Argelia: Solo pintaban lo que veían

¿Existió el unicornio? Para el autor, sólo hay una explicación: " alguien" llevó a cabo experimentos genéticos con animales y, por supuesto, con los seres humanos. Algunas de las pinturas así lo demuestran:

Seres con botas y botellas a la espalda

Algún día, las pinturas rupestres se­rán el mejor libro de nuestra his­toria remota. Ahí está todo: cómo fueron, qué sentían, qué hacían y cómo se organizaban. Sólo es cuestión de abrir los ojos y saber leer. Fue en una de mis visitas a los desiertos de Libia y Argelia cuando lo comprendí. Ellos, los hombres de la Edad de Piedra, habían escrito su historia en los abrigos rocosos. Y lo hicieron con una especial fidelidad. Nada quedó incompleto. Al contrario. Cuando se trataba de representar al ganado, los artistas del actual desierto del Sáhara lo hacían con un máximo de detalles, cui­dando, incluso, de pintar las pestañas a los arreos. Si la escena se refería a ani­males salvajes, los pintores eran tan de­tallistas que incluyeron las danzas ri­tuales de las jirafas en los apareamientos o la posición en ángulo recto de las colas de los elefantes durante el celo. El fe­nómeno de la fidelidad es tal que resul­ta sencillo descubrir sus técnicas de peluquería o la asombrosa calidad de mu­chas de sus vestiduras. En realidad, todo era fidelidad. De ahí la enorme transcendencia de estas pinturas a la hora de profundizar en la psicología de aque­llos pueblos. Y estudiando ese fascinan­te proceso -sólo pinta ban lo que veían- ­surgen otras inquietantes dudas. Si la fi­delidad era obligada, ¿qué son esos singulares animales que aparecen junto a los cazadores? Pintados en la roca o gra­bados en los peñascos he llegado a ver decenas de vacas y toros con tres y cua­tro cuernos, avestruces con cuatro patas, felinos con manos de ocho dedos, antílo­pes con cuerpos de elefante, hombres (?)con cabeza de insecto, hipopótamos con dientes de carnívoro, ballenas, medusas, centauros e, incluso, unicornios.

Insólitos bocetos. Es posible que el lec­tor se pregunte: ¿Y qué tienen de extra­ño las ballenas o medusas? Obviamen­te nada, salvo un pequeño detalle. La ballena o gran cetáceo que fue pintado al sur de Argelia, en la meseta del Tassi­li N'Ajer, se encuentra a 1.800 metros de altitud y a 2.000 kilómetros de la costa más cercana. Su antigüedad aproxima­da ronda los 8.000 ó 9.000 años. Y otro tanto podemos decir de las supuestas medusas. Evidentemente, si estos ani­males marinos están pintados en el Sá­hara es porque alguien los vio. Y ahí sur­ge el enigma...

Imagen izquierda: ¿Cómo explicar la perfección de estos ropajes hace más de 9.000 años?.   Imagen derecha: Esta pintura se encuentra en el Tassili, sur de Argelia.

Pero lo que más me impresionó fue la visión de tres pinturas que, sin temor a equivocarme. representaban otros tantos unicornios. Siempre había creído que es­te animal era fruto de la imaginación, ali­mentada por las leyendas. La datación sitúa dichas pinturas argelinas en el 7000 antes del presente, como mínimo. ¿Cues­tión de imaginación del artista? Sincera­mente, lo dudo, de la misma forma que entiendo que las pinturas y grabados del uro, existentes también en el Sahara, no fueron una consecuencia de las drogas o de los sueños de los hombres del Neolítico. El uro, llamado Bos primigenius, era un animal imponente que al­canzaba 1,70 metros en la cruz y que de­sapareció hace 400 años. Los restos en­contrados en Polonia y en otras excavaciones arqueológicas le han dado la razón a los artistas que lo grabaron y pintaron en el Tassil N'Ajer o en Libia. ¿Existió, por tanto, el unicornio? En cuan­to al resto de los animales singulares o imposibles para la ciencia, ¿qué pode­mos pensar? Y, si existieron realmente, ¿cómo aparecieron? Para mí sólo hay una posible explicación: alguien llevó a cabo experimentos genéticos con ani­males, y, por supuesto, con los seres hu­manos. Algunas de las pinturas así lo de­muestran.

Fotos: IVÁN BENÍTEZ

 

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