FECHA:    14 de noviembre de 1964

LUGAR: Órbita terrestre

AUTOR:   

El ovni que "jugó" con el Eco 2

Al Eco 2 le sucedió prácticamente lo mismo que a la cápsula no tripulada Gemini 1, lanzada por los norteamericanos el 8 de abril de 1964: un ovni se "pegó" al satélite de telecomunicaciones y lo acompañó millas y millas...
Ni la NASA ni el Pentágono se atrevieron entonces a comunicar al mundo que las pantallas de radar de las diferentes estaciones de seguimientos espaciales habían descubierto y seguido varios ovnis junto a los mencionados artefactos norteamericanos.
Tuvo que ser el audaz y sincero mayor Donald E. Keyhoe, entonces director del NICAP de Washington, quien revelara a periodistas e investigadores la presencia de cuatro objetos no identificados, volando y "envolviendo" a la citada cápsula Gemini 1. Esta nueva sonda espacial formaba parte del primer programa común entre los Estados Unidos y la URSS.
Meses después, el 14 de noviembre de ese mismo año, el satélite Eco 2 fue igualmente "asaltado" por otro ovni. El hecho, naturalmente, no fue revelado al mundo por las Fuerzas Aéreas Norteamericanas o por la NASA -como hubiera sido lo justo- sino por un astrónomo.


El padre Reyna

Por supuesto, y en contra de lo que puedan afirmar o pensar los detractores de los ovnis, también hay astrónomos que han visto y fotografiado estas naves.
Uno de ellos es el padre Benito Reyna, jesuita, astrónomo y biólogo, doctor en letras y ciencias, profesor de física y matemáticas de la Universidad de El Salvador, en Buenos Aires, y director de los centros científicos y observatorios de Santa Fe y San Miguel.
Estos dos últimos son conocidos por el nombre genérico de observatorio de Adhara. En él se encuentra también uno de los más completos observatorios de física cósmica. Abarca seis hectáreas y consta de tres cúpulas de observación.
Este observatorio de Adhara fue precisamente el primero en descubrir las grandes explosiones solares o "fuelles".

Pues bien, veamos la espectacular "persecución" de que fue objeto el Eco 2, en la noche del 14 de noviembre de 1964, contada por el propio director del observatorio Adhara, padre Reyna, con quien me une una gran amistad:

"... En numerosas ocasiones -dice el jesuita- he podido seguir desde los dos observatorios, a 'simple vista o con prismáticos, las evoluciones de ovnis, algunos de los cuales eran muy bellos. Casi siempre seguían satélites o los cohetes que los ponen en órbita, pero siempre a una cierta distancia, como para evitar perturbarlos con su campo magnético. Cuando los satélites entran en el cono de sombra de la Tierra, desaparecen. En cambio, los ovnis permanecen luminosos y generalmente cambian de ruta a velocidad fantástica."

"Como una noche, sin duda por primera vez en la Historia, seguimos a uno de ellos con el telescopio, he hecho en el dorso un esquema de sus evoluciones. Todo esto es absolutamente cierto y ha sido controlado por técnicos. Sé que Francia y las grandes potencias conceden gran interés a los ovnis, y qué cantidad de observadores intentan resolver el enigma. No creo que se tarde en conseguirlo.

"En la clara noche del 14 de noviembre, desde el Observatorio de Adhara (San Miguel, Buenos Aires), seguíamos con telescopio el satélite Eco 2, que va del polo Norte al polo Sur. Apareció a las 20 h. 37", casi en el mismo meridiano que el observatorio.
"Del oeste, cerca de Pegaso, a las 20 h. 45", surgió un ovni que seguía una ruta perpendicular a la trayectoria del Eco 2 y al plano de esta trayectoria. Al llegar a las proximidades del satélite, desvió su ruta, describiendo una semicircunferencia (tal vez para no atraer al satélite con su campo magnético), luego prosiguió su marcha en dirección este y, cerca de Orión, descendió hasta el horizonte. Hizo todo este trayecto en tres minutos.

"A las 20 horas y 52 minutos, cuando el Eco 2 estaba en su cenit, el ovni surgió por el sudoeste, cerca de Centauro, y fue al encuentro del Eco 2. Al acercarse al satélite, describió una curva, luego se encaminó hacia el noroeste y descendió hasta el horizonte, cerca de Andrómeda.
"Apareció por tercera vez a las 21 h., próximo a Altair, en forma de puro, y luego se volvió circular. Cuando estuvo cerca del plano del Eco 2, dio el mismo rodeo que antes, luego se dirigió hacia el sur, en dirección a Canopus y, finalmente, desapareció en el horizonte al mismo tiempo que el satélite Eco 2.

"Como había varias personas dentro y fuera de la cúpula de observación, lo pudimos seguir y observar desde el interior y el exterior, en sus diversas trayectorias, accionando rápidamente la contraventana de abertura de la cúpula para que todos pudiesen observarlo. Lo vimos perfectamente cuando estaba cerca del horizonte. Se distinguía con absoluta claridad la torre superior, del mismo color verdoso que la luz de una lámpara de mercurio. Tenía el círculo central de color amarillo y azules los bordes. En ocasiones, ocupaba todo el campo del telescopio y resultaba más grande que la Luna llena. Teniendo en cuenta que la velocidad del Eco 2 era de 25000 kilómetros por hora, el ovni debía ir a más de 100.000 km/h, como puede verse por los trayectos que llevó a cabo a la misma altura que el satélite.

"La visión tan nítida y espléndida nos maravilló y encantó. El espectáculo que ofreció el ovni siguiendo al Eco 2 fue extraordinario y fantástico."
Era curioso. El satélite Eco 1 también fue "espiado" en 1960 por otro ovni. Ahora, el Eco 2...
Y yo vuelvo a preguntarme: ¿cuántos satélites y cápsulas espaciales habrán sido, son o serán "controlados" y seguidos por estas naves? ¿Hasta qué punto es controlado el ser humano?

 

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