«HASTA LUEGO»

«Mañana, cuando despiertes, seré»

Necesité un tiempo para reaccionar. Miré a mi alrededor y, perplejo, comprobé que todo seguía igual. Blanca dormía serena y feliz. El amanecer apagaba las últimas estrellas. La mar se aseaba en la orilla, todavía con el camisón azul.

¿Qué había ocurrido?

Y la razón, burlona, me desafió: «Has tenido un sueño, sólo eso.»

Regresé a la piedra del «Monje» pero la «voz» no se presentó. Traté de volar, de buscarlo, pero sólo acerté a conversar con las olas. Y ellas, rodando hasta mis pies, me alertaron: «No fue un sueño., no fue un sueño.»

Y con la intuición, embozada con el alba, señaló hacia lo alto. Allí lo vi. Era mi padre, de pie sobre la luz. De pie sobre el último lucero. Alcé el corazón y grite:

«¡Hasta luego!. ¡Yo sé que no ha sido un sueño!»

De aquel momento sólo han quedado dos poemas y un bello recuerdo. Sí, tú, querido papá, eres libre al fin. Y yo, gracias a ti, empiezo a serlo ahora.

¡Gracias, MAT-3!. ¡Feliz VIDA!. ¡Feliz aventura!

 

 AL FIN LIBRE

 

Te creímos perdido.

Muerto, dicen.

No es así...

Te buscamos un minuto después.

Alguien había cerrado tus ojos.

Todos coincidían:

   «Ha desaparecido.»

No es así...

Ahora lo sabemos.

Ni has muerto, ni has desaparecido.

Es que, al fin,

eres libre...

 

 

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