FECHA: 1 de junio de 1967

LUGAR: San José de Valderas, Madrid. España.}

AUTOR:  ©

Valderas: unas fotos que multiplican el interés del asunto UMMO

Debo reconocer, en honor a la verdad, que fui un ardiente defensor de las famosas fotografías del ovni de San José de Valderas (Madrid), hasta que en 1977 tuve conocimiento del informe realizado por la ya conocida organización norteamericana GSW (Ground Saucer Watch, de Phoenix, Arizona).

Es más: hasta esa época, y públicamente, me mostré convencido de la autenticidad de dichas fotos. En el 1 Congreso de Ufología de Barcelona, organizado por Antonio Ribera, defendí, incluso, esta postura.

La razón era muy sencilla. Es un hecho demostrado -y me consta todavía- que aquel 1 de junio de 1967, numerosos testigos que se hallaban en la citada zona de San José de Valderas vieron verdaderamente un objeto discoidal, con un extraño signo en la "panza".

La historia del avistamiento -sobradamente conocido gracias a la ardua investigación llevada a cabo por Rafael Farriols, Ribera, Jordán Peña y otros investigadores, y que ha quedado recogida en el libro "Un caso perfecto"- fue, en síntesis, así:

En la referida zona de San José de Valderas, próxima a Madrid, y en el atardecer del primero de junio, varias personas que descansaban, tomaban el fresco, paseaban o leían el periódico vieron surgir casi por encima del castillo de Valderas allí existente, un objeto circular que les llamó poderosamente la atención. El ovni evolucionó durante unos 12 minutos sobre el lugar, rozando casi las copas de los árboles y balanceándose con un curioso movimiento de "hoja muerta". Por último se alejó hacia la carretera de Extremadura.
El objeto -según la descripción de los testigos- era perfectamente circular y medía unos 12 o 13 metros de diámetro.

Su forma se asemejaba a la de los platos soperos o dos palanganas encarados por su parte cóncava. En la "panza", los testigos -y recalco la palabra "testigos"- vieron un extraño signo, parecido a una H, pero con otro trazo cruzando perpendicularmente el tramo más pequeño de la citada letra H. Otros testigos describieron el signo o emblema como una cruz dentro de un cuadrado. Y uno de los testigos más cualificados, un ingeniero que observó el paso del ovni sobre la carretera de Extremadura, describió el referido signo -o lo que fuera- "como un cambio de marchas de los automóviles antiguos".

En total y según todas las averiguaciones, fueron varias docenas las personas que vieron el ovni.
A partir de aquí, la historia comenzó a complicarse. Y el objeto en cuestión fue vinculado al célebre asunto UMMO.
Surgieron al menos dos testigos que habían conseguido fotografiar dicho objeto, precisamente en la zona del castillo del marqués de Valderas.
Al día siguiente, un rotativo madrileño publicaba una de estas estremecedoras fotografías, provocando, en fin, un revuelo que todavía dura...
Y durante mucho tiempo, insisto, tales fotografías han sido tomadas por buenas. Al menos, no había argumentos sólidos y convincentes como para dudar de ellas.

Poher se "olvidó" de las testigos

En 1976, Claude Poher, del Centro Nacional de Estudios Espaciales de Toulouse (Francia), que había recibido amplia información sobre el hecho de San José de Valderas, así como del complicado asunto UMMO, sometió algunos de los negativos originales a un exhaustivo análisis.
He aquí los argumentos en contra de la autenticidad de los cinco negativos, facilitados a Poher por Farriols y Ribera:

1. El objeto no se encuentra centrado en ninguno de los clichés sino siempre muy cerca del límite superior lateral (en lo alto y a la izquierda en los clichés 12 y 19, y en lo alto a la derecha, en los demás); esto es perfectamente incompatible con una toma de vista "al vuelo" y en estado de "excitación psicológica", de un objeto volante (una simulación meticulosa y en los lugares, ha puesto netamente en evidencia este último punto).

2. Por una parte, el objetivo del aparato fotográfico ha permanecido a 1,15 m del suelo durante 13 clichés a pesar de una rotación de 120 grados en azimut y un desplazamiento lateral de varios metros, y por otra, las variaciones del paralelismo del horizonte en relación con los bordes de los clichés, y las variaciones de la altura angular del eje óptico, en relación a la horizontal local, son incompatibles con una toma de vista "hechas estando de rodillas", puesto que requieren el empleo de un pie, o bien unas precauciones y actitudes de enfoques "anormales". Además, la posición relativa del objeto y la precisión de los enfoques son particularmente incoherentes.

