FECHA: 7 de Mayo de 1952

LUGAR: Barra de Tijuca, Brasil.

AUTOR: © Eduardo Keffel

Brasil: el más bello disco azul.

Les habían dicho que por aquellos parajes había sido visto un individuo con un gran parecido a Hitler. Y Eduardo Keffel y Joao Martins, periodistas de la revista brasileña O'Cruceiro, llegaron aquella mañana del 7 de Mayo de 1952 a Barra de Tijuca, un puñado de islas que emergen frente a la bahía de Río de Janeiro, muy cerca de Punta do Marisco.
Los rumores sobre Adolf Hitler circulaban en aquellos tiempos con gran fuerza. Así que la revista decidió enviar a dos de sus hombres, con el fin de averiguar algo.
A bordo del Piaba, los reporteros -casi como simples turistas- franquearon el canal de la barra, rumbo a la Isla de los Enamorados. Eran aproximadamente las doce del mediodía. Sus primeros pasos se encaminaron al Bar "Do Compadre", propiedad de Antonio Teixeira.
Y allí se quedaron hasta las 15.30 horas, conversando sobre el supuesto Hitler y otras celebridades nacionales o extranjeras. Hacia las cuatro y media de la tarde -y después de comer y fotografiarse en un lugar típico- , los periodistas decidieron dar un paseo por la playa. Numerosos aviones de pasajeros iban y venían desde Río, sobrevolando aquella zona. De pronto surgió aquel disco. La atención de ambos reporteros se vio centrada en un extraño objeto que se aproximaba a tierra desde el mar.

"Parecía un extraño avión -comentaron los periodistas, pero volaba de costado..."

El objeto se aproximó a la orilla y fue ya más visible. ¡No era un avión! Se trataba de un disco plano y perfecto. Su velocidad era considerable.
Keffel, con unos reflejos admirables, tomó su Rolleiflex, objetivo 1 essar, y disparó 5 veces.

Secuencia completa de las fotos de Barra de Tijuca.

      

   

Las últimas fotos.

Antes de pasar a reproducir el relato de los reporteros brasileños, quiero señalar un "detalle" que parece repetirse con gran frecuencia en muchos de los casos de tomas fotográficas de ovnis. Me refiero a esa curiosa coincidencia de las "últimas fotos".
Como sucedió en el caso de McMinnville, en Oregón (1950), donde sólo faltaban cuatro fotografías para rematar el carrete, en este de Barra de Tijuca vuelve a repetirse el "fenómeno". Y otro tanto ocurre con casos que veremos más adelante... ¿Por qué?¿Simple coincidencia?
Sigamos con el apasionante caso del 7 de mayo de 1952.

"Puesto que llevaba gafas -explicó Ed Keffel- tuve que colgarlas del visor de la máquina a fin de poder tomar la primera de las fotografías. Y seguí fotografiando aquel objeto otras 4 veces más. En ese momento se me acabó la película.

"El objeto apenas si era un punto en el cristal mate. Tuve muchas dificultades para seguir sus evoluciones. Alcanzó rápidamente la vertical de la playa y me dio la sensación de que frenaba su marcha. En aquel instante -y por cálculos que hicimos posteriormente- debía estar a unos 1500 metros de nosotros y todavía sobre el mar.

"En la segunda fotografía, al volar ya sobre la playa y los árboles de la Tijuca, empezó a moverse casi de "canto", mostrándonos una de sus "caras". En la fotos números tres y cuatro -hechas cuando sobrevolaba la Pedra da Gávea y la zona más extrema de Ponta da Marisco-. El disco enseñó su parte inferior y superior respectivamente. En la quinta y última toma, el objeto desapareció en dirección al fondo del océano. Casi por donde había aparecido. En total hizo un giro casi perfecto en torno a nosotros...

 

Ampliaciones de las fotos tres y cuatro.

"Calculamos que en la segunda foto podía estar a unos 2000 metros del lugar donde nos hallábamos. En la tercera, a unos 1200 y en las dos últimas, a unos 1100 y 3000, más o menos.

"Su forma era perfectamente clara. Redondo como un disco...

"Al sobrevolar el espolón rocoso de Gávea, el objeto inició un descenso, balanceándose como una hoja muerto. Era muy curioso. Jamás habíamos visto un sistema tan extraño de navegación aérea.

El "salto"

"Al llegar sobre el mar, el disco pegó un salto alucinante. Y partió a toda velocidad. Vimos como el objeto se inclinaba unos 45º, algo así como un avión que volase sobre una de sus alas, y desapareció como un cohete, al otro lado de las islas Alfavaca y Pontuda. Todo esto pudo durar cosa de un minuto. Y lo curioso es que ni Joao ni yo escuchamos ruido alguno. ¿Cómo podía ser?

