FECHA:   Julio 1969

LUGAR: Espacio exterior

AUTOR:  © Tripulación misión Apollo

"Apolo XI": "¡Oh, santo cielo!... ¡Ustedes no lo creerían!"

En el fondo, el razonamiento es elemental: si los ovnis habían "vigilado" la práctica totalidad de la "carrera" espacial humana -desde los primeros y "balbuceantes" lanzamientos de satélites hasta las órbitas en torno al planeta- ¿cómo no iban a "presentarse" junto a las cápsulas que se alejaron hasta la Luna y que tomaron tierra en nuestro satélite natural?

Y aquel mismo 16 de julio de 1969, día del lanzamiento del Apolo 11, Neil A. Armstrong (comandante), Michael Collins (piloto del módulo de mando) y Edwin E. Aldrin (piloto del módulo lunar) pudieron fotografiar un objeto luminoso no identificado, cuando la nave apenas si se había separado del potente cohete Saturno 5. La NASA evaluó la fotografía como "objeto inidentificable".

Aquello sólo fue el principio de la más terrorífica aventura vivida por astronauta alguno hasta esos momentos...

 

 

"Escoltados" hasta las proximidades de la Luna

No se sabe si fue precisamente aquel objeto no identificado, que vieron y fotografiaron los astronautas cerca de la Tierra, el que "escoltó" al Apolo 11 hasta las proximidades de la Luna. A través de "fuentes no oficiales" de la NASA se supo poco después del histórico vuelo que un ovni había seguido a los tres astronautas norteamericanos hasta "mitad del camino" entre la Tierra y la Luna. Es decir, hasta unos 150 000 kilómetros de nuestro mundo.

Cuando la nave Apolo llegó a las proximidades de nuestro satélite natural, otros objetos no identificados parecían "esperarles". En un principio, los tripulantes pensaron que se trataba de los restos de un cohete Saturno Y lo consultaron con Houston. Pero no...

Houston informó que el sobrealimentador del Saturno IV en cuestión estaba a unas 6.000 millas de distancia. Mirando por la lupa binocular aparentaba una forma de "L", "como una maleta abierta". Así lo describió Neil Armstrong. Quedaron impresionados por el tamaño y su distancia tan cercana a su propia nave espacial. La tripulación miró nuevamente, esta vez por un sextante. Con el instrumento un poco desenfocado el objeto presentaba una imagen diferente: a veces parecía cilíndrico o, según Armstrong, "como dos cilindros huecos". Cuando se dio la vuelta, se podía ver a través del interior. Cuando enfocaron el sextante el objeto tomó otra vez la imagen de un "libro abierto". Collins resumió el incidente: "era realmente extraño". El hecho se mantiene sin explicación.

He aquí una sección textual de la transcripción del archivo técnico, que se refiere al objeto:

