FECHA:    1960

LUGAR: Estación de seguimiento Grumman

AUTOR:  Desconocido

Los satélites "fantasmas".

Aunque faltaba todavía un año para que el ser humano se asomara al espacio exterior, fue en 1960 cuando, al fin, una Estación de Seguimiento Espacial consiguió fotografiar uno de aquellos satélites "fantasmas" que tanto intrigaban al mundo, y muy especialmente a los norteamericanos.

Esto sucedía el 25 de agosto... Pero volvamos la vista atrás. Ya en julio de 1954, los observadores de la base dc White Sands, en los Estados Unidos, habían descubierto -con la natural alarma, claro- que algunos cuerpos "no identificados" daban vueltas a la Tierra, a unos 1000 kilómetros de altura. Entonces se lanzó la hipótesis de meteoritos, captados por la gravitación terrestre. Pero tal suposición fue rechazada por algunos científicos -como fue el caso del doctor La Paz, de la Universidad de California- que aclararon que "ningún meteorito podía ser frenado por la atracción terrestre". Esto era un grave contrasentido. La fuerza de gravedad de un astro actúa generalmente como un imán, haciendo caer a su superficie a cualquier cuerpo que se aproxime lo suficiente.

Un año más tarde -el 24 de abril de 1955- la Casa Blanca fue informada, a través del observatorio astronómico de Monte Palomar, de la presencia de uno de aquellos "meteoros". Ante el desconcierto general, se había "acercado. a. la Tierra hasta una altura de 50 kilómetros. El segundo, incomprensiblemente, había desaparecido...
Era evidente que no se trataba de meteoros.
A petición del presidente Eisenhower, el Comité de Seguridad Nacional de los Estados Unidos fue convocado en sesión especial y urgente. Todo el mundo pensaba en algún satélite ruso...
Después de analizar minuciosamente el tema, los norteamericanos coincidieron en que "aquello" no podía ser un satélite artificial soviético (recordemos que los rusos lanzaron su primer satélite en octubre de 1957).
Pero, si no se trataba de un meteoro, ni tampoco de un satélite artificial ruso o americano, ¿qué eran aquellos dos objetos que habían orbitado la Tierra a 1000 kilómetros?

El silencio -tupido como el plomo- fue la única respuesta para la sociedad norteamericana.
El 29 de julio de ese mismo año, el secretario de Prensa de la Casa Blanca, Jimmy Haggerty, anunció públicamente que Eisenhower había aprobado la construcción de un satélite artificial que gravitara alrededor del mundo. Y ante la sorpresa general, Kruschev se adelanta y afirma que los científicos rusos estarían dispuestos a colaborar con sus colegas norteamericanos.
¿Es qué los soviéticos habían considerado aquellos supuestos "satélites. como armas o ingenios de los Estados Unidos?
La sorpresa de unos y otros debió ser muy grande cuando los científicos supieron que los dos "objetos. que giraban en torno al planeta se movían a ¡28 000 kilómetros por hora!
Aquellos "satélites fantasmas" se desplazaban alrededor de la Tierra en una órbita polar, mientras que las usadas por rusos y americanos, al menos en los primeros años, lo hicieron siempre muy cerca del Ecuador.

Un "acompañante" para el Eco I

El 12 de agosto de 1960, como decía, apareció un nuevo satélite "no identificado". La primera observación tuvo lugar a través de la red de estaciones fotográficas, pertenecientes al Departamento de Estaciones Seguidoras del Espacio de la Grumman Aircraft Engineering Corporation. En aquella ocasión, el objeto escapé a las cámaras fotográficas.
Sin embargo, el 25 de ese mismo mes de agosto, el misterioso "satélite, era captado al fin. El 30 de noviembre se obtenían tres nuevos dichés, cubriendo cada cliché cerca de 20 grados de arco. Las cámaras utilizadas para ello fueron dc una gran precisión: una milésima de segundo.
Curiosamente, el movimiento del objeto podía compararse -en un principio- al de un satélite artificial humano (su órbita era bastante excéntrica, con un apogeo de 7560 km. y un perigeo de 540 km, en una trayectoria de Este a Oeste)."
El objeto, según los astrónomos y científicos que pudieron seguir su trayectoria, aparecía únicamente cuando empezaba a ser visible el famoso satélite norteamericano Eco 1, lanzado justamente el 12 de agosto...
Una vez más, seres "exteriores" vigilaban -y muy de cerca- todos y cada uno de los movimientos del hombre en su recién estrenada carrera espacial.
Pero aquello sólo era el principio. La década de los sesenta prometía muchas y formidables sorpresas...

 

 

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