1976

México: fotografían un ovni y siguen siendo escépticos

México, mágico y misterioso, ofreció al mundo en febrero de 1976 un importante caso ovni.

Los investigadores Jorge Reichert y Carlos Guzmán Rojas, del CIFEAC, relataron así el suceso:

La mañana del 29 de febrero de 1976, la familia Arredondo (nombre supuesto ya que los verdaderos protagonistas no desean revelar su identidad) emprendió una mañana excursión. Tomaron su automóvil y se dirigieron a la ciudad de Pachuca. La familia estaba formada por tres adultos y cuatros niños.

Primera fotografía del ovni de Hidalgo.

Al llegar a las afueras de la ciudad estacionaron el automóvil a un lado de la carretera y se dispusieron a pasar un día de campo. Habían localizado un bosque próximo y hacia allí se encaminaron. Según relataron los miembros de la familia Arredondo, aquella excursión había sido motivada fundamentalmente por las noticias «de una intensa nevada en la región». Querían ver la nieve y fotografiarse en ella.

Hacia las ocho y media de la mañana, y cuando descendían por la pendiente que les separaba del bosque, uno de los hijos vio «algo» en el cielo y llamó la atención del resto del grupo.

«Todos estábamos dispersos -explicó el padre- en un radio de 10 a 15 metros. Dirigimos la mirada hacia donde había señalado nuestro hijo y, en efecto, encontramos un objeto en el cielo. Tenía un curioso movimiento. Era como si oscilase en su centro. Tenía un curioso movimiento. Era como si oscilase en su centro; como cuando se tira una moneda y ésta da vueltas sobre una superficie...»

Inmediatamente, uno de los adultos -que portaba una cámara fotográfica- comenzó a disparar. Y consiguió tres imágenes del objeto.

Todo duró segundos. Al hacer las tres fotos, el objeto -que tendría unos 15 metros de diámetro- se inclinó y desapareció a gran velocidad.

Nadie escuchó ruido alguno. Ni cuando estaba inmóvil ni cuando partió.

Segunda fotografía, menos nítida, tomada poco antes de que el ovni se alejara a gran velocidad.

Las fotografías

De estas tres fotografías, sólo dos salieron con cierta definición.

Los investigadores afirman que pudieron hacer copias de estas dos tomas y que tuvieron los negativos en sus manos, no hallando -a simple vista- defecto que pudiera hacerles pensar en un trucaje o manipulación. Uno de los adultos, testigo del avistamiento ovni, y que no aceptó ser entrevistado, guarda, al parecer, el tercer negativo.

Según el señor Arredondo, ninguno de los testigos era aficionado a la literatura ovni. Es más, dos de ellos siguen siendo escépticos.

Los dos testigos que fueron entrevistados se resistieron durante algún tiempo a relatar su experiencia, así como a facilitar una copia de las fotografías. Esto, por supuesto, dice mucho en favor de la autenticidad del caso.

 

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