"El Che Guevara no está en Cuba"

"El Ché Guevara no está en Cuba". Así de claro lo tiene el escritor J.J. Benítez, que ha presentado en 'Herrera en COPE' su libro '"Tengo a papá". Las últimas horas del Ché' (Ed. Planeta), un trabajo de investigación sobre cómo fue la caída del guerrillero argentino en Bolivia, donde fue capturado el 8 de octubre de 1967 y fusilado al día siguiente.

Benítez se basa en la 'Operación Cuervo', donde después de exhibir el cuerpo del Guevara en la lavandería del Hospital de Nuestra Señora de Malta en Vallegrande, Bolivia, y de intentar quemar el cuerpo sin éxito, "deciden cortarlo en cuatro pedazos y enterrarlo en cuatro sitios con coordenadas geográficas, con fotos y con informes. Y con cuatro testigos".

Según el escritor, los únicos restos del Ché que están en Cuba son las manos, "porque hay un ministro del Interior en Bolivia, de tendencia comunista, que lo que hace es robar las manos y, vía Moscú, las hace llegar a Cuba". "Invito a las autoridades cubanas a que saquen a la luz pública el ADN, que también puede estar manipulado, porque el régimen de Castro miente siempre".

Benítez ha contado que una vez capturado, los militares bolivianos fusilaron al Ché porque Bolivia "tenía el precedente de un periodista francés que se llamaba Debray, guerrillero del Ché, al que había capturado y estaba condenado a trienta años de cárcel". Entonces, "la campaña mundial que se desató a favor del señor Debray contra Bolivia fue de tal magnitud, que el Estado Mayor no quería que se volviera a repetir".

Tras la captura del Ché, si se planteaba un juicio, "podían intentar sacarlo de allí con un comando. Las medidas de seguridad tenían que ser extraordinarias".

Por tanto, según relata Benítez, "después de cinco horas de reunión de los tres grandes generales", decidieron llevar a cabo la orden del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, que era "Fernando 700", que significaba ejecútenlo. Esto lo recoge Benítez según el testimonio de un agente de la CIA con el que coincidió el Miami y que, según, él, había participado en las últimas horas del Ché, y fue quien le hizo empezar a investigar a fondo las últimas horas de Ernesto Ché Guevara.

El título del libro es la frase que se pronunció en el puesto de mando que había en la aldea de La Higuera, donde después de una operación de guerrilla, Guevara fue capturado por el Ejército boliviano. El Ché resultó herido en el tiroteo, después de un balazo en una roca hiciera saltar una piedra y le hiriese la rodilla. "El Ché estaba cojeando" y "uno de los compañeros, al que que él llamaba 'Comomierda', lo cargó a la espalda y, por una especie de chimenea entre las rocas, consiguió subir, con tan mala suerte que allí estaba el puesto de mando" donde se escuchó la afirmación "tengo a papá".

Benítez tambien ha hablado de la relación entre Fidel Castro y Guevara, y el momento en el que el fuera dictador cubano decidió "quitárselo de enmeido", algo que, a juicio de Benítez, hizo "muy inteligentemente".

"Sobraba uno", cuenta Benítez. Y la gota que colmó el vaso para que Fidel decidiera alejar al Ché, fue "el discurso de Argel, donde el Ché habla mal de los rusos". "Cuando regresa a Cuba tiene tres horas de entrevista con Fidel Castro y los gritos se oían en el jardín".

Entonces, explica el escritor, Castro "organiza la salida al Congo, que no sale bien", y después organiza la liberación de Bolivia. Pero "el Ché no quería liberal Bolivia, lo que quería era ser presidente de la nación Argentina".

"Fidel Castro y los servicios de inteligencia cubanos lo hacen muy bien, en el sentido de que lo manipulan todo, los mapas están equivocados, la radio no funciona, no hay ayuda del Partido Comunista de Bolivia, no tienen gente, no hay medicinas, eligen mal el sitio", enumera Benítez.

Una vez capturado y fusilado, "Fidel se sale con la suya y además lo convierte en un héroe".

 

 

 

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