LA PERFECCIÓN, MAÑANA

     ¿No es hora de proclamarlo? ¿No es hora de reclamar la imperfección como algo necesario y deseable? ¿No es hora de decir que la santidad (perfección) es otro invento del norte?

     Al sur de la razón tenemos un lema que cuelga del corazón: “Dios quiere que seamos santos (perfectos), pero mañana”.

     La materia es un territorio en el que sólo se aventuran los ansiosos de imperfección; es decir, los héroes, jamás los que pretenden la santidad. Para alcanzar esa realidad existen otros “territorios” en los que es posible la marcha atrás. En la materia, todo evoluciona hacia delante. Santidad, justamente, es lo opuesto: aquello que no evoluciona porque “es”. Ese estado lo es todo: “antes, ahora, y mañana”. Pero para ser santo (perfecto), primero hay que “despertar” o “comprender”.

     En definitiva: no busques la santidad, porque estarás perdiendo el tiempo. Vivir no significa acertar.


 

                                                                  Barbate

22 de abril 2005

                                                                         17 h

 

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