"Tampoco vimos escapes de humo o gases o llamas...

"El disco era luminoso, y su color tirando a azul oscuro. Aquello lo hacía poco visible sobre el fondo del cielo sin nubes.

"No podríamos valorar con precisión la altitud ni el tamaño real del objeto. Personalmente me pareció que volaba a unos 1000 metros de altitud y que quizá podría alcanzar el tamaño doble de un DC-3. Es decir, alrededor de los 70 u 80 metros de diámetro.

La versión de Martins.

Joao Martins (Cortesía de la Sra. Martins)

Joao Martins, que quizá contempló el ovni con mayor serenidad y precisión, afirmó lo siguiente:

"Aunque llevaba cristales ahumados, traté de memorizar un máximo de detalles. Eduardo seguía disparando su máquina y, cosa extraña, aunque hubiera dispuesto de más película, no habría tenido tiempo de hacer nuevas fotos. El ovni desapareció al poco.

"En este film, como pudimos comprobar el los laboratorios de la revista, se encontraba -sucesivamente- un cliché de dos personas del Hotel Riviera en Copacabana, donde reside un colega, un paisaje -hecho la víspera-, una actitud de mi camarada durante la mañana y tomada en la redacción, una pareja de enamorados que sorprendimos poco después de nuestra llegada a la isla y, por último, precediendo la serie de las cinco fotos del ovni, había un cliché tomado por el patrón del bar donde habíamos almorzado y en el que se nos veía degustando un formidable plato de gambas. Esta última foto había sido hecha una hora antes de la aparición del objeto.

"Cuando apareció el disco no sabíamos cómo reaccionar. Ed había gritado:
"-¡Dios mío!...¿Qué diablos es eso?

"Y yo le grité:
"-¡Dispara, dispara!...

"Pero, ¿de verdad pudo tener el tiempo suficiente como para haber disparado? Cuando le pregunté, Keffel me respondió afirmativamente. Y con todo el cuidado del mundo -¡imagínense!-, quitó la bobina de la película y la reemplazamos por otra, por si "aquello" volvía...

"Al cabo de un rato, y al comprobar que el objeto no aparecía, nos dedicamos a buscar testigos. Detrás de una pequeña duna encontramos a un pescador -Mr. Claudionor-, pero este, preocupado con su trabajo, nos dijo que no había visto nada. Regresamos al restaurante, pero el propietario se había quedado toda la tarde en el interior del establecimiento, y tampoco escuchó nada sobre el ovni.

"Dos parejas que habían permanecido en el exterior en el instante de la aparición del disco azul no quisieron responder...

"Fue entonces cuando decidimos regresar a la redacción, olvidándonos del supuesto Hitler. La noticia que llevábamos era mucho más atractiva.

"Telefoneamos al director, y después de relatarle lo ocurrido, le pedimos que nos fuera preparando un cuarto oscuro para revelar la película.

"Atravesamos la ciudad a toda velocidad y enviamos el film al laboratorio. Aquello se convirtió en una fiesta. Numerosas personas -entre ellas los directores- esperaban con nerviosismo el resultado del revelado. Su espera no fue en vano. Los cinco últimos clichés aparecieron con todo su esplendor.

"El ovni se presentó ante nuestros atónitos ojos en cinco posiciones distintas. Y con toda claridad.

La opinión de las Fuerzas Aéreas Brasileñas.

La edición de la revista fue suspendida y el reportaje de Keffels y Martins incluido en un total de 8 páginas. Fue un "bombazo" periodístico. Los días que siguieron a aquel 17 de mayo fue un constante ir y venir de políticos, militares e investigadores en los locales de O'Cruceiro.
El ministro del Ejército, general Ciro do E.S.Cardoso, y el también general Caiado de Castro, jefe de la Casa Militar de la presidencia, visitaron personalmente la redacción, entrevistándose con los reporteros y observando las fotos. El Estado Mayor del Ejército del Aire fue igualmente alertado y envió a los mayores Artur Peralta y Fernando Hall, al capitán Minio Scevola y al experto en fotografía, Raul Alfredo da Silva.
En un desconcertante cambio de actitud, los Estados Unidos exclamaron a través del agregado militar en la embajada de Estados Unidos en Brasil, coronel Hughes:

" Estoy muy impresionado. Los negativos son extraordinarios y no puedo poner en duda su autenticidad. Por primera vez en el mundo hemos fotografiado un platillo volante en condiciones que no se prestan a ninguna duda."

