TERCERA CONSECUENCIA DE LA LEY DEL “CONTRATO”

La libertad – como la entienden los del “norte” – es un sueño y, como todos los sueños, pertenecientes al reino del espíritu. Aquí, en esta vida, la libertad es un espejismo. Creemos y queremos ser libres pero ¿lo somos?.  Sólo es libre quien dispone de toda la información. TODA LA INFORMACIÓN.  DIOS es TODA LA INFORMACIÓN. La libertad será (no es). Ahora, mientras dura el “contrato”, nos hallamos sujetos a lo previamente “firmado”. Nadie elige, porque ya fue elegido. La sutileza divina, sin embargo, es tal que parece lo contrario. Por eso no conviene fiarse de las apariencias. Solo los muertos empiezan a ser libres.

 

                                                                Barbate 26 de Mayo 2005

                                                                        12 h

 

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