VATICANO

   Siempre me asombro.  Cada vez que regreso a Roma procuro visitar el Vaticano.  Refuerza mi fe en el Padre (el de todos) y confirma mi ya lejana decisión de borrarme de cualquier tipo de iglesia.

   ¿Qué veo?

   Poder, dinero, lujo, mentira, coches oficiales, funcionarios, cruces de oro, negocios, intransigencia de unos pocos y emoción y buena voluntad de la mayoría.  De Dios, ni rastro…

   La iglesia fue un excelente invento humano. 

   En el sur del sur no somos católicos, gracias a Dios.

                                                                   Ciudad del Vaticano

1 de junio 2005

                                                                         11 h 15´

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