ALDRIN: La primera cosa extraña que vimos creo que fue un día antes, o bastante cerca de la Luna. Tenía un tamaño de grandes dimensiones, así que enfocamos el monocular hacia él.
COLLINS: Como vimos esta "cosa", miramos a través de la ventana. Y ahí estaba.
ALDRIN: Sí, y no estábamos seguros si sería el S-IVB. Consultamos con la Tierra y nos informaron que el S-IVB estaba a 6.000 millas de distancia. Teníamos un problema con la altura que habíamos conseguido en estos momentos, ¿verdad?
COLLINS: Había algo. Nosotros notamos un pequeño choque o quizá lo imaginamos.
ARMSTRONG: Estaba pensando en que la MESA podía haberse caído...
COLLINS: Pienso que en realidad no notamos nada.
ALDRIN: Claro, veíamos toda clase de objetos pequeños que nos pasaban y entonces vimos ese objeto brillante. Lo miramos a través del monocular y parecía tener un poco la forma de una "L".
ARMSTRONG: Como una "maleta abierta".
ALDRIN: Entonces estábamos en PTC en ese momento, así que cada uno de nosotros tuvimos la ocasión de verlo y de verdad parecía estar dentro de nuestra vecindad y con un tamaño considerable.
ARMSTRONG: Deberíamos decir que estaba justo en el límite de la resolución del ojo. Era muy difícil decir concretamente qué forma tenía. Y no había forma de saber el tamaño sin saber la distancia o saber la distancia sin saber el tamaño.
ALDRIN: Entonces me bajé al LEM y comencé a mirar a través de las ópticas.Estábamos un poco confusos porque con el sextante un poco fuera de enfoque lo que veíamos parecía cilíndrico.
ARMSTRONG: O en realidad dos anillos...
ALDRIN: Sí.
COLLINS: No, parecía como un cilindro hueco. No me parecía como dos anillos conectados. Se podía ver esta cosa balancearse. Cuando se dio la vuelta de perfil se podía ver a través del interior. Era un cilindro hueco. Pero si se cambiaba el enfocamiento en el sextante cambiaba y parecía como un libro abierto. Era realmente extraño.
ALDRIN: Pienso que no hay mucho que decir al respecto sino que era un cilindro.
COLLINS: Era durante el período que pensábamos que era el cilindro cuando consultamos sobre el S-IVB y casi nos convencimos que eso es lo que debía ser. Pero no tenemos ninguna conclusión más, de verdad. En realidad, como no lo vimos más, excepto en este periodo, nosotros, de verdad, no tenemos una conclusión sobre lo que podría haber sido, qué tamaño tenía o a que distancia estaba. Era algo que no formaba parte de los objetos que nosotros veíamos. Estamos bastante seguros de eso.

Y llegó el momento histórico. Armstrong y Aldrin descendieron con su módulo lunar Águila al norte del cráter Moltke, en el llamado Mar de la Tranquilidad. Era el 21 de julio de 1969. Arriba, "aparcado" a 110 kilómetros de altura, había quedado el tercer astronauta -Collins-, a bordo de la cápsula Columbia.

Armstrong -el primer ser humano (que se sepa) que pisó la superficie de la Luna- y Aldrin permanecieron 21 horas y 37 minutos en la "magnífica desolación" lunar, según palabras textuales de Aldrin a su compadre Armstrong.

Pero en aquella costosa "excursión" ocurrieron, al parecer, algunos hechos que han sido silenciados por la NASA.
Cuando los dos astronautas se afanaban en la toma de imágenes, "recolección" de piedras, instalación de aparatos científicos, de la bandera de los Estados Unidos
Y de la famosa placa conmemorativa, Armstrong y Aldrin descubrieron "algo" sobre la superficie lunar.

Y se comunicaron de inmediato con el centro de control de Houston. La conversación entre la Luna y la Tierra -grabada en su totalidad- permanece bajo secreto.
Algún tiempo después, lo sucedido en la Luna terminó por filtrarse, aunque siempre ha sido negado por la NASA.

"íEstos tipos son enormes!"

Si hemos de creer en esas "fuentes oficiosas" que revelaron el asombroso acontecimiento, el texto íntegro de dicha conversación habría sido éste:

