Cima del Monte Sinaí.

Una caja de madera y oro

Los judíos nunca cederán la Ciudad Santa, porque creen que la misteriosa y codiciada Arca de la Alianza está allí.

En las quince visitas que he tenido la fortuna de realizar a Israel siempre he recibido la misma impresión: hay una razón secreta que no permite, de momento, la solución al conflicto con los palestinos. Al principio no podía creerlo. Después, con el tiempo y la experiencia, fui comprendiendo que mis confidentes teman razón. Una de las razones fundamentales por la que Jerusalén jamás será devuelta a los palestinos tiene nombre bíblico. Un nombre que los religiosos pronuncian siempre en voz baja o con la cabeza cubierta: el Arca de la Alianza. Hoy son muchos los judíos ultraconservadores que siguen creyendo que dicho objeto continúa enterrado en el subsuelo de lo que fue el Primer Templo, construido por el rey Salomón. ¿Y por qué está devoción por una simple caja de madera y oro? Para el pueblo elegido (nunca he sabido el verdadero significado de la palabra elegido), el Arca es el símbolo entre los símbolos, la materialización de una alianza y la prueba física de la realidad divina en mitad del pueblo de Moisés. De ahí la enorme transcendencia de este objeto sagrado...  

Imagen izquierda: Para muchos ortodoxos, el arca sigue escondida en Jerusalén.

Imagen derecha: Detalle de la réplica del Arca de la Alianza en Israel.

  El Arca de la Alianza, además, fue protagonista de otros sucesos que han quedado en la memoria y en el corazón de la comunidad judía. Citaré algunos de los más llamativos.

Después de permanecer cuarenta años en el desierto, Moisés conduce al pueblo hebreo hasta la tierra prometida (actual Israel y Jordania). Moisés muere y Josué, el nuevo caudillo, cruza el río Jordán. Y, siguiendo las indicaciones de Yahvé, el arca es transportada hasta el centro del cauce a hombros de los sacerdotes. Una vez allí, se produce el prodigio: las aguas del Jordán dejan de fluir, deteniéndose en la zona de Adam, a casi 20 kilómetros del lugar donde se encuentra la caja de madera y oro. Y el pueblo, atónito, c­mina hasta el otro lado. Y con ellos los rebaños y carros. Según los especialistas, alrededor de 40.000 guerreros y no menos de 200.000 personas. ¿Qué clase de artefacto era el arca? ¿Cómo pudo inmovilizar un volumen de agua de 500 metros cúbicos por minuto? Poco después, gracias al Arca, las murallas de la ciudad de Jericó se vienen misteriosamente abajo. El hecho sucedió hace 3.250 años aproximadamente. Yahvé ordenó la matanza de miles de habitantes, incluidos ancianos, mujeres y niños.

Atentado palestino.

Durante más de un siglo, la mortífera caja quedaría en el olvido. Los hebreos siguieron guerreando y hacia el año 1000 antes de Cristo, los filisteos desafiarían al rey David. Las batallas se sucedieron y en una de ellas, ante la gravedad de la situación, los judíos, recordando las antiguas hazañas del Arca, optaron por sacarIa del santuario de Siloé, donde había permanecido largo tiempo. Pero el Ejército hebreo fue derrotado y, ante la sorpresa general, el Arca de la Alianza cayó en manos de los "hombres del mar". fue uno de los momentos más trágicos de la historia de Israel. A partir de ahí, los filisteos empezarían a sufrir unas violentas epidemias de tumores y unas incomprensibles invasiones de ratas. La tragedia se prolongó durante siete meses. Finalmente, los filisteos colocaron la caja de madera y oro sobre una carreta y los bueyes, sin conductor, caminaron al azar, deteniéndose en las proximidades de un pueblo hebreo llamado Bet-Semés. Allí se registraría un nuevo desastre. El Arca fue depositada sobre una gran piedra. Y la alegría llenó de nuevo a los judíos. Pero, una noche, algunos jóvenes burlaron la vigilancia y, por pura curiosidad, miraron en el interior. Yahvé, entonces, desató su cólera y un fuego implacable terminó con la vida de los habitantes de Bet-Semés. En total 50.070 víctimas. La Torá judía y la Vulgata de San Jerónimo así lo confirman: ¡50.070 muertos! En 1930, una expedición arqueológica dirigida por Robertson y Plo-Guy descubriría en Bet-Semés miles de esqueletos calcinados. ¿Se trataba de las víctimas de Yahvé? ¿Qué contenía la caja de madera y oro? ¿Por qué Yahvé no tuvo piedad?

Hoy, como decía, para muchos judíos, el Arca sigue escondida en Jerusalén. Por eso jamás entregarán el control de la Ciudad Santa. Jamás...

 

Fotos: IVAN BENÍTEZ

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