1975

Ontario: salió a fotografiar halcones y...

Tenía por costumbre salir al campo -a un coto cercano a la ciudad de Waterdown- a fotografiar los veloces halcones. Y aquella mañana del 18 de marzo de 1975, Patt McCarthy, estudiante de segunda enseñanza y vecino de Hamilton, en el estado canadiense de Ontario, tomó su máquina (una Praktika Nova de 1966-Hanimar 2.8/135 mm) y se dispuso a practicar su afición favorita.

Pero aquella mañana, todo fue diferente. Pat no logró divisar una sola rapaz. Y un poco frustrado, decidió regresar a casa. Eran las 13.30 horas, aproximadamente. Mientras marchaba por la carretera local número 5, el joven de 19 años miraba al cielo de vez en cuando. Pero los halcones seguían sin aparecer. Era muy extraño...

Hasta que, de pronto, vio un objeto oscuro en mitad del cielo.

«Era el doble de grande que un avión DC-8 -manifestó- y volaba más veloz que un pájaro. Efectuaba increíbles maniobras en zigzag. Me resultó muy difícil mantenerlo en el visor de la cámara. A pesar de ello conseguí tres fotografías. E inmediatamente, el aparato desapareció a toda velocidad.»

Desconcertado por lo que había presenciado, el joven corrió hasta el diario local The Spectator, de Hamilton, y contó lo que había visto. Y rogó a los periodistas que revelasen la película -Kodak Plus-X (125 ASA)- en el laboratorio del periódico. Aunque Pat disponía de su propio laboratorio de revelado, prefirió esta vía oficial, eliminando así cualquier sospecha de manipulación. Y así se hizo. La sorpresa general fue grande. Allí estaba el ovni, con la clásica forma de disco y una cúpula en lo que parecía la parte superior de la nave.

El rotativo preparó dos grandes artículos, con las fotografías. Por fortuna para Pat, también apareció un segundo testigo ocular: un vecino de Burlington. Al ser entrevistado por la emisora local de Hamilton, McCarthy afirmó: «No sé a qué distancia podía estar de mi cámara, pero sí puedo decirles que llenaba una cuarta parte de mi objetivo telescópico de 135 mm. Creo que el objeto se encontraba exactamente sobre la ciudad. Volaba tan rápido que siempre se salía de mi cámara. Tenía que volar a miles de millas por hora... De cuando en cuando, la superficie del ovni brillaba con destellos metálicos. Como si fuera de plata.»

La opinión de un científico

El doctor Frank Maine, único científico en el Parlamente canadiense, se expresó con gran franqueza al conocer las fotografías de Ontario. En su opinión, «estas imágenes significaban una prueba irrefutable de la presencia en los cielos de Ontario de naves espaciales». Precisamente a partir de este hecho, el gobierno de Canadá ha comenzado a recibir muchos testimonios de avistamientos de ovnis en aquel país. Con anterioridad, las autoridades militares canadienses ya habían tenido conocimiento e importantes pruebas de ovnis.

Este «encuentro», sin embargo, hizo crecer el interés por el fenómeno ovni en todo Canadá.

Las imágenes de Pat McCarthy fueron examinadas por el doctor Hynek, quien, tras una detallada investigación, confirmó que se trataba de documentos genuinos. Y llegó a decir: «...En el caso de que hubiera que confirmar la autenticidad de estas fotografías, sin duda alguna, representarían las mejores que nunca se hayan obtenido de ovnis.» Y prosigue más adelante el ínclito asesor de las Fuerzas Aéreas Norteamericanas en el asunto ovni:

«...Como es natural, no se puede estar nunca seguro, pues, incluso con el examen técnico más riguroso, los expertos en fotografía pueden equivocarse a veces. Por lo menos, el objeto captado por McCarthy parece oponerse a cualquier explicación terrena. Con todo, estoy muy lejos de creer que cada una de las fotografías de esta clase tenga que representar un platillo volante comandado por pequeños hombrecitos del Universo.»

El comentario del «sumo pontífice» de la ufología de EE.UU. merece una leve «pincelada»...

Siempre he pensado que el tal Hynek -que durante una primera etapa atacó y ridiculizó a los testigos de ovnis- no ha perdido del todo el miedo instrínseco y casi visceral de la clase científica hacia lo que se opone a sus teorías.

Si las fotografías de McCarthy son auténticas -y así lo parece-, y si lo que captaron fue la imagen de una nave metálica, que se comporta inteligentemente y que, por supuesto, no es de fabricación humana, ¿qué otra hipótesis puede esgrimirse? No es preciso caer en el sarcasmo de Hynek sobre los «hombrecitos del Universo» para salir airoso, aunque él sabe -o debería saber- que muchos de los tripulantes de estas naves son de baja estatura. Todo es cuestión de valentía y de información. Lo segundo no cabe duda de que Hynek lo tiene. En cuanto a lo primero, lo dudo... No es la primera vez que el «diocesillo» de la ufología mundial se echa atrás en cuanto al origen extraterrestre de los ovnis. Niserá la última. Yo me lo espero todo de este «asesor» de los militares norteamericanos y de sus «acólitos».

 

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