Desde el 10 de mayo, las Fuerzas Aéreas Brasileñas (FAB) -es decir, tres días después del "encuentro" ovni- habían reunido por su parte un equipo de especialistas, encargado de buscar "una explicación convencional a estos clichés". Llegaron a fabricar, incluso, una maqueta de madera, idéntica al ovni y fue lanzada al aire en el mismo lugar, hora, direcciones y condiciones en que fue fotografiado el objeto de Barra de Tijuca. Las FAB tomaron cientos de fotos.
Se hicieron planos muy precisos sobre la topografía de aquellos lugares y, prácticamente, se agotaron las posibilidades técnicas de la época en cuanto al análisis de los cinco negativos.

Mapa de la zona con el desplazamiento estimado del OVNI (F.A.B).

Pero esta exhaustiva investigación de los militares quedó en secreto hasta el 3 de octubre de 1954. Ese día, y en el curso de una conferencia dada en la Escuela Superior de Guerra, se levantó parte del secreto.
Fue entonces cuando se supo que existía tal investigación oficial y -lo más importante- que el veredicto de las Fuerzas Aéreas Brasileñas era positivo. Las fotos de Tijuca eran rigurosamente auténticas.
Sólo cinco años más tarde, el 11 de octubre de 1959, la sociedad tomó conciencia de la trascendencia de dicha investigación militar. Con ocasión de una emisión televisada, Fernando C. Nunes Pereira, veterano investigador brasileño, reveló al gran público las conclusiones de la FAB. así como detalles de dicha investigación. Nunes venía investigando el asunto ovni desde 1948 y había logrado tener acceso a los archivos secretos de la Fuerza Aérea Brasileña.
A través de este programa del canal 9 de la televisión brasileña -titulado "El enigma del espacio"-, el investigador contó cómo un día había recibido una llamada telefónica del coronel Joao Adil de Oliveira, que acababa de ser llamado para la dirección de la primera comisión oficial brasileña para el estudio de los ovnis (la orden procedía del general Eduardo Gomes, futuro ministro del Ejército).
El coronel Oliveira invitó al investigador a presentarse ante el Estado Mayor del Ejército del Aire, para proporcionar algunas aclaraciones sobre una determinada observación ocurrida en 1948. Llegado al lugar encontró a otros invitados particulares, así como a oficiales de la base aérea de Gravatai (Porto Alegre-Río Grande do Sul), que habían podido observar el 24 de octubre de 1954 un vuelo de cinco ovnis sobre la base y por espacio de varias horas. En un momento dado, en la sala de reuniones tropezó igualmente con los periodistas de O'Cruzeíro, que habían sido convocados también por el coronel Adil de Oliveira.

"Nunca pudimos lograr cinco clichés seguidos"

"Aquella tarde -cuenta Fernando Cleto Nunes- oímos, vivimos y aprendimos muchas cosas. Pero lo más interesante fue que, en plena discusión, el coronel Adil mandó ir a buscar un "dossier". Cuando se lo entregaron declaró que contenía todo el estudio realizado por la FAB sobre el caso de Barra de Tijuca. Al abrir el informe -que era enorme-, un disco de madera cayó sobre la mesa. El silencio entre los asistentes fue total. ¿Se iba a descubrir el supuesto fraude de Keffel y Martins? Estos siguieron los movimientos del coronel con suma atención, pero sin inmutarse. Fue el coronel quien rompió el silencio, dirigiéndose a Joao Martins:

"¿Recuerda usted, Martins, que varias personas testificaron haber visto a unos hombres lanzando un disco al aire y fotografiándolo? Aquellos testigos, en efecto, vieron a esos hombres lanzando un disco similar al que ustedes fotografiaron. Pero, obviamente no podían ser ustedes por la sencilla razón de que éramos nosotros, los militares que estábamos practicando la investigación...

"En los días siguientes a la observación, fuimos sobre el terreno e intentamos reproducir una secuencia fotográfica idéntica a la de ustedes...

"Lanzamos el disco que ven ustedes aquí, tras comprobar posiciones del Sol, altitud, juegos de luces y sombras, trayectoria del objeto, etc. Y puedo decirles que hicimos cientos de fotos parecidas a las de ustedes, pero, en honor a la verdad, nunca logramos una secuencia de cinco clichés consecutivos.

"Todas las medidas fueron verificadas numerosas veces y llevadas sobre planos que, inmediatamente, comparamos con las fotos. Se estudió minuciosamente el informe de cada testigo y revisamos a fondo la vida profesional y privada de cada periodista.