3. Ha habido un único y solo fotógrafo, pues los clichés del pretendido segundo fotógrafo que dice nombrarse Antonio Pardo (un nombre español tan corriente como Dupont en Francia o Smith en Gran Bretaña) pueden ser yuxtapuestos, en cúanto al paisaje, con tal precisión que los objetivos de los aparatos deberían estar situados en el mismo lugar, o al menos a pocos centímetros, lo cual es inaceptable, sobre todo en el caso de dos clichés.
Uno de los clichés de "Antonio Pardo" es perfectamente oponible, o sea exactamente yuxtapuesto (objeto incluido) al cliché número 12 (mejor precisión alcanzada: 0,1 %).

4. El análisis detallado del "flou" de los diferentes planos del paisaje, en relación al efectuado de los detalles del objeto, hace pensar más bien que el objeto consistía en una pequeña maqueta cercana y situada en el límite inferior de la profundidad del campo visual (aproximadamente a unos 3,50 metros, siendo, por lo tanto, el diámetro de la maqueta del orden de unos 20 cm).

5. La comparación fotométrica detallada de los cuchés 23-24 y los clichés 12 y 19, permiten los cálculos precisos de albedo y demuestran con toda evidencia que el objeto fotografiado sobre el cliché 19 es traslúcido (como por ejemplo un plato de camping, de materia plástica opal) y que el signo lo es también. El valor de los factores de transmisión son exactamente aquellos que se obtienen dibujando un signo al "marker" o a tinta, sobre una maqueta traslúcida de plástico comun.

6. La fotometría y la geometría de la luminosidad de la "cúpula" del objeto en la foto 12, son compatibles con la transmisión y la difusión de la luz solar por una "cúpula" cuya pared circular hubiera sido realizada con un material traslúcido y pulido en su superficie. En efecto, la ley de variación en la iluminación sigue perfectamente la ley de Lambert predecible y el esperado reflejo especular se hace presente. Y esto es fácil de conseguir con una pequeña maqueta.

7. El valor de la energía luminosa que emitiría el objeto si fuera opaco y sus variaciones locales a lo largo dcl artefacto, son incompatibles con la hipótesis de que se tratara de un objeto emitiendo la luz por ionización o excitación del aire ambiental (el objeto no puede ser opaco).

En conclusión:
Los resultados de los estudios efectuados me obligan a pensar que estos cuchés son una superchería realizada por medio de una pequeña maqueta de plástico traslúcido y debajo de la cual se ha dibujado, con tinta, el signo "H" y está suspendida por un hilo finísimo, al objeto de fotografiarla, teniendo al mismo tiempo mucho cuidado de que no aparezca la digamos "caña de pescar" en los clichés, lo que explica perfectamente los enfoques anormales. Por otra parte, he de decir que he podido reproducir muy exactamente todos los aspectos de los clichés, realizándolos por el mismo procedimiento, o sea, mediante una maqueta obtenida pegando juntos dos platos de plástico por sus respectivos bordes y añadiendo la cúpula que es, asimismo, un fondo de taza de camping de la misma marca. El conjunto me ha costado unas 130 pesetas (o sea 1,5 $).

Ribera


Observación
Aunque en el dossier no figura informe alguno al respecto, y sólo para ilustrar la eficacia de los métodos de investigación empleados, me es grato precisar que la cinta utilizada fue una emulsión Valca (400 ASA) que entonces se fabricaba en España y que luego dejó de fabricarse. El aparato fotográfico tenía un objetivo focal de 50 mm y la regulación empleada en los clichés fue, muy probablemente, f/ll y 1/100 de segundo.

Hasta aquí, una parte del voluminoso informe de Poher sobre las fotos de San José de Valderas.
Por supuesto, no soy quién para poner en duda los exhaustivos y complicados análisis de los franceses. Es más: creo que fueron hechos con honradez... Y creo igualmente que pueden tener razón: el ovni fotografiado pudo ser una maqueta...
Sin embargo, este hecho -de suma trascendencia, desde luego- no descalifica, ni mucho menos, los numerosos testimonios de aquellas personas que sí vieron un ovni en la tarde del 1 de junio de 1967. Un ovni que -para complicar aún más las cosas- se parece extraordinariamente al que se nos muestra en las diferentes fotografías supuestamente "trucadas...".
¿Cómo entender semejante lío?

La "estocada" final de la GSW

Pero antes de pasar a teorizar sobre las posibles razones de esta casi enloquecedora doble situación, veamos el análisis de la GSW, publicado en el número 30 de boletín Stendek:

Análisis por computador de las fotos de San José de Valderas.

