FECHA:  3 de Julio de 1960

LUGAR: Córdoba, Argentina

AUTOR: ©Hugo Francisco Luis Niotti

Argentina: ovni fotografiado por un capitán

No es frecuente que un capitán de las Fuerzas Aéreas fotografíe un ovni.
En estos casos -cuando se dan-, el testimonio adquiere un valor especial. Yo diría que definitivo...
o En 1960 se registró un hecho que, precisamente por la categoría profesional y cultural del testigo, ha entrado por la puerta grande de la investigación ufológica.
El presente "encuentro" ovni fue conocido mundialmente merced a lo publicado por el propio testigo -Hugo Francisco Luis Niotti- en Argentina, en la Revista Nacional de Aeronáutica.
Niotti era entonces capitán de las Fuerzas Aéreas Argentinas.

Un cono que vuela

Dada su preparación técnica, el capitán Niotti estaba en condiciones de diferenciar cualquier objeto o artefacto volador de fabricación humana con "otra cosa"...
Por aquel entonces, Hugo Luis Niotti prestaba sus servicios como oficial de aeronáutica en la Escuela de Suboficiales, con sede en la ciudad de Córdoba. Él mismo remiti6 el siguiente relato a la Dirección de Publicaciones de la Fuerza Aérea Argentina, acompañando el texto de la correspondiente fotografía:

 

- " Me dirijo a usted por entender que esa revista está más en contacto con las personas interesadas en el estudio de los Objetos Voladores No Identificados. Creo que uno de esos "Objetos" es lo que aparece en la fotografía que adjunto.
Dicha foto fue tomada el día 3 de julio del corriente año (1960), a las 16.30 horas aproximadamente, con una cámara de 35 milfnietros, mientras viajaba por la ruta número 36, a unos 70 kilómetros de distancia de la ciudad de Córdoba. Se usó película de 21 DIN, con diafragma de 2,8 y 1/60 de segundo de velocidad, estando el indicador de distancia en infinito.

 

- En circunstancias que regresaba de Yacanto a Córdoba, observé un objeto suspendido en el aire a unos cien metros a la derecha del camino. Estimo que para detener la marcha del vehículo y sacar la fotografía habré tardado, como máximo, cuarenta segundos, y el objeto demoró algunos segundos más en desaparecer entre las nubes bajas.

- ¡El objeto tenía forma de cono, giraba sobre su eje y en un principio se desplazaba lentamente hacia el Sur, como un globo llevado por el viento; luego, su velocidad aumentó considerablemente, elevándose sin producir un ruido apreciable ni despedir humo, llamas o cualquier otra cosa.

- Aparentemente era opaco, pero su base no aparecía tan oscura como se ha registrado en la fotografía. La temperatura ambiente sería de unos diez a doce grados centígrados; aire calmo, y humedad muy elevada, además de caer una ligera llovizna.

 

- El objeto se encontraba a unos cien metros de la ruta y a quince de altura sobre el terreno; tenía forma de cono con su eje horizontal, no pudiendo precisar si trepidaba o giraba sobre su eje, pero lo real es que no permanecía estático. También tenía un leve desplazamiento hacia la derecha, es decir, de costado y con el eje paralelo al suelo; antes de desaparecer su velocidad fue en aumento hasta perderse en las nubes."

De 5 a 200 kilómetros por hora en 3 segundos

Por último, el capitán resume así sus apreciaciones anteriores:

 

Forma del objeto: cónica, con un eje horizontal en todo momento.
Tamaño: tres a cuatro metros de diámetro, por seis a ocho de altura (eje).
Color: gris oscuro o parduzco; opaco.
Velocidad: de cinco a siete kilómetros por hora, con una aceleración final rápida que lo llevó a unos doscientos kilómetros por hora, en tres segundos, más o menos.
Distancia al objeto: cien a ciento veinte metros.
Altura sobre el terreno: diez a quince metros.
Altura de las nubes: ochenta o cien metros.
Si bien el sol estaba oculto, la base del cono estaba orientada hacia aquél, aproximadamente.


