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CONFIDENCIAS DEL HIJO DE SATANÁS


Debo aclarar que mi padre (Satán o Satanás) no es lo que dicen.

Fue un príncipe en el sistema de Satania (ustedes lo llamarían la constelación de Satania).

Creyó en la palabra de Luzbel y se unió a él en una rebelión puramente romántica.

Nunca fue cierto que quisiera ser como Dios.

Pero volvamos a mi padre...

Satán fue (es), literalmente, bueno y casi perfecto.

Después de la rebelión, la ignorancia, las malas lenguas y los intereses (humanos y divinos) lo han convertido en una especie de sacamantecas.

Nada más falso y calumnioso...

Las religiones han vivido (y siguen viviendo) de él.

Hoy se encuentra aislado, con el resto de los "rebeldes", a la espera de un juicio (?) que nunca llega.

Sé que mi padre, algún día, será perdonado y rehabilitado. Y, mientras eso llega, les hablaré de lo que me ha transmitido.

La rebelión


Mi padre se unió a Luzbel porque creyó en su mensaje: ¡independencia!

Todos estaban hartos del sistema centralista de los cielos.

Todos estaban hartos de la falta de democracia y de la tiranía del Paraíso.

En el cielo, queridos humanos, no hay votaciones. Es más: ni siquiera hay política. Todos creen en lo que se cree "más arriba". Los derechos constitucionales no existen. Nadie sabe qué es eso. Todo el mundo hace la santa (santísima) voluntad del que tiene por encima. Y punto.

Pues bien, después de mucho meditarlo, Luzbel redactó un manifiesto. en él se hacía preguntas, sin más.

Pero, qué preguntas...

A saber:

1.- ¿Existe el Padre? Nadie lo ha visto. ¿Donde reside? Solicitó que alguien se lo mostrase. Y consideró que el Padre es un mito, alimentado por los que viven a su costa.

2.- Luzbel prometió autonomía para aquellos mundos que secundaran su revolución nacionalista. Mejor dicho, nacionalsocialista.

3.- Prometió acortar el "NO TIEMPO" de entrenamiento de los humanos ascendentes. A todos los "rebeldes" les pareció injusto que los seres ascendentes tengan que consumir una eternidad en llegar al Padre (suponiendo que exista).

4.- Luzbel garantizó que la inmortalidad es un derecho natural de cada criatura. Se nace con ella. En otras palabras: tras la muerte, los humanos siguen vivos; eternamente vivos. No hay cielo o infierno, como lo interpretan las religiones. Eso es otro cuento chino.

Pero la rebelión no tuvo mucho éxito; en realidad, ninguno.

A Luzbel se le unieron poco más de 30 mundos (nada, si lo comparamos con los miles de millones de mundos habitados en nuestra galaxia).

Durante mucho "NO TIEMPO", los de arriba intentaron disuadir a los rebeldes nacionalistas, pero fracasaron. Algunos dicen que la rebelión fue orquestada por los Dioses, para conjurar males mayores...

Finalmente, los rebeldes y, los mundos que los siguieron, fueron aislados. Ahora vivimos en una cuarentena cósmica, como Cuba. La Tierra fue uno de los planetas rebeldes. De ahí proceden muchos de los problemas actuales.

Mi padre, en fin, fue (es) un romántico...


 

 

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