FECHA:    24 de Mayo de 1962

LUGAR: Órbita terrestre

AUTOR:   ©Malcom Scott Carpenter

Carpenter también vio las "luciérnagas"

Por lo visto, las "luciérnagas" que viera Glenn en su paseo espacial también "acompañaron" al astronauta norteamericano Malcom Scott Carpenter.
Así lo declaró al Centro de Control de Houston.
Carpenter despegó de Cabo Cañaveral el 24 de mayo de 1962, a bordo de la cápsula Aurora 7 y empujado por la titánica fuerza del cohete Mercury-Atlas 7 (Atlas-D). Después de dar tres vueltas al planeta, amerizó a 250 millas del lugar previsto.
A su regreso a casa, el astronauta afirmó que "había visto las mismas luces de colores que viera su compañero Glenn...

"Rodeaban la cápsula por todas partes. Era un espectáculo maravilloso..."

En ese mismo vuelo, el astronauta de la Aurora 7 hizo varias fotografías "que tampoco tienen explicación lógica...". Varios objetos de gran tamaño y luminosidad siguieron al vehículo norteamericano durante su corto periplo espacial. La NASA publicó dichas fotos con los indicativos "NASA photo 62-MA7-147" pero, cuando fue interrogada por los periodistas, respondió "que posiblemente se trataba de láminas de hielo, procedentes de la cápsula..."
La explicación convenció a medias a los reporteros.

 

Tomas obtenidas por Carpenter.

Dos ovnis más

Meses después del vuelo de Malcom S. Carpenter, la verdad de lo sucedido a 275 kilómetros sobre la superficie de la Tierra terminó por filtrarse entre los medios periodísticos de medio mundo.
El astronauta de la Aurora 7 giraba alrededor de la Tierra -y a los ya citados
275.000 metros de altura- cuando, por una de las ventanillas, vio acercarse "algo a la cápsula. A pesar de lo incómodo de su posición, con las piernas ligeramente flexionadas, Malcom prestó toda su atención.

"¡ Es metálico! -comunicó a Houston-. Y refleja intensamente la luz solar..."

Carpenter hizo varias fotografías y al revelar los documentos se observó que el ovni tenía forma de delta o punta de flecha. El objeto siguió desplazándose en sentido contrario a la marcha de la Aurora 7, hasta perderse de vista.
Pero las sorpresas no habían terminado para el astronauta.
Cuando estaba a punto de completar su tercera y última órbita, el solitario Carpenter vió un segundo objeto. Parecía provenir del fondo del espacio.

"Estaba claro -comunicó el astronauta- que "aquello" no estaba orbitando la Tierra... Venía de otra parte."

Carpenter reconoció haber sentido miedo.

Malcom Scott Carpenter

"...Era cilíndrico. Enorme... Y se movía a gran velocidad."

El objeto -mucho más grande que la cápsula (ésta tenía 2,85 metros de largo)- se inmovilizó junto a la Aurora 7 y siguió su misma trayectoria.
Carpenter volvió a fotografiar "aquello".
Entonces, de aquel gigantesco "cilindro. -de unos 200 metros de longitud- salió un pequeño objeto discoidal. Luego otro..., y después un tercero. Y los tres pequeños ovnis se alejaron. Al momento, la "nodriza, abandonó la órbita terrestre y desapareció hacia las estrellas.
La NASA, después de no pocas presiones, facilitó dos de las fotografías conseguidas por Scott Carpenter. El resto sigue bajo el más duro secreto..
Tanto Carpenter como el resto de sus compañeros astronautas guardaron silencio y prefirieron no hacer comentarios a la absurda precisión de la NASA sobre los citados "cristales de hielo adheridos a las ventanillas".
No podemos olvidar que la mayor parte de los astronautas norteamericanos eran y son militares, por lo que no pueden hacer declaraciones públicas sobre los temas clasificados como secretos.
Y el tema ovni sigue siendo materia reservada en los Estados Unidos.

"Hay cosas ahí fuera."

Ese mismo año -el uno de mayo-, otro gran piloto iba a tener un desconcertante "encuentro"... a 75.000 metros de altura.
El ya desaparecido mayor Joseph Walker, de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, y piloto del avión-cohete X-15, batió el récord del mundo con esos 75 kilómetros de altitud. Pues bien, según declaró en una conferencia celebrada el 12 de mayo en la ciudad de Seattle ante los miembros de la II Asamblea Nacional para la Utilización Pacífica de la Investigación Espacial, varios ovnis le habían acompañado durante el vuelo. Y había conseguido filmarlos...
Walker declaró que era la segunda vez que "tropezaba con estas naves espaciales."
La película fue confiscada, naturalmente, por la USAF. Y es posible que algún día -cuando el Pentágono y la CIA decidan abrir sus archivos- el mundo se entere...

Avión experimental X-15

Un mes más tarde, el 17 de julio, otro avión experimental LIS, pilotado esta vez por el comandante Robert Wlrite, se elevó hasta los 94.000 metros, a una velocidad de 6.000 kilómetros a la hora. (No está mal que tomemos nota de la altitud y velocidad de este X-15, de cara a aquellos que consideran los ovnis como armas secretas de rusos o norteamericanos. Esto era "todo lo que podían lograr los más potentes y experimentales aviones humanos..."
Cuando White se hallaba a 80 kilómetros de altura, la filmadora que había sido instalada a bordo del avión-cohete fotografió un. objeto no identificado de co1or grisáceo. La revista Time publicó el 27 de julio un articulo en el que se decía que el piloto del X-15 había comunicado por radio "que había cosas ahí fuera...".

"Un objeto blanco grisáceo -afirmó White- se aparejó con mi avión y, tras volar a la par, maniobró como planeando, colocándose sobre mi cabina. Finalmente, después de situarse nuevamente al costado del X-15, picó y se alejó a una enorme veelocidad..."

En aquel momento, el avión-cohete desarrollaba 3.800 millas por hora (unos 6.200 kilómetros por hora).
El informe fue reproducido también por casi todos los periódicos norteamericanos, así como por cientos de diarios de Europa y Asia.
La película, sin embargo, terminó en poder de las Fuerzas Aéreas Estadounidenses. En otras palabras: se esfumó...

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