"Llegamos a admitir que no era posible ningún trucaje y que el asunto era perfectamente auténtico en su totalidad. Después de esta convicción, los cálculos lograron estimaciones precisas en cuanto a las dimensiones del ovni fotografiado y a sus diversas posiciones en el cielo. Los resultados de estas medidas recogidas por la FAB les son presentados aquí, bajo forma de reconstituciones."
(Véanse los esquemas adjuntos.)

Esquemas del avistamiento según la Fuerza Aérea Brasileña (F.A.B.).

Una carta reveladora.

A este informe de los militares brasileños se uniría años después el testimonio de un destacado médico de la región de Río, y que fue enviado por carta a mi buena amiga Irene Granchi, una de las mejores investigadoras de América del Sur y representante para el Brasil de la prestigiosa organización APRO.

"Con ocasión de una tarde soleada -reza el escrito- yo viajaba en coche por la Barra de Tijuca en compañía de mi novia (hoy mi esposa). Era un día de labor pero yo tenía fiesta. Hacia las 3, nos dirigíamos hacia el Recreiro dos Bandirantes por la avenida que bordea el mar, cuando a la altura del km. 6, nuestra atención fue atraída por un objeto, metálico, en apariencia, muy lejos en el cielo. Al principio, pensamos que se trataba de un avión que reflejaba el sol, pero prestando mayor atención, vimos que este objeto estaba inmóvil. Paré el coche y observamos entonces este curioso fenómeno sin poder identificarlo. Por entonces, no se hablaba casi de platillos volantes y nosotros no pensamos en ningún momento que pudiera tratarse de tal cosa.

"Nos quedamos unos minutos (quizá 2 o 3) mirando el objeto, pero, de repente, se movió a gran velocidad para desaparecer en seguida detrás de las colinas de la Barra. Después de su desaparición, continuamos nuestro camino y olvidamos pronto el incidente. Cuál no fue nuestra sorpresa cuando la semana siguiente leímos en la revista O'Cruzeiro un sensacional reportaje sobre el objeto que habíamos observado. Nosotros hemos constatado así que lo que nosotros vimos era real y que podía asimismo haber sido fotografiado..."

La carta concluye con la siguiente postdata:

"P.S.: Soy médico y no me gustaría ninguna clase de publicidad, ni ninguna mención de mi nombre si usted revela estos detalles que yo le transcribo confidencialmente."

La carta está firmada, aunque el nombre del médico -como pedía el interesado- ha sido silenciado. Puedo decir que dicho médico goza de una excelente reputación entre sus colegas.

La comisión Condon ataca de nuevo.

Pero, a pesar del dictamen de la Fuerza Aérea Brasileña -totalmente positivo- y del testimonio de los reporteros y del médico de Río, el famoso informe Condon norteamericano -fundado en octubre de 1966 y que sobrevivió hasta noviembre de 1968 con la finalidad de echar por tierra los informes sobre ovnis- dio el caso de Barra de Tijuca como "negativo".
Los científicos de la Universidad de Colorado, con el doctor Edward U. Condon, miembro del departamento de física, a la cabeza, calificaron el asunto como fraudulento, sin haber estudiado los negativos, sin haber establecido contacto con los testigos y sin haber tenido en consideración la formidable y voluminosa investigación de los militares brasileños.

Montaje comparativo del ovni de Tijuca y un bombardero Vickers de la época.

Croquis del ovni de Tijuca realizado por el investigador Eduardo Revuelta.

 

Una bonita forma de estudiar "científicamente" los casos ovni, muy parecida a la de otro grupo de ufólogos españoles -que se autoproclama como "científico"- y que en el caso concreto del mundialmente famoso "incidente de Manises" (11 de noviembre de 1979), lanzaron a La prensa la posibilidad de que aquel gigantesco ovni de unos 200 metros de longitud que se aproximó a un avión Super-Caravelle "fuera un caza norteamericano...".
Al igual que los "estudiosos" del informe Condon, tampoco los "científicos" de marras de Valencia establecieron contacto con el capitán del Ejército del Aire español que habla perseguido a tres discos que aparecieron aquella madrugada en los cielos españoles, ni investigaron entre los testigos del aeropuerto valenciano o junto a los pilotos del avión de pasajeros...
A pesar de todo ello, como digo, el "portavoz" de los ufólogos valencianos, señor Ballester Olmos, lanzó a los cuatro vientos " que el ovni de Manises podía ser un avión de combate de la VI Flota Norteamericana, destacada en el Mediterráneo. . . ".
El "patinazo" fue histórico.