Análisis fotográfico

La fotografía fue examinada por los técnicos fotográficos del Servicio de Informaciones de Aeronáutica, que elevaron un informe, con las siguientes apreciaciones:
Del examen efectuado se desprende que el proceso de revelado de dicho negativo ha sido normal, pudiéndose afirmar sin lugar a dudas que existe el registro de un objeto que bien puede estar relacionado con lo afirmado por el capitán Niotti. En cuanto al hecho de aparecer más oscura la base del objeto que el color gris o parduzco que el testigo observó en el mismo, podría atribuirse, en principio, a la sensibilización de la película fotográfica por influencias de radiaciones no comprendidas en el espectro visible y de naturaleza desconocida."


De nuevo frente a lo desconocido

Aunque tendré otras oportunidades, no quiero pasar por alto este último hecho, casi fugazmente apuntado por los especialistas en Fotografía: una radiación desconocida -fuera de nuestro espectro visible- pudo afectar a la película del capitán Niotti...

El hecho viene a demostrar -una vez más- que nos enfrentamos a vehículos o aparatos absolutamente desconocidos para el ser humano. Vehículos que se mueven quizá bajo otras leyes, que proceden de orígenes interdimensionales y que desprenden, se rodean o protegen con energías y radiaciones que no vemos con nuestros ojos. Y si esto es así, si estas naves pueden "camuflarse" mediante el uso de radiaciones no visibles para nosotros, ¿cuántas veces sobrevolarán nuestros pueblos y ciudades, sin que las percibamos?

Las computadoras entran en acción

Por suerte o por desgracia para la investigación ufológica (el asunto no está claro), los ordenadores y computadoras también han sido puestos al servicio del esclarecimiento de los casos ovni. Estos modernísimos sistemas están siendo utilizados muy especialmente en la separación del "polvo y la paja" en las fotografías de objetos volantes no identificados. Aunque, como veremos más adelante, las computadoras también se equivocan.

Uno de los equipos más famosos del mundo en este terreno es el que dirige William Spaulding. Me refiero a la Ground Saucer Watch (Base de Vigilancia de Ovnis). La temida GSW -temida y buscada por su capacidad y poder para esclarecer los fraudes fotográficos- es una organización civil norteamericana -ahora en lucha abierta contra la CIA- que dispone de unos 500 hombres voluntarios y especializados en la investigación de los "no identificados".

La GSW dedica buena parte de sus fuerzas al análisis de fotografías, llegadas desde todos los confines del planeta, y que son sometidas a computadoras digitales.
Por este procedimiento, Spaulding lleva analizadas alrededor de un millar de fotografías sobre ovnis.

 

"Anteriormente -cuenta Spaulding- la evaluación consistía en técnicas fotográficas normales. Después que se reunían todos los datos del avistamiento y se establecía la posición de la cámara en el momento de tomar la foto, esta última se examinaba por medio de las siguientes pruebas: densimetría, ampliación de imágenes por secciones, y un estudio de la posición del Sol (para los casos diurnos), así como de las sombras aparentes de la tierra y del "objeto". Con pocas variantes, ese era el grado máximo al que llegaba la evaluación científica de las fotos ovni.

Ahora, con la aparición de la computadora digital y de los sistemas especiales de refuerzo visual, la evaluación puede seguir adelante indefinidamente, lográndose grandes e importantes cantidades de datos."


Pero regresemos al caso del capitán argentino Niotti. Gracias a las gestiones del gran investigador Guillermo Carlos Roncorom -que había trabajado intensamente en el caso Niotti- pudo ser enviada a la GSW una copia de la "primera generación" del negativo original sacado por el oficial de la Fuerza Aérea Argentina.


En la lista de "buena fe"

Dicha copia fotográfica fue enviada a Estados Unidos el 23 de noviembre de 1978. Dos meses después, William Spaulding remitió los resultados de la investigación, en la que, juntamente con él, habían colaborado los doctores Bruce Maccabee, David Rutland y Fred Adrian, todos ellos consultores fotográficos de la GSW.

Dos imágenes correspondientes al análisis de la GSW.

El análisis -como es habitual- fue realizado con el auxilio de las mencionadas computadoras digitales, suministradas por Spatial Data Systems Inc.
Estos mismos instrumentos son utilizados en la actualidad en los análisis de fotografías espaciales, caso de las remitidas a la Tierra por las naves del proyecto Viking para la conquista de Marte.

En este sentido, la fotografía de Yacanto fue sometida a las técnicas usuales, aplicables a este tipo de casos y cuyas fases son las siguientes: realce de bordes, digitación, contorneado de color, perfilación del cursor y distorsión de los pixels, para cálculo de distancias.
Y éstas fueron las conclusiones:

 

1. La porción circular de la imagen del ovni (base) no es perfectamente concéntrica (circular). Su eje vertical es mayor que su eje horizontal derivándose de ello una configuración elíptica. Ello es un dato altamente inusual en todas las fotografías de ovni autentificadas por el GSW.