Después de obtener una copia de primera generación de este supuesto incidente ovni, nuestro equipo de analistas preparó un negativo de alta resolución el cual mostraba la imagen de un objeto en forma de disco o platillo con una extraña marca en su superficie. La imagen era clara y contenía además aspectos del entorno. Esta información, junto con el hecho de que la foto se tomó a la luz del día, permitió su proceso mediante la técnica de la mejora fotográfica por ordenador (computer image enhacement). Se han utilizado las siguientes formas de mejora durante la evaluación de este caso:

mejora de contornos, retoque de colores, conversión en dígitos mediante la distorsión de las unidades o células de tonalidad (distancia) y computarización por otra resolución.

croquis del avistamiento


Conclusiones:
Tras un cuidadoso estudio, tanto de los datos pictóricos como de las informaciones procedentes del análisis con el ordenador, todo el staff (equipo) de nuestro grupo, GSW, coincidió en afirmar que la imagen ovni no era otra cosa que un crudo fraude. Seguidamente relacionamos la evidencia que apoya las razones para sostener la hipótesis de un trucaje:

1. La imagen del supuesto ovni carece de sustancia. Hacemos referencia a la fotografía número 1. La línea del cursor, que actúa como un cuchillo electrónico que diseccionara el objeto que aparece en la foto, reveló que el objeto era completamente "llano", esto es, que no tenía grosor alguno. La única porción del objeto con un perfil aparente era el símbolo oscuro de la base.

2. Densitometría digital. Esta técnica mide la densidad o valor del gris de la imagen fotográfica y demostró que la imagen tenía una baja luminosidad y reflectividad.

3. El análisis de las "celdas" que forman toda foto puso de manifiesto que el supuesto ovni se encontraba extremadamente cerca de la cámara y del fotógrafo.

4. Un equipo especial de ordenador que evalúa la distribución de lúmenes (luminosidad) y los datos del perfil que proporciona el cursor, arrojó como conclusión que el "objeto" era muy similar a un plato de papel, invertido, con un símbolo que se hubiera pintado en su panza.

5. El objeto medía menos de 20,3 centímetros de diámetro.

6. La posición de la cámara era muy baja con respecto al suelo para proporcionar la sensación de que el objeto se encontraba alto y lejos.

7. La mejora de contornos reveló una estructura lineal que representaba un hilo sobre el supuesto ovni del que éste pendía.

8. La imagen del supuesto ovni es mucho más clara que la que ofrece el poste blanco que aparece en los alrededores, indicando de forma abrumadora la cercanía del "objeto" comparada con dicho poste.

Esta fotografía representa un crudo intento de duplicar una genuina experiencia ovni. Somos de la opinión de que los fraudes como éste deben ser aireados si queremos que continúen los resultados obtenidos de la investigación ovni que se precie de ser seria. Ni remotamente esta fotografía tomada en San José de Valderas, Madrid, representa un objeto volante extraordinario. William Spaulding y Fred Adrian.

Las conclusiones de Spaulding coinciden plenamente -como vemos- con las de Poher. Aquél, sin embargo, mucho más prudente que el galo, afirma textualmente: "... Esta fotografía representa un crudo intento de duplicar una genuina experiencia ovni."

Esto sí me parece mucho más razonable.

Sin embargo, como decía anteriormente, el asunto no queda despejado, ni mucho menos... W. Spaulding ha cometido errores garrafales, como veremos más adelante.

Vayamos por partes.
Si el avistamiento ovni ocurrió en la tarde del 1 de junio de 1967 en las proximidades de Madrid, y si las fotos fueron trucadas con una maqueta, ¿cómo es posible que el fotógrafo dispusiera del tiempo suficiente como para fabricar dicha maqueta y proceder a la operación de fotografiado de la misma..., y en el lugar de los hechos?
No olvidemos que al día siguiente, 2 de junio, un periódico madrileño publicaba la imagen del falso ovni de San José de Valderas...

Está claro que el fotógrafo tuvo que falsificar las fotos ese mismo día 1 de junio o antes... Pero, ¿cómo podía saber este ciudadano, o ciudadanos, lo que iba a ocurrir en ese paraje del castillo de Valderas? Y lo que resulta mucho más intrigante: ¿cómo sabía nuestro hombre la forma del ovni y la extraña "marca" o "emblema" que llevaba efectivamente en su "panza" y que fue visto por numerosos testigos y desde lugares diferentes?

Una vez "recibida" la "información", el autor de las fotos supuestamente fraudulentas tuvo que proceder a fabricar la maqueta o, quién sabe, quizá hasta le fue entregada ya hecha...

Para colmo, la fotografía llegó al rotativo a las pocas horas de producirse el avistamiento real.

En buena lógica -y no deseo entrar en mayores profundidades puesto que me encuentro en pleno proceso de investigación del asunto UMMO- ésta es la única explicación racional. Una "explicación" que, lejos de enturbiar el hecho, lo hace infinitamente más atractivo...

Naturalmente -todo hay que decirlo-, tampoco los técnicos de la GSW son infalibles. Recientemente he tenido noticias de dos interpretaciones por parte del eqüipo de W. Spaulding, y de los que me ocuparé más adelante, que constituyen otros tantos y graves errores. Me refiero a los análisis de las fotografías de Soller (Mallorca) del 11 de noviembre de 1979 y las de las imágenes del ovni de Canarias del 5 de marzo de ese mismo año de 1979 (más información en la sección "El lado oscuro" (septiembre 2000) en esta misma web).


 

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