FECHA:  Marzo 1967

LUGAR: Yungay, Perú

AUTOR:  © Augusto Aranda

Yungay: por primera vez, fotografías de dos ovnis juntos

Hasta ahora, que se sepa al menos, nadie había podido fotografiar dos ovnis juntos, y a plena luz del día.
La excepción tuvo lugar en Perú, en las montañas cercanas a la ya desaparecida población de Yungay.

Aunque algunos investigadores han fijado la fecha en el 15 de marzo -caso del ICUFON-, la verdad es que no hay certeza sobre el día exacto en que fueron tomadas. Se sabe que fue en marzo de 1967, pero nadie, por ahora, ha podido precisarlo con exactitud. Entre otras razones, porque el autor de las fotografías -Augusto Arranda- sigue sin ser localizado.

El caso, por tanto, presenta todavía numerosas lagunas. En uno de mis próximos viajes a América tengo intención de cubrir el presente caso, procediendo a la "caza y captura" del señor Arranda, suponiendo que viva todavía...
Según mis informaciones, la toma de estas imágenes sucedió de la siguiente forma:
Un día del mes de marzo, Arranda visitó la pequeña localidad de Yungay, en las montañas de Ancash. Antes de salir de excursión pidió prestada a su amigo César Oré -vecino de la citada localidad y empleado en la oficina de Turismo- una vieja cámara Voightlander, propiedad de aquél desde hacía 40 años. Compró un rollo de película y fue su amigo Oré quien se encargó de cargar la cámara fotográfica, puesto que Arranda no entendía muy bien su funcionamiento.
Y Augusto salió de Yungay, dispuesto a recorrer algunas de las impresionantes montañas de los alrededores. En el tristemente famoso "Callejón de Huaylas" -azotado en 1970 por el más violento terremoto de la historia del Perú- se levantan cumbres de casi 4.000 metros. Las panorámicas resultan espléndidas.

     

                 

 

Olvidadas durante dos años

En aquellas montañas, suponemos, Arranda debió ver y fotografiar los ovnis. Y así se lo manifestó a Oré.
A su regreso a Lima, y tras revelar el rollo, Arranda envió a Yungay un álbum sellado, con copias de las fotos de las cumbres y de los ovnis. Estas últimas -como si el hecho careciera de importancia- figuraban al final del álbum que recibió Oré y que permaneció "olvidado" en su casa durante dos años.
Y todo habría seguido igual -o se hubiera perdido definitivamente con el terre. moto- de no ser por el investigador norteamericano J. Richard Greenwell. En 1968, y de forma "indirecta", una de las copias cayó en manos del citado Richard.
Y esta nueva "casualidad" -¿"o no fue "casualidad"?- puso en marcha la investigación y los mecanismos que permitieron dar a conocer a todo el mundo la impresionante secuencia.
Greenwell cuenta que, después de ciertas indagaciones, la fotografía fue localizada en el laboratorio de revelado de Kodak Peruana, S.A. Allí, un empleado de la empresa, violando las reglas de la compañía, había conservado copias de la secuencia ovni. Los directivos de la Kodak confiscaron las fotos del empleado antes de que Richard Greenwell pudiera localizarlo. Estos ejecutivos peruanos -cuenta el investigador norteamericano- se negaron a entregarle las copias. Pero en 1969, Greenwell pudo hacerse con ellas a través de la división de Mercados Internacionales de Eastman Kodak, en Rochester (Nueva York).

La localización de un juego completo de fotografías en Yungai fue posible gracias a un oficial del Ministerio de Marina del Perú. Greenwell viajó entonces a Yungai y pudo entrevistarse con el señor Oré, quien le proporcionó las tres copias que faltaban y que habían sido retenidas en Lima por la Kodak Peruana S.A. De esta forma, Greenwell fue atando cabos, logrando las cuatro copias que, al parecer, forman la secuencia total.
Estaba claro, por tanto, que las "fuentes" más importantes y conocidas de las que habían salido copias de los ovnis de Yungay eran tres: la Kodak Peruana, el señor Oré y el propio fotógrafo, Augusto Arranda, amén, claro está, de esa otra enigmática "fuente" que hizo llegar una de las copias hasta los Estados Unidos.

A pesar de los esfuerzos e investigaciones de Greenwell, el fotógrafo no pudo
ser localizado. Esto significa que los negativos no han sido analizados aún y que los detalles del avistamiento siguen siendo "vírgenes".
Los expertos del APR'O, a cuya organización pertenece Richard Greenwell, analizaron sin embargo las copias sacadas de dichos negativos -también denominadas "de primera generación"- y no encontraron elementos que revelaran un trucaje o manipulacion. No obstante, y mientras no aparezcan dichos negativos> la secuencia no podrá ser considerada como oficial y definitivamente positiva.

Ninguna publicidad

El hecho encierra en sí mismo otras circunstancias muy favorables, que inclinan a los investigadores a creer en la bondad de dichas fotos: ni el testigo y fotógrafo -Augusto Arranda- ni su amigo, Oré, han pretendido publicidad alguna. Todo lo contrario. Las fotografías han tenido que ser "descubiertas" y sacadas a la publicidad por investigadores y después de no pocos esfuerzos.
En mayo de 1970, como recordará el lector, un terremoto de gran intensidad afectó al Perú central. El triste resultado fue de 70.000 muertos y desaparecidos.
Como consecuencia de este violento seísmo, un glaciar del monte Huascarán cayó a plomo sobre la localidad de Yungay, enterrando en cuestión de minutos a sus 20000 habitantes. El hielo, barro y rocas se precipitaron sobre la ciudad a casi 400 kilómetros por hora. Sólo algunos campanarios se libraron del alud.
La cámara Voightlander y una copia original de la secuencia ovni se perdieron con la avalancha. Y tampoco se tiene la certeza de que el señor Oré se haya salvado...

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