FECHA: 16 de Julio de 1952

LUGAR: Salem, Massachusetts. EE.UU.

AUTOR: © Shell Alpent

Las luces de Salem: reflejos luminosos y algo más

Precisamente por mi condición de profesional del periodismo desde 1965, creo que conozco un poco a mis colegas, tanto a los que se mueven en el terreno puramente literario como a los gráficos.
Estos últimos, a quienes admiro, desarrollan un trabajo repleto de responsabilidad y aventura, en ocasiones tan incomprendido como menospreciado. Sólo aquellos que no les conozcan a fondo pueden permitirse afirmaciones y juicios como los que el doctor Hynek ha emitido en el caso ovni que nos ocupa.
Pero veamos en primer lugar los hechos.

El 16 de julio de 1952, el guardacostas norteamericano Shell Alpent, del puesto de la Guardia Costera norteamericana en Salem (Massachusetts), hizo una fotografía en la que se aprecian cuatro luces de forma ovoide.
Según el fotógrafo, la instantánea fue hecha a través de una ventana, con una cámara 4/5 Busch Pressman. El testigo observó durante varios segundos unas luces que parecían oscilar. Tomó la cámara, que se hallaba sobre una mesa cercana, y tras ajustar el foco en "infinito", advirtió que las luces se habían atenuado.
Salió corriendo de la habitación en busca de otros testigos y al regresar se dio cuenta que las luces brillaban de nuevo y con la misma fuerza. Cuando se aproximaron a la ventana, las luces habían desaparecido. El propio fotógrafo declaró que quizá se trataba de algún tipo de refracción o reflejo terrestre...

Hasta aquí, lo ocurrido en aquel 16 de julio. Al día siguiente, R. G. Eastman, miembro del departamento de finanzas de la referida Guardia Costera estadounidense, realizó un informe oficial.
El fotógrafo oficial del puesto aéreo fue entrevistado a las 8.45 de ese mismo 17 de julio en el laboratorio fotográfico del puesto. Poco después, a las 9.30, era entrevistado de nuevo en la enfermería. También proporcionó información el comandante en jefe de dicho puesto aérea en Salem.

"Libro azul": se trata de reflejos

El análisis del negativo -que se devolvió (cosa extraña) a la Guardia Costera- señaló que la foto "era una sobreimpresión y, por lo tanto, falsa".
En octubre de 1963 volvió a abrirse el caso, estimándose que, "puesto que el fotógrafo había colocado el foco en "infinito" y los cuatro objetos se presentan confusos y fuera de foco, la toma fotográfica no representaba otra cosa que un reflejo lumínico procedente de una fuente interior -probablemente las luces del cielo raso- en la ventana".
Y aquí interviene el señor Hynek -considerado como el número uno en la ufología norteamericana- y afirma:

"... yo coincidiría con la evaluación del Libro azul sobre la teoría de un reflejo luminoso en la ventana."

Pero, desde mi humilde opinión, el asunto no está claro. Como decía anteriormente, conozco a los profesionales de la fotografía. Y sé de su capacidad de observación -no olvidemos que se trata de su trabajo-, así como de su pericia.
Para empezar, si el testigo y fotógrafo profesional de la Guardia Costera de Salem dijo "que las luces parecían oscilar", es más que probable que así fuera. ¿Desde cuándo unas luces fijas en un cielo raso de una habitación pueden oscilar?
Por otra parte, el señor Hynek -que dudo mucho haya entrevistado a Alpent- da por hecho que unas luces interiores pueden aparecer y desaparecer en el cristal de una ventana, en cuestión de segundos. Eso fue lo que ocurrió en la sede de la Guardia Costera, según el informe del testigo. Yo le sugeriría al señor Hynek que hiciera la prueba. La sorpresa puede ser mayúscula...

Pero es que, además, y esto es lo más grave, ¿desde cuándo un fotógrafo profesional se siente impresionado por unos reflejos en el cristal de una ventana? Sencillamente absurdo. Si Shell Alpent se vio sorprendido por ese grupo de luces, hasta el extremo de pensar en su cámara fotográfica y salir de la habitación en busca de otros testigos, es porque allí afuera había "algo" que llamó realmente su atención.
Para un fotógrafo profesional, insisto, hubiera bastado con dar un paso atrás o hacia adelante -en caso de duda- para esclarecer el conflicto de los supuestos reflejos. Y es más, si los "expertos" del Libro azul se vieron asaltados por la duda de los "reflejos luminosos", ¿por qué no repitieron una y mil veces la fotografía?