-¿Qué fue?... ¿Qué diablos fue? Esto es lo único que querríamos saber.
-¡Estos tipos son enormes, señor!... -dice la voz sumamente agitada-. ¡Son enormes!
-No, no... Es el campo de distorsión. ¡Oh, Santo Cielo! ¡Ustedes no lo creerían!
-¿Qué les sucede a ustedes? -pregunta Houston-. ¿Qué demonios les sucede?
-Están bajo la superficie... -contestan los astronautas.
-¿Qué funciona mal?... (palabras confusas). Control está llamando a Apolo 11.
-Roger... Roger... -más calmados ya-. Estamos aquí bien, pero hemos descubierto algunos visitantes. Sí, han estado aquí durante cierto tiempo, a juzgar por sus instalaciones...
-Misión central habla. Refute el último mensaje.
-Les estoy diciendo que aquí hay otras naves espaciales. Están una al lado de las otras, en fila, del lado más alejado del borde del cráter...
-¡Repita, repita...!
-Examinaremos la órbita... Queremos volver a casa... En 625 y un quinto. El reloj automático está puesto. Las manos me tiemblan de tal manera que no puedo...
-¿Filmar? -interrumpe una voz desde Houston.
-¡Demonios! Es así. Las condenadas cámaras están funcionando mal aquí arriba...
-Ustedes, muchachos, ¿consiguieron algo?
-No tenemos más películas ahora -las voces adquieren tonos de desesperación-. Tenemos tres tomas de los ovnis o lo que fuera, pueden haber velado la película...
-Misión Control. Es la Misión Control. ¿Están ustedes por partir? Repito. ¿Están ustedes por partir? ¿Qué significa el alboroto? ¿Por escenas de ovnis? Explique...
--¡Están posados aquí!... ¡Están en la Luna, observándonos!
-¡Obtengan fotos! Todas las fotos posibles de los ovnis. ¿Están ustedes filmando?
-Sí, los espejos están todos en su lugar... Pero esos seres pueden venir mañana y llevárselos... Cualquiera que sea su forma, eso eran naves espaciales... No hay dudas.

Aquí finaliza la dramática conversación entre Armstrong, Aldrin y Houston.

Recuerdo que algunos años después, en una de mis primeras entrevistas con el piloto y presentador de TVE, José Antonio Silva, éste me comentó que aquel 21 de julio se encontraba en una de las salas de transmisión de la estación espacial de seguimiento de Madrid -en aquellos tiempos manejada y dirigida casi en su totalidad por norteamericanos-, presenciando en vivo el histórico hecho del alunizaje humano.

Toma del programa:

"De pronto -me explicó Silva- uno de los astronautas, creo recordar que se trataba de Armstrong, empezó a hablar con gran excitación. Y escuché que decía "Un momento, un momento... ". Algo estaba pasando en la superficie de la Luna. Cuando traté de escuchar, los responsables de la sala nos "invitaron" a salir del lugar..."

¿Qué había sucedido? ¿Por qué los norteamericanos obligaron a salir de la sala a los españoles?
Este sintomático suceso me inclina a pensar que los astronautas vieron realmente ovnis sobre la superficie lunar y que pudo producirse -en efecto- la referida conversación con Houston. Una conversación que provocaría, a partir de aquel hecho, una transmisión diferida de cuantos acontecimientos de este tipo se registraron en el futuro. De esta forma -y amparándose en aquellas "medidas de seguridad"- las imágenes que nos han llegado y que nos llegan "en directo" sobre cualquier acontecimiento espacial sufren una demora de dos minutos sobre el tiempo real en que sucedieron. Con esos 120 segundos de "ventaja", el Control Central de Houston está en situación de poder censurar cualquier imagen o conversación "que no proceda"...

Otra toma de la declaración de Silva:

También al regreso

Pero los ovnis no perdieron de vista al Apolo XI. Una vez concluida la misión en la Luna, y cuando el Águila se dirigía al reencuentro con el solitario Collins, Armstrong y Aldrin volvieron a ver otros dos objetos, que seguían el ascenso del módulo a 60 kilómetros de distancia. No habían recobrado el aliento cuando, al mismo tiempo, descubrieron otros tres ovnis posados en la superficie de un cráter. A los pocos días de su regreso a la Tierra, el periódico The Washington Post publicaba la transcripción completa del diálogo entre los dos tripulantes del Águila, Collins y el control en Pasadena. En dicho diálogo, Armstrong y Aldrin relatan a su compañero y a los controladores de la Tierra lo que estaban presenciando.

El amerizaje de los norteamericanos se produjo el 24 de julio a 1.460 kilómetros al SE de las islas Hawan.
Este último "encuentro" con los misteriosos objetos -cuando estaba a punto de producirse el acoplamiento entre ambos módulos- fue filmado, incluso, por los astronautas. En la película, extraída de los laboratorios de la NASA sin autorización oficial, se distinguen dos esferas muy luminosas, casi inmateriales.

