FECHA:    15 de mayo de 1963

LUGAR: Órbita terrestre

AUTOR:   ©Gordon Cooper

El susto de Cooper y las voces "infantiloides" sobre Almería

Si los sustos de Titov y Carpenter fueron de "órdago a la grande", el que recibió Gordon Cooper el 15 y 16 de mayo de 1963 ha pasado igualmente a la Historia...
El primer día del vuelo del astronauta norteamericano, a bordo de la nave espacial Faith 7 (Mercury-Atlas 9), unas enigmáticas interferencias hicieron temblar a Houston y, por supuesto, al amigo Cooper.
La transmisión entre la cápsula y tierra fue interferida por una comunicación en un "idioma extraño e ininteligible". Esta intromisión se registró en una banda de transmisión exclusivamente reservada a los astronautas.
El "mensaje" no pudo ser traducido ni descifrado.

Voces "infantiloides".

Esto me recuerda otro caso -mucho más espectacular, incluso- protagonizado por un comandante de la Fuerza Aérea Española (y cuya identidad no estoy autorizado a revelar), que protagonizó un "encuentro" ovni en noviembre de 1979.
Este piloto, con base en Los Llanos (Albacete), salió una noche en misión de interceptación de un "objeto volante no identificado", que había sido captado por los radares sobre las costas de Almería, al sur de la Península Ibérica.
El comandante no tardó en establecer contacto visual con el ovni. Pero, cuando el Mirage trató de llegar hasta el luminoso objeto, éste se alejó hacia las costas de Africa.
El piloto de combate dio la vuelta hacia su base pero, en aquel momento, el ovni volvió a colocarse sobre las costas almerienses. El Mirage, advertido nuevamente de la presencia del objeto, regresó e intentó una segunda "caza y captura.. En cuanto el reactor puso proa hacia el ovni, éste repitió la "escapada"...

Mirage III


El "juego", en fin, se prolongó por espacio de casi media hora.
Por último, y cansado ya del "juego", el comandante comunicó al Centro del Mando de la Defensa, en Madrid, que desistía y que retomaba a Los Llanos. Fue en ese momento, al darle la espalda al ovni, cuando el piloto escuchó a través del llamado "canal de guardia" -y en un perfecto castellano- las voces de dos individuos, que parecían comentar entre sí, respecto de un tercero (presumiblemente el comandante del Mirage español):

-¡Mira!... ¡Se va!
-Bueno, déjalo...
-Pero, ¡que se va...!

El piloto, al escuchar estas voces -totalmente "infantiloides", según él- se indignó y, tomando el micro, se dirigió en estos términos a los responsables de "Pegaso" (denominación dada al citado Centro del Mando de la Defensa):

-¡Qué pasa ! ... ¡ Encima pitorreo...


Los militares quedaron tan sorprendidos como el comandante del Mirage. Y le explicaron que ellos no habían hablado...
Mucho más alarmado aún, el piloto pasó la comunicación a "Pegaso", con el fin de que escucharan las mencionadas y enigmáticas voces "infantiloides".
Se da la circunstancia de que resulta muy improbable que alguien pueda interferir en el "canal de guardia" de un avión de combate. Algo parecido a lo que ocurría en 1963 con la cápsula espacial del astronauta Cooper...

Y ahora, "mecánicos fantasmas"

Pero estas súbitas e inexplicables anomalías en las comunicaciones entre los satélites y navíos espaciales y la Tierra no terminaron con esto.
En agosto de ese mismo año de 1963 tuvo lugar en Blacksburg, Virginia (EE. UU.), una conferencia en la que expertos de los Estados Unidos se ocuparon de los llamados "casos inexplicables". He aquí algunos ejemplos:

Cesan repentinamente las señales intermitentes del satélite Firefly. Allí se dijo que había podido chocar con algún meteorito. Sin embargo, al cabo de cierto tiempo, las señales volvieron...
Los satélites Telstar1 y Telstar 2 dejaron de funcionar en varias ocasiones, para volver a hacerlo por sí mismos.
El motor del Mariner dejó igualmente de trabajar, para volver poco después a la normalidad. No hubo razón alguna para este lapsus.


El científico Richard Kershner, de la Universidad John Hopkins, afirmó en este sentido que la explicación podía estar en "fantasmas o mecánicos espaciales" que habían echado una mano, "reparando" las averías de los satélites...
Y es posible que tuviera toda la razón del mundo.


La noticia se filtró

Al día siguiente del lanzamiento -16 de mayo-, y cuando Cooper sobrevolaba Australia, otro ovni se echó sobre la Faith 7. El astronauta completaba en aquellos momentos su vuelta número 15, de las 22 que hablan sido programadas.
Millones de personas en todo el mundo pudieron escuchar la voz del comentarista de la cadena norteamericana NBC de televisión, John Chanceller, transmitiendo la noticia de la aproximación a la cápsula de Cooper de una "extraña luz verde, con una cola rojiza, que volaba en sentido contrario a la órbita del norteamericano". Esto sucedía al norte de Perth.
El objeto fue visto también por personal de tierra de la Estación de Seguimiento australiana de Muchea, así como por numerosos 'policías, periodistas y ciudadanos que se hallaban a unos 320 kilómetros al Sur. En ambas zonas, el ovni fue visto a unos 45 grados sobre el horizonte y, como mínimo, a unos 160 kilómetros de altura.
Días más tarde, L. Gordon Cooper afirmaba que había visto "un enorme globo luminoso, que parecía dirigirse directamente a su nave. Era un platillo verde con una franja roja colocada en un lado, según pude advertir más tarde, cuando lo tuve cerca".
El singular aparato se movía de Este a Oeste. Es decir, en sentido contrario a la mayoría de los satélites artificiales lanzados por el hombre.
Varias pantallas de radar -según se supo posteriormente- confirmaron igualmente la presencia del ovni.
La NASA, no obstante, siguió muda.

 

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