Hubiera resultado sumamente cómodo "buscar" las citadas luces del techo de la habitación y fotografiar el supuesto reflejo... Nada de esto se hizo.
Y olímpicamente, Hynek acepta la hipótesis oficial. Si los cuatro objetos se encontraban "fuera de foco", ello puede deberse a otras razones, que, por lo visto, no fueron consideradas por los "expertos" del Libro azul y, lógicamente, tampoco por el "sumo sacerdote" de la ufología yanqui.
En mis archivos existen numerosas fotografías -realizadas al aire libre- en las que aparecen imágenes de objetos total y absolutamente desenfocados, a pesar de que el fotógrafo colocó el foco en "infinito". ¿Cómo se entiende esto? Hay algo, desde mi punto de vista, que no podemos olvidar.
Nos movemos frente a un fenómeno desconocido, distinto a todo, y fuera de las normas y leyes de nuestra -he dicho "nuestra"- lógica. Según esto, entra dentro de lo posible que aquellas "luces" que fotografió el miembro de la Guardia Costera de Salem presentaran en realidad una imagen "desenfocada" o sin definición. Pero, no por un error del fotógrafo, sino por su propia naturaleza. Cualquier aficionado a la fotografía sabe que un "punto de luz" -en el que sólo se aprecie luz- jamás nos dará una total y absoluta definición, como puede suceder, por ejemplo, con una casa, un asno o las barbas de Hynek...
Lo que sí puede sucederle a cualquier fotógrafo -por muy experimentado que sea- es que, dado el nerviosismo, la imagen aparezca "movida". En otras palabras, sin definición. ¿No pudo ser esto lo que le ocurriera al fotógrafo de Salem?
Ignoro en estos momentos -aunque estoy en vías de conocerlo- cuál fue la velocidad dispuesta por Alpent en el momento de fotografiar las "luces". Si dicha velocidad no fue la correcta o los objetos "oscilaban" a una velocidad superior a la marcada por el testigo, aquéllos habrían salido "movidos". Pero esto no supone que las "luces" fueran simples reflejos. Para colmo -y teniendo en cuenta los sospechosos "antecedentes" del Proyecto Libro azul en general-, ¿qué otro resultado podía esperarse?
Lo que me resulta extraño es que el doctor Hynek, que conocía el paño mejor que nadie, aceptase las conclusiones oficiales sobre las fotos de Salem. Y puesto que estamos metidos en la harina fotográfica, no está de más que le echemos un vistazo a los criterios del amigo Hynek a la hora de juzgar la bondad de una fotografía ovni.
Dice textualmente:

"... La supuesta fotografía de un ovni, especialmente un disco diurno, no debe tomarse en serio a menos que se satisfagan las condiciones siguientes:
1) la foto fue tomada en presencia de testigos intachables, que también observaron el objeto visualmente en ese momento.
2) los negativos originales se hallan disponibles para su estudio, ya que no puede efectuarse un análisis adecuado con las copias solas.
3) la cámara está disponible para su estudio.
4) el dueño de la fotografía está dispuesto a testimoniar bajo juramento que la fotografía es, por cuanto él sabe, genuina. vale decir, que la fotografía muestra lo que se pretende: un ovni."

Acepto las tres últimas condiciones, pero no así la primera, para mí de gran importancia. Es posible -conozco casos- que en algunas "fotos-ovni", el testigo no merezca excesiva confianza. Pero hay otros muchos en los que no ocurre esto.
El fotógrafo y testigo son merecedores del máximo respeto. Cualquier investigador con un mínimo de "horas de vuelo" en este trabajo conoce decenas de ellos.
¿Por qué dudar entonces de sus fotos si éstas han sido efectuadas sin testigos? La postura me parece tan frágil como la del juez que no aceptase el testimonio del testigo de un asesinato porque, sencillamente, " no había otros testigos con el declarante".
No sé si se ha dado el caso, pero me gustaría saber qué ocurriría si un buen día, el doctor Hynek se viera sorprendido por un ovni y lograse fotografiarlo. ¿Qué podríamos pensar de él -siguiendo al pie de la letra sus "criterios"- si en ese instante le hubiera pillado haciendo sus necesidades mayores o menores y, obviamente, más solo que la una...?
Creo que el afán analítico de Hynek es digno de elogio, pero sin pasarse. Según esto, no estoy de acuerdo con el dictamen oficial sobre la fotografía de Salem. Una nueva y profunda investigación quizá nos llevase a una interpretación y a unas conclusiones diferentes. Al contrario de lo que proclaman muchos ufólogos, y tal y como marca la Ley para los casos habituales de faltas, delitos, etc., prefiero inclinarme hacia la "inocencia" del fotógrafo, al menos mientras no tengamos pruebas evidentes de su "culpabilidad" en el fraude o error fotográfico...
En otras palabras: toda foto-ovni puede ser auténtica o "inocente", mientras no se demuestre lo contrario.

 

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