¿Ovni o nube? Las opiniones se dividen, como siempre.

1971

Gran Bretaña: «no es ovni todo lo que reluce»

Por supuesto, como ya he señalado en otras ocasiones, «no es ovni todo lo que reluce...».

En la noche del 7 de septiembre de 1971, por ejemplo, media Inglaterra quedó conmocionada por una fuerte luminosidad, muy semejante a las observadas y fotografiadas en otras partes del mundo y que sí corresponden a la presencia de los «no identificados».

En aquellas fechas también se habló de ovnis en el Reino Unido. Poco después, sin embargo, la citada luminosidad era identificada como una nube «térmica».

El fenómeno se había producido, al parecer, como consecuencia del lanzamiento de un cohete Petrel desde el sur de Uist. Un miembro de la organización BUFORA -dedicada a la investigación ufológica- pudo ver desde Glasgow cómo el cohete ascendía hacia el cielo.

A las 21.26 de esa noche del 7 de septiembre, Duncan Hogg, lograba una serie de fotografías, en el momento en que el cohete provocaba la referida nube.

Al principio, y según los miles de testigos, la nube se formó como un «globo» de color azul blanquecino. Fue observada con un ángulo de 35 grados y con un diámetro de un grado y medio. A las 211.50 se desvaneció, después de haberse trasladado hacia el noroeste, cambiando de forma y adoptando la de un balón de rugby.

No todos se mostraron conformes con la explicación de la nube de barrio.

El centro meteorológico de Glasgow, por ejemplo, publicó la historia, afirmando que la supuesta nube era un experimento meteorológico a gran altura, llevado a cabo por la Universidad de Sussex. Pero esta declaración no fue refrendada por el centro meteorológico de Eracknell, que comentó que no se había disparado este tipo de cohete desde el invierno anterior...

La Universidad de Sussex negó que fuera la responsable. Y otro tanto sucedió con la de Surrey de Guildford.

Al final, cuando mucha gente pensaba ya que la «nube» podía haber tenido algún tipo de vinculación con los ovnis, una filtración puso de manifiesto que el verdadero responsable del fenómeno era el Ministerio de Defensa. La experiencia -guardada en secreto- había sido llevada a cabo por el Establecimiento de Investigación del gobierno inglés. Y se supo, por ejemplo, que el cohete en cuestión había alcanzado una altura de 80 kilómetros, activando y provocando la conocida nube térmica de bario.

Años más tarde -en 1974- otra famosa «nube» alteró los ánimos de los investigadores españoles. También se dio la «explicación» de una nube provocada por un cohete de sodio. Sin embargo, en mi opinión, la «nube» española fue muy diferente a la británica...

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