1971

Costa Rica: el ovni se dejó fotografiar

La sorpresa del ICICE -instituto costarricense para la investigación ovni- fue grande cuando, hace ya algunos años, fue llamado por el Instituto Geográfico de aquel país. El motivo era el siguiente: analizar la presencia de un posible objeto no identificado en unas fotografías aéreas realizadas el 4 de setiembre de 1971.

Los hermanos Carlos y Ricardo Vílchez, «almas» del ICICE, acudieron entusiasmados hasta el departamento de fotografía del referido Instituto. Y allí conocieron la historia...

A 900 metros de altura

Los funcionarios mostraron a los investigadores una secuencia fotográfica realizada muy cerca del volcán Arenal, en la provincia de Alajuela y a unos 900 metros de altitud. Eran las ocho y veinticinco de la mañana y los técnicos del Ministerio de Obras públicas y Transportes de Costa Rica se afanaban en fotografiar la zona de la laguna de Cote.

Allí, en una de las fotografías, aparecía un objeto circular, sencillamente extraño. Y surgieron todas las interrogantes imaginables. ¿Era un ovni? ¿Podía tratarse de una imagen parásita? ¿Un reflejo óptico?...

Como muy bien señalaban los hermanos Vílchez, «no había razones de peso como para sospechar de un fraude... Después de todo, as fotos habían sido hechas en 1971 y sólo varios años más tarde fueron dadas a conocer» (en 1979 fueron enviadas para su análisis a los laboratorios de William Spaulding).

Además, las fotografías son propiedad de un organismo oficial y no de una determinada persona.

La secuencia aérea está separada por intervalos de unos 17 segundos entre toma y toma. la fotografía número 299 no muestra el objeto. Sí aparece, en cambio, en la 300, volviendo a desaparecer en las siguientes.

Esto puede indicar que el objeto se movió o, como ya hemos observado en otros casos, que «desapareció». ¿Quién puede decirlo?

Los técnicos se encontraron también con otros elementos de gran valor a la hora de practicar una evaluación: la fotografía había sido hecha de arriba-abajo. La perspectiva incluye nubes, tierra, una porción de la laguna, casas, árboles, caminos y otros elementos que, repito, permiten una mejor valoración del ovni.

De izquierda a derecha, Carlos y Ricardo Vílchez, el doctor Hynek y Samuel Medina, de Colombia.

Otra «imagen de buena fe»

Y puesto que en Costa Rica, como en la mayor parte de los países del mundo, no contaban con sistemas de análisis como los existentes en Estados Unidos, los investigadores remitieron la foto al equipo que dirige William Spaulding.

El primer examen arrojó los siguientes resultados:

1. Todas las imágenes aparecen extremadamente agudizadas, debido al tipo y calidad del sistema de lentes usados.

2. El test de distorsión de la distancia revela que las figuras situadas en el suelo tienen un grado más alto de distorsión que el ovni. Esto indica que el objeto no identificado no se veía afectado por perturbaciones atmosféricas como las figuras situadas en el suelo.

3. La imagen aludida no se debe a ningún tipo de irregularidad en el proceso fotográfico.

4. El objeto aparenta estar estructurado (un objeto con sustancia) y no es un tipo de reflexión tenue. Con anterioridad se han analizado formas o imágenes de apariencia similar que probaron ser reflexiones. Sin embargo, hay muchos factores dentro de esta foto que excluyen esta posibilidad.

La conclusión de este primer análisis es que la foto muestra una imagen «de buena fe» de un objeto desconocido.

Unos 40 metros de diámetro

En un segundo examen, la GSW remitió en octubre de 1979 las conclusiones siguientes al ICICE:

1. Calculando el ángulo de declive (descenso) de la periferia del objeto no identificado, la imagen tiene un diámetro de altura de 6 a 1.

2. El tamaño o dimensión del ovni fue calculado en unos 40 metros de diámetro, lo que indica una distancia mayor de la cámara de la que se estimó al principio.

3. El único detalle analítico negativo que encontramos en esta fotografía es la configuración geométrica irregular del objeto no identificado. Nótese el borde relativamente recto del rastro del ovni en la imagen. No concuerda con el borde principal, que es definitivamente curvilíneo. Esto se debe a una de las dos posibilidades siguientes:

a. La reflexión que produce esta superficie o posiblemente el paso de una delgada nube que encubre detalles.

b. La remota posibilidad de que «alguien» utilizara una técnica de montaje recortando una imagen en forma de ovni y refotografiándola en la foto aérea. Sin embargo, no encontramos ninguna evidencia evaluativa para apoyar esta posibilidad.

Conclusiones

«Imagen de buena fe de un objeto aéreo desconocido.»

Con esta frase quedaban resumidas las investigaciones realizadas en torno al ovni de la laguna de Cote, en Costa Rica.

Es aquí, lógicamente, donde empiezan las preguntas... ¿Un objeto aéreo con forma discoidal? ¿Y de dónde puede proceder? ¿Quienes lo tripulan? ¿Qué buscan en nuestro mundo? ¿Son quizá como nosotros?

De momento resulta muy difícil responder con precisión a estos interrogantes. Sin embargo, en el caso de Cote vuelve a repetirse un «factor» de gran importancia, y que bien merece una reflexión. Si el ovni es auténtico y se trata de una nave espacial tripulada, no queda más remedio que sospechar que los supuestos «pilotos» de ese objeto «sabían» perfectamente de la presencia del avión que fotografiaba la laguna. Entre otras cosas porque lo tenían sobre sus cabezas...

Dada la formidable tecnología de estos seres del espacio -demostrada en cada avistamiento-, es muy fácil pensar «que eran conscientes de su situación en pleno campo fotográfico». En otras palabras: «que se dejaron fotografiar».

Este hecho, sin embargo, sólo ocurrió en una sola toma. Algo tremendamente curioso y sintomático, si tenemos en cuenta esos otros muchos casos en los que ha sucedido lo mismo.

Y vuelven las preguntas: ¿por qué se dejaron fotografiar y sólo en una única imagen? ¿Sabían también que la foto quedaría «congelada» y olvidada durante años en los servicios del Instituto Geográfico?

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