ESTACIÓN "TERMINI"

  Tampoco el cielo es como lo cuentan en el “norte”. Dios no está al otro lado, esperando. Dios está, pero más allá. Dios es especialmente cuidadoso. No conviene asustar. Todo en su momento, incluso el apretón de manos con el Número Uno. Después de la muerte, todo es dulce y extremadamente medido. Nadie puede beber la Divinidad de un trago.

   El cielo existe, pero es una estación lejana y, sobre todo, intermedia. Ahora, el tren que circula por el tiempo y el espacio acaba de arrancar. La muerte es el primer apeadero. El Paraíso ni siquiera es la estación “termini”. Allí cambiaremos de tren y reanudaremos la aventura, hacia el No Tiempo.

   Aquí, al sur de la razón, la muerte es eso: sólo un transbordo.

   Aquí, al sur del sur, empieza el cielo.
 

                                                                  Nápoles

2 de junio 2005

                                                                         10 h  30´

 

 

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