2. La densidad (valor de gris) a lo largo de la base del OVNI es común (uniforme), revelando así una superficie plana y de índice de refracción uniforme. Si la base oscura hubiera sido convexa o hemisférica, sombras naturales hubieran causado franjas de colores en el contorneado de color y ese no es el caso.

3. El apéndice cónico, sito a la izquierda de la base elíptica, es ligeramente tenue en su naturaleza y revela un débil efecto de franjeado de color, poniendo así de manifiesto su forma cónica. La apariencia tenue o desdibujada de ese apéndice se debe a la niebla o bruma que rodea la imagen.

4. El cursor de perfil (histograma), que perfila la amplitud de la densidad de las imágenes y la forma (cuerpo tridimensional) de las mismas, reveló una forma cónica y una base plana (achatada). Como regla normal, las imágenes oscuras perfilarán siempre hacia la izquierda, mientras que las imágenes claras lo harán hacia la derecha. El perfilador reveló una imagen plana cuando el sistema referenció la base del ovni.

5. Nótese la densidad de los varios objetos sitos en los primeros planos y al fondo del paisaje, por ejemplo, los postes de alambrado, el caballo, los árboles, etc.De acuerdo con las condiciones atmosféricas (llovizna, nubes definidas y niebla) las imágenes del fondo del paisaje están verdaderamente afectadas en proporción directa con la distancia que media entre éstas y el observador. Siempre, cuanto mayor sea esa distancia, mayor será el efecto de esas condiciones atmosféricas sobre las imágenes, de manera que los objetos oscuros parecerán "iluminarse" (ello es debido a la dispersión atmosférica).
Nótese, sin embargo, que la imagen del ovni (su base) tiene una densidad "oscura" mayor que las imágenes mencionadas precedentemente. Ello indica que la imagen de la base del objeto sería, posiblemente, una fuente de energía o un campo alrededor del ovni (la coincidencia con los análisis efectuados ocho años antes por los expertos del Laboratorio del Servicio de Informaciones de Aeronáutica Argentina es abrumadora...).

6. Nótese que el caballo adopta una típica pose de curiosidad general, considerando que el cuerpo del animal se encuentra alejado de la cámara, con su cabeza colocada sobre su hombro derecho. No existe evidencia de una reacción del equino al "cercano" ovni, situado entre él y el testigo.
(Este último "detalle" resulta muy extraño, dada la gran capacidad de captación por parte de los animales de la proximidad de un ovni. También es cierto que, en ocasiones, los perros, caballos, vacas y otros animales parecen no "darse cuenta" de esa presencia.)

7. El resto de las imágenes captadas por el fotógrafo (los postes de alambrado, por ejemplo) revelan la dirección de la iluminación, aún en cielo difuso. La imagen del ovni no muestra señales de sombras o cualquier efecto de iluminación.


Aún cuando la imagen analizada no representa una típica configuración geométrica de un ovni, el Ground Saucer Watch ha colocado a esta fotografía en su lista "de buena fe" (no identificada).

El GSW estima que los siguientes puntos han sido sustanciados:

1. La imagen del ovni se encuentra entre 100 y 150 metros de distancia de la cámara.

2. El tamaño del ovni se situaría entre 3,6 y 4,5 metros de diámetro en la base.

3. No existen evidencias fotográficas que revelen representa una nave aérea conocida o globo sonda.

4. El ovni, definitivamente, no es un modelo o pequeña maqueta lanzada al aire o suspendida de un cordel.

5. No existen evidencias de fotomontajes u otros trucos fotográficos.

6. El apéndice cónico tiene una apariencia metálica.

Otro caso auténtico

En síntesis, la fotografía tomada en 1960 por el hoy vicecomodoro Niotti ha resistido todos los análisis.
La foto es auténtica. El ovni está ahí y, como demuestran las experiencias científicas, es un objeto metálico, capaz de producir o lanzar en su base una radiación desconocida para el ser humano. Por sí todo esto fuera poco, los propios técnicos de la GSW afirman que no pertenece a ningún tipo conocido de nave aérea. ¿Qué podemos pensar entonces...?

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