Existe en la actualidad una cierta confusión respecto a la fecha en que fue tomada dicha filmación. Para algunos, los ovnis fueron captados por Aldrin poco antes del descenso sobre la Luna: el 20 de julio. Para otros, la película fue tomada el 22, de regreso ya hacia la cápsula que tripulaba Collins. Entre los defensores de la primera fecha se encuentra la revista italiana il Giornale dei Misteri, publicada en Florencia, y que tuvo acceso a 22 fotogramas de dicha filmación. La revista florentina consiguió las fotografías a través de la CBA, otra organización que investiga el asunto ovni y que está subvencionada por el estado japonés. La referida agrupación, con sede en Yokohama, logró "hacerse" con la película en color de 16 mm gracias a la escasa "ética" del encargado de unos laboratorios norteamericanos, responsables, según parece, de un revelado especial solicitado por la NASA.

El investigador Hellmuth Hoffman, a la vista de estas 22 fotografías, se dirigió a la NASA, pidiendo explicaciones sobre la misma. La respuesta de la agencia espacial norteamericana -firmada por William J. O'Donnell- fue "típica": "... no podemos afirmar que las fotos aportadas sean falsas, pero tampoco tenemos noticias de que el astronauta Aldrin filmara ningún fenómeno luminoso inusual."

"Motoristas" espaciales para el Apolo 12

Meses más tarde, el 14 de noviembre de 1969, Estados Unidos lanza el Apolo 12. Y durante el "viaje de ida" a la Luna, Richard F. Gordon, Charles P. Conrad y Alan L. Bean comunican a Houston:

"Desde ayer (esto sucedía el 15 de noviembre) estamos siendo acompañados por otro objeto volante, que vemos a través de nuestra escotilla cuando el ángulo de rotación es de 35 grados. ¿Qué puede ser?"

Más tarde se pudieron ver incluso dos objetos -uno delante y otro detrás de la cápsula-, como si se tratase de sendos "motoristas" espaciales dando escolta al Apolo 12...
Eran dos objetos tan brillantes que pudieron ser localizados directamente desde Europa.

Una vez en la Luna, Conrad y Bean descendieron en el módulo Intrepid, posándose en el Mare Procellarum, por debajo del ecuador lunar. A 180 metros se encontraban los restos de la nave norteamericana Surveyor 3, lanzada en abril de 1967. Los astronautas, naturalmente, visitaron al Surveyor 3 y recogieron algunos restos.

Durante aquella aproximación y alunizaje, tanto los astronautas como Houston escucharon sonidos muy raros, silbidos y palabras ininteligibles en una lengua desconocida que nadie ha logrado descifrar hasta ahora.
También durante el viaje de regreso a casa, el Apolo 12 fue testigo de otro hecho "incomprensible": el 24 de noviembre, a las 11.47 horas, y cuando la cápsula sobrevolaba la India, los astronautas vieron un objeto claro que proyectaba un haz de luz roja sobre el suelo. De pronto, el ovni desapareció.

Cuando fueron reveladas las fotos tomadas en la Luna, los técnicos apreciaron un halo brillante y plateado que, por lo visto, se había unido a Conrad. Tampoco se le ha dado explicación alguna a este fenómeno misterioso.

Pero lo más "sospechoso" es que la NASA no ha dado explicación alguna sobre una cámara "averiada" en la superficie lunar, así como sobre una película "olvidada" por los astronautas en nuestro satélite natural...

¿Cómo es posible que unos hombres superentrenados no sepan reparar una cámara de filmación y que, en el colmo de los casos, se olviden de traer una de las valiosas filmaciones? No sé por qué, pero todo ello me huele a chamusquina...
¿Qué habían logrado filmar los tripulantes del Apolo 12 en la superficie de la Luna?

Sea lo que fuere, lo cierto es que debemos ir acostumbrándonos a la idea lanzada ya por Willy Ley, científico especializado en cohetes y vuelos espaciales, de que "tarde o temprano, nuestros astronautas -rusos o norteamericanos- encontrarán a otros astronautas. Hombres de otros mundos..."

www.planetabenitez.com - www.jjbenitez.com