FECHA: 15 de Febrero de 1954

LUGAR: Cumbria, Coniston. Reino Unido

AUTOR: © Stephen Darbishire, Adrian Myers

1954 Sorpresa "adamskiana" en el Reino Unido

Tuvieron que pasar más de veinte años para que algunos investigadores del tema ovni se pronunciaran abiertamente sobre el supuesto fraude de las fotos de George Adamski. Desde Inglaterra, si no recuerdo mal, la prensa de medio mundo aireó una noticia que fue acogida con buenos y malos humores. Como siempre...

Según estos investigadores, una de las fotos tomada por el astrónomo aficionado de Monte Palomar en 1952 "no era otra cosa que la tapadera de una gaseosa, lanzada al aire...". Los hipercríticos y ufólogos "científicos" se sintieron más que satisfechos. Aquello les daba la razón, aparentemente.

Y digo "aparentemente" porque, a pesar de este "descubrimiento" -del que habría mucho que hablar- los referidos investigadores parecían olvidarse de un suceso no menos importante: las fotografías obtenidas en 1954 en las proximidades del lago Coniston, en el condado inglés de Lancashire. 1954, en mi opinión, fue un año de curiosas "ratificaciones"...

Un ovni "adamskiano"

El 15 de febrero del citado año de 1954, los niños ingleses Stephen Darbirshire, de 13 años, y Adrian Myers, de 8, lograban fotografiar un objeto de casi idénticas características a los que había tomado el polémico Adamski, allá en los Estados Unidos.

Imagen de los testigos

El testimonio de los muchachos fue rotundo.

"Aquel objeto -explicaron- parecía hecho de una materia vítrea y tenía una parte superior en forma de cúpula con troneras y tres pequeños abultamientos o esferas en su parte inferior, en la que aparecía también un punto oscuro central, con una forma semejante a un cono."

El ovni se encontraba posado muy cerca de la cima de una colina llamada Old Man, en Cumbria, en Coniston. Eran las 2.30 de la tarde. Los muchachos tomaron dos fotografías con una cámara Kodak Brownie. Cuando el objeto desapareció, los niños salieron corriendo hacia la casa de Stephen. Contaron al padre de éste lo que habían visto y le entregaron la cámara fotográfica, indicándole que habían hecho dos fotos del ovni. La verdad es que el padre no dio demasiado crédito a los muchachos, pero llevó la película a un fotógrafo de la localidad, llamado Pattison.
Cuando se procedió al revelado, efectivamente, allí apareció el misterioso objeto. Se trataba de un ovni típico, con una forma considerada ya por los estudiosos como "clásica".
Su definición, sin embargo, no era muy correcta. Los negativos fueron analizados por expertos, y el veredicto totalmente positivo. Allí no había trucaje alguno. Y la noticia apareció en el Lancashire Evening Post, justamente con los grabados del ovni. Cuando los investigadores compararon aquellas fotos con las hechas por Adamski en 1952, la sorpresa les dejó helados: eran sencillamente idénticas. Además, y esto era decisivo, el testimonio de los testigos coincidía con las descripciones hechas por Adamski. Estos documentos proporcionaban a los relatos de George Adamski -y especialmente a las fotografías del desierto de California- un alto índice de credibilidad. Mediante proyecciones ortogonales, un investigador llegó a demostrar que las fotografías de Adamski y Darbirshire podrían reproducir objetos idénticos.

Pasó sobre los niños

Y es preciso dejar constancia de un hecho igualmente significativo. Antes de proceder al revelado de las fotos de Coniston, -uno de los niños -Stephen- llevó a cabo unos dibujos del ovni.

Dibujo realizado por Stephen Darbirshire

Al contemplar los negativos se vio que el dibujo era básicamente idéntico a la imagen de las fotos. Tanto el primo de Stephen, Adrian, como aquél declararon que "el objeto se había inmovilizado durante unos segundos, dirigiéndose después hacia ellos y pasando muy cerca de sus cabezas".
Esto, como digo, les facilitó la observación, ratificándose una y otra vez "en que parecía fabricación y que en lo alto del mismo se veía con toda nitidez una torreta y varias portillas".
El prestigioso investigador Charles Bowen, director de la no menos relevante revista ufológica Flying Saucer Review, incluyó el caso y las citadas proyecciones ortogonales en los números correspondientes a septiembre-octubre de 1963 y julio-agosto de 1964. Esto respaldaba muy seriamente el asunto, e indirectamente, el caso Adamski.

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