Pero sigamos con el caso Tijuca. La opinión de las FAB no fue compartida, como digo, por los norteamericanos Menzel y Boyd. Al analizar los documentos gráficos de O'Cruzeiro, estas "águilas" neoyorquinas de la investigación ovni repararon en un "detalle" que -según ellos- hacia dudar de la autenticidad de los negativos y de todo el asunto. Sobre el cuché -afirmaron- el objeto aparecía como iluminado por la izquierda, mientras que una palmera situada en un plano posterior -sobre la cima de una colina- estaba manifiestamente iluminada del lado derecho. Los hombres del informe Condon, que conocieron el caso a través de W.K. Hartmann, astrónomo de la Universidad de Arizona (EE. UU.) y especialista en el análisis de fotos de la Luna, basaron su "sentencia" en los datos aportados por Menzel. Y a pesar de reconocer que no habían podido disponer sobre este caso más que de informaciones fragmentarias y de segunda mano, le dieron carpetazo al tema, etiquetándolo como "fraudulento".
A pesar de aquellos casi 400.000 dólares de subvención para las investigaciones, el doctor Condon debió estimar que Brasil estaba muy lejos de Colorado...
Pero, ¿qué había de cierto en el asunto de la palmera?

La famosa palmera...

En la época de los hechos y en el momento de la toma de las fotografías -las cuatro y media de la tarde-, en aquella región (latitud 24 grados sud.) el Sol brillaba hacia el noroeste. Según el plano realizado por la Fuerza Aérea Brasileña, para la cuarta fotografía, la elevación del Sol era entonces de 27º 30' y el ovni se desplazaba hacia la derecha, lo que parece de acuerdo con la continuación de los clichés.
En cuanto a esta aparente contradicción entre la iluminación del objeto y la del tronco de una palmera de la colina, el doctor Olavo T.Fontes, representante de la "Aerial Phenomena Research Organization" (APRO) en Brasil, lo explica de la siguiente forma:

"La solución es muy simple. Hay dos palmas quebradas y secas en el árbol, y una de ellas está inclinada, mientras que la otra está pegada al tronco. Son las hojas las que son responsables de esta sombra particular."

El periodista Joao Martins, por su cuenta, se mostró totalmente de acuerdo con esta opinión, señalando, además, otro detalle no menos significativo. Para el reportero, la "sombra" en la palmera no sería otra cosa "que el oscurecimiento natural del tronco del lado opuesto a los vientos dominantes que llegan del océano: el lado directamente expuesto a estos vientos cargados de sal siempre es mucho más claro".
Y en un ataque frontal a la Comisión Condon, Martins aseguro:

"En ningún periodo del año es posible tener una sombra sobre ese lado derecho de la palmera, salvo si admitimos que el sol puede salir por el sur y ocultarse por el norte...

"Para percatarse de ello es suficiente con trasladarse al lugar, tal y como hicieron los miembros de las FAB..."

Los responsables de la APRO, que sí se trasladaron a Barra de Tijuca a los pocos días de producirse el avistamiento, pudieron ratificar los argumentos expuestos por Martins. Pero los miembros del informe Condon se negaron a consultar estos datos e informes, considerando que los trabajos de las Fuerzas Aéreas Brasileñas venían a ser poco menos que supercherías. Y eso que el título oficial de su informe definitivo fue "Estudio científico de objetos volantes no identificados"...

No hay pruebas de la venta de los negativos.

Y no quiero cerrar este nuevo "clásico" de la ufología mundial sin hacer mención al tema económico, inevitablemente unido a muchos de estos casos fotográficos. Durante años se ha especulado sobre la venta de dichos negativos al gobierno de los Estados Unidos, a organizaciones privadas para la investigación ovni y quién sabe a cuantos países u organismos, sin olvidar la CIA, claro.
Puesto en contacto con los directivos de la revista O'Cruzeiro, he podido averiguar que nadie ha suministrado dicho material, a cambio de remuneración económica alguna. Los famosos 25.000 dólares pagados por Norteamérica a Brasil es pura fantasía. Nadie ha comerciado con ellos, aunque también es cierto que grupos sin escrúpulos han puesto a la venta en EE. UU. y otras zonas del mundo reproducciones de las fotos de Tijuca, cobrando, naturalmente, y estampando en las fotos y transparencias la advertencia de "prohibida toda reproducción".
Según todos los indicios, los famosos cinco negativos siguen en poder de la revista y a buen recaudo, como es lógico.
Después de todo se trata de otra prueba -una de las más espectaculares de toda la historia ovni- de la presencia de naves extraterrestres sobre el mundo.

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