FECHA: 5 de Junio de 1955

LUGAR: Namur, Bélgica

AUTOR: © Muyldermanns

El ovni dejó una estela de condensación

La meteorología, una vez más, acude en ayuda del investigador. Así sucedió con el célebre caso del ovni fotografiado el 5 de Junio de 1955 en las afueras de la ciudad belga de Namur.

Las tres fotografías fueron logradas por Muyldermanns, en un período (1954-1955) de gran actividad ovni en los cielos de Europa.
Los negativos fueron exhaustivamente analizados por un astrónomo, que no halló pruebas de fraude en ellos.
Pero fueron los expertos en meteorología, repito, los que aportaron datos precisos sobre el avistamiento.

 

Al examinar la segunda y tercera fotografías, los meteorólogos se mostraron de acuerdo en algo: aquella "nube" en la que medio se oculta la nave, y que parece dejar detrás de sí el ovni, era en realidad una de las llamadas estelas de condensación.
Este descubrimiento iba a tener más importancia de lo que a primera vista pudiera parecer. Veamos por qué:

Las estelas de condensación son largas y finas nubes artificiales que se forman generalmente detrás de los aviones que vuelan a gran altura. Todos las hemos visto alguna vez. Para la aviación comercial carece prácticamente de interés, aunque no así para los aviones de guerra. Estas estelas constituyen un factor de máxima importancia, pues permiten al enemigo la rápida localización de un supuesto invasor.

De los tres tipos conocidos de estelas de condensación me fijaré en el denominado "estelas de condensación propiamente dichas".
Éstas son las que resultan de la condensación del vapor de agua producido por la combustión del carburante. Al ser expelido el vapor de agua, junto con los gases de la turbina, varía la humedad relativa del aire en dos direcciones opuestas. Por un lado, al introducir vapor de agua en el aire, la humedad relativa aumenta, acercándose la masa de aire a la condensación. Pero, por otro lado, los gases salen a alta temperatura, por lo que calientan el aire y disminuye la humedad relativa. Es decir, se producen dos efectos contradictorios. El que puede conducir a la formación de la estela evidentemente es el primero, y está claro que para que pueda predominar es necesario que el aire esté muy frío, para que una pequeña inyección de vapor de agua pueda producir la saturación y, por consiguiente, la estela.

Este último factor es clave: el aire debe estar muy frío para que pueda formarse esa estela de condensación.
Pero, ¿a qué altura se da ese aire frío?
Los meteorólogos llaman "nivel Mintra" a esa cota o altitud mínima, por debajo de la cual no se forman las estelas de condensación. La temperatura crítica correspondiente a ese nivel es la temperatura "Mintra".
Teóricamente -y recalco la palabra-, la temperatura "Mintra" varía en función de esa altitud, según los siguientes cálculos: A los 3000 metros, aproximadamente, la temperatura es de unos 28 grados bajo cero. A los 5 000 metros pasa a -30 grados. Cuando se han alcanzado los 11 000 metros, esa temperatura llega a los 40 grados bajo cero. Por último, hacia los 15000 metros, la temperatura "Mintra" es de unos -50 grados.

Según los meteorólogos con quienes he consultado, en términos generales las estelas de condensación suelen aparecer en el cielo a partir de los 1500 metros de altitud. Esto, sin embargo, varía de acuerdo con la clase de avión. Los de pistón, por ejemplo, producen estelas cuando la temperatura es un poco menor que la Mintra y en los reactores es varios grados más baja.
Por otra parte, la persistencia de dicha estela depende del grado de humedad del aire. Si éste es húmedo, durará largo tiempo, mientras que si es seco, la turbulencia debida al paso del propio avión provocará una rápida mezcla de los gases con el aire exterior y la estela desaparecerá rápidamente.

Lo normal, sin embargo, en latitudes como la de Bélgica -donde se tomaron las tres fotografías- es que las estelas de condensación se formen por encima de los 8000 metros en verano y de los 6000 en invierno.

Las dimensiones del Ovni.

Teniendo en cuenta estas apreciaciones, y a la vista de lo que nos muestran las fotos, los meteorólogos consideraron que el objeto de Namur debería estar a una altura no inferior a los 1500 metros. Lo más lógico, sin embargo, es que el ovni se encontrase en esos instantes a unos 8000 metros, dada la consistencia y dimensiones de la estela de condensación que vemos en la segunda fotografía.

A través de un simple cálculo comparativo -y teniendo en cuenta la longitud de cualquiera de nuestros reactores comerciales-, el objeto debía tener más de 40 metros. En el caso de que se hubiera hallado a 1500 metros -cosa poco probable-, su diámetro hubiera sido, como mínimo, de 12 metros.

Todo ello anula la posibilidad de una "maqueta lanzada al aire" o colgada de un hilo...

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