por finalizado el extraño «experimento». La «voz», sin embargo, tenía algo más que decir.
—Deja que sea yo quien ponga el punto final a esta revelación.
—Para mí es suficiente. Creo en tu palabra. Sé que estás VIVO. Sé que la muerte es sólo un dulce sueño. Sé que todo empieza al «otro lado». Mis preguntas —las que aún se agitan en mi cerebro— no tienen ya mayor importancia.
—Te equivocas. No te conviertas en juez y parte. Estas supuestas «conversaciones», como tú las llamas, apuntan más lejos. Ni tú mismo eres consciente de su verdadero alcance. Permite que otros —tan necesitados como tú— lo valoren. Deja que Él trabaje.
—«Mensaje recibido.» A tus órdenes. Continuaré con las «pequeñeces». Veamos. Ya eres MAT-2. Ya has «despertado» en ese segundo mundo. Y sigues siendo una criatura física, muy similar a los mortales. ¿Voy bien?
—Regular. Tengo un cuerpo todavía físico, eso es cierto, pero altamente modificado. La materia —para que me comprendas— es ahora más liviana. Pesa menos. La «sustancia espiritual» que la complementa ha ganado terreno. Tengo otras facultades que te harían temblar de emoción. Algo te dije, ¿recuerdas?
—Sí, ahora ves en «cinemascope..
—Eso es una nimiedad. Ahora «siento» y «pienso» de otra manera.
—Y eso, ¿cómo es posible?
—Aprendizaje. Cuestión de aprendizaje.
—No me digas que sigues acudiendo a la escuela.
—Y por mucho tiempo, jovencito. Aquí, en los mundos MAT, la escuela es vital.
—¿Y qué te enseñan?
—En el primer MAT, como te dije, a limpiar los errores y las tendencias propias de la naturaleza animal. En MAT-2, a sentir y pensar como un auténtico hijo de Dios. A sentir y pensar en armonía contigo mismo y con lo que te rodea.
—Eso también lo hacemos en la Tierra.
—Sí, pero con grandes dificultades. Tu mente no está preparada para «sentir» y «pensar» una sola cosa. Aunque lo intentes, de inmediato, otras decenas de sentimientos e ideas te asaltan y nublan, dispersándote. En MAT-2 se obra el prodigio. Aprendes a dominar la inteligencia de forma y manera que todo tu ser «siente» y «piensa» en una sola dirección. Confieso que no es fácil trasladarte la inmensa y gratificante emoción que eso supone. Ese casi absoluto control de la inteligencia es algo que tú, ahora, no estás en condiciones de percibir. Esa facultad, queridísimo hijo, hará de ti un superhombre. Esa capacidad de «sentir» y «pensar» sin dispersión te hará disfrutar hasta 1imites insospechados. Te aseguro que entre los muchos placeres que te aguardan en los mundos MAT, éste no tiene comparación. Y sólo es el principio.
—Sentir y pensar en una sola dirección... Nunca me lo había planteado.
—Pero eso no es todo. Aquí, además, descubres «algo» que a ti, al parecer, te obsesiona.
—¡Mulatas! ¡En MAT-2 hay mulatas!
—¡Ni lo sueñes, descarado! Aquí, de pronto, «ellos» abrirán tus ojos y la «chispa» que te babita se hará «visible», abrazándote físicamente. Será un «encuentro» inolvidable. Ese gran «olvidado» en los tiempos de la carne tomará posesión —definitivamente— de toda tu personalidad.
—Entonces sí es cierto que lo veré. Podré ver al Jefe en MAT-2.
—La «chispa divina» que llevas dentro es Él, en efecto, pero en «miniatura». ¿Cómo explicarte? Es Él, sí, pero fragmentado. Es sólo un «chispazo» de la «Gran Luz». Lo único que podrías soportar en MAT-2. Pero ese «poco» es «tanto» que te cambiará de pies a cabeza. Ya no serás el mismo. Ahora, al fin, habrás rozado la Verdad.
—El gran «olvidado». Tienes razón. Está aquí, conmigo, pero parece un extraño.
—No te lamentes. Es lógico. Él es un regalo que algún día abrirás. Lo importante, para ti, es que lo sepas, que tengas conciencia de su humilde y resignado silencio y que lo veneres. Esa «belleza» interior sólo espera aproximarse a la otra belleza, la exterior. Y eso, jovencito, está en tus manos. ¿Recuerdas?: VIVE en y para el AMOR. iii, entonces, empezará a tocarte.
—Pero el abrazo definitivo sólo será en MAT-2.
—Antes es muy difícil. Tu actual «chasis» y el «motor» que ahora te impulsa no lo resistirían. Quedarían fundidos. Demasiado «voltaje».
—Imagina que lo intento. Imagina que lo busco desesperadamente y que me fundo con Él. ¿Qué ocurriría?
—Lo que apuntas ya ha sucedido. Han sido muy pocos, pero lo lograron. Aquellos que lo descubrieron en la carne y tuvieron la sabiduría y la fortuna de hacerse uno con Él, ésos, querido hijo, fueron automáticamente arrebatados y no pasaron por el sueño de la muerte.
—Entonces, Elías.
—Negativo. Ésa es otra historia que, por cierto, cuando la conozcas, te encantará.
—¿Y qué más se aprende en MAT-2?
—El resto llega por añadidura. Cuando alcanzas la verdadera armonía, cuando «sientes» y «piensas» como un superhombre, cuando Él te abraza, nada de lo que tú, ahora, interpretas como primordial tiene sentido. Ese nuevo estado, esa conciencia tan plena «olvida» definitivamente tos últimos sentimientos de poder, de posesión y de triunfo. Aquí, esas aspiraciones tan humanas son ridículas. La auténtica armonía es desprendida. Los auténticos sentimientos no ambicionan. El auténtico triunfo es fundirte con Él. Yo, ahora, soy un triunfador.
—Y en vida también. Triunfaste en los corazones.
—Eso es ya un difuso recuerdo., pero gracias.
—No me digas que nos has olvidado.
—En MAT-2 —creo que no lo mencioné—, cuando lo deseas, los que fueron tuyos en la carne pueden materializarse. En otras palabras: os veo todos los días.
¡Y yo con estos pelos!
¡Feliz búsqueda! ¡Feliz adoración del que te habita!
REFLEXIONES
«El gran “olvidado”. La “chispa” que me habita.
Un Dios y un “extraño” al mismo tiempo.»
¿Cómo puedo ser tan torpe?
Él me habla cuando, al fin, yo no tengo nada que decir.
Él se humilla cuando yo, supuestamente, triunfo.
Él espera mis retornos, siempre vacíos, y me llena con un «mañana será otro día».
Él sonríe cuando, de vez en vez, camino hacia mí mismo.
Él me acaricia cuando, finalmente, acaricio.
Él echa su brazo sobre mis hombros cuando llueven los silencios.
Él enciende la esperanza con la madera mojada de mis fracasos.
Él se refleja en los ojos de Blanca cuando las fuerzas se despiden.
Él es mi hermano mayor —el que nunca tuve— en el laberinto de las decisiones.
Él me abraza en los sueños cuando yo, al fin, me convierto en niño.
Él es mi regalo de Reyes de cada amanecer y yo sin saberlo.
¿Cómo puedo ser tan torpe?
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