1976

El triple «encuentro» de un periodista vasco

Tres años después del caso de Aldea de Bolonia, un profesional del periodismo a quien conozco desde hace más de 10 años, lograba media docenas de fotografías de otro objeto volante no identificado..., justamente a pocos kilómetros del escenario del caso anterior.

Manu Cecilio, periodista y fotógrafo con quien he compartido momentos inolvidables en la labor informativa en el País Vasco, y acreditado como uno de los reporteros más audaces y responsables, viajaba el 26 de agosto de 1976 desde Algeciras a Cádiz capital. Su objetivo: el trofeo «Ramón de Carranza» de fútbol.

(Manu Cecilio ostenta en la actualidad todo un récord nacional y mundial. En 1974, el World Photo Press (el libro que selecciona las mejores fotografías periodísticas del año en todo el planeta) premiaba y reconocía los méritos profesionales de «Cecilio Hijo» -como se le conoce y firma en la prensa- incluyendo dos formidables instantáneas, tomadas en Euskadi.

Manu Cecilio, uno de los grandes reporteros gráficos españoles.

¿Una nave «nodriza»?

Al llegar al cruce denominado «La Barca de Vejer», Manu observó en dirección S-SO un objeto de gran luminosidad y con una forma alargada. Por supuesto, el periodista vasco me había oído hablar en muchas ocasiones del tema ovni. Y había compartido conmigo algunas operaciones de «caza y captura» de testigos. Sin embargo, y según sus propias palabras, «se mantenía prudentemente escéptico sobre el particular».

Como buen profesional, sin embargo, detuvo el coche y preparó el equipo fotográfico.

«El objeto -me comentó días más tarde- estaba muy lejos. Pero se destacaba a la perfección. Como te digo, me llamó tanto la atención que paré... Saqué el trípode y una de las Nikon y le coloqué un objetivo de 200. Creo que en total efectué unos seis u ocho disparos. Al cabo de un rato me fui...»

Cuando pregunté a Manu si habían salido las estrellas me respondió negativamente.

«Yo, al menos, no vi ni una en aquellos momentos.»

El objeto fotografiado por Manu Cecilio en la provincia de Cádiz.

Venus no era visible

Si tenemos en cuenta que el periodista hizo las imágenes poco antes de la puesta de sol, la posibilidad de que el objeto fotografiado fuera el planeta Venus queda descartada. Aquel día -y según tablas astronómicas-, el Sol se puso a las 21 horas y 1 minuto (hora local). Por su parte, Venus fue visible 1 hora y 14 minutos después de la citada puesta de sol. Esto imposibilita, como digo, que Manu Cecilio hubiera podido captar al brillante planeta.

Ese día, además, Venus apareció en el horizonte, en dirección oeste (270-280 grados). Si las imágenes fueron realizadas en dirección sur-suroeste, difícilmente podía tratarse del hermoso lucero.

Analizando las fotografías se descubre igualmente que el objeto -a pesar de encontrarse a una gran distancia- tenía un volumen muy considerable. Ello me lleva a pensar que el periodista y fotógrafo consiguió toda una secuencia de un ovni «nodriza».

Por debajo de las nubes

Uno días antes -el 6 de julio-, el periodista vasco había tenido ya otro interesante «encuentro» con un objeto volador no identificado. El avistamiento se produjo sobre la zona denominada «Gran Bilbao», en la provincia de Vizcaya.

Hacia las diez y veinte de la noche, Manu fue advertido de la presencia en el cielo de un objeto de potente luminosidad blanca.

Tras observarlo algunos minutos se decidió a tomar una de sus cámaras y le ajustó un teleobjetivo de 400 milímetros. En aquella ocasión, el ovni «le había pillado» en su propia casa, en la urbanización Ascarza, en Lejona, a escasa distancia de donde yo vivo.

Y al igual que en el caso de Cádiz, Cecilio utilizó película Ektachrome y un trípode.

-El objeto -me explicó a la mañana siguiente- permaneció inmóvil durante casi tres cuartos de hora. El cielo estaba totalmente nublado y no se veía una sola estrella. «Aquello», por tanto tenía que estar por debajo de la capa de nubes. Esta circunstancia fue la que nos llamó la atención. Si el cielo hubiera estado estrellado, quizá ni lo habríamos notado. Así que, una vez más, me dispuse a fotografiar «aquello»... Yo creo que tendría un tamaño algo menor que la Luna. Su color era blanco-naranja y, en ocasiones, amarillento. Hice seis fotos, con exposiciones que oscilaron entre 1 y 45 segundos. Estas últimas salieron trepidadas. La abertura del diafragma fue de 6.3.

Un luminoso objeto permaneció sobre Lejona y Bilbao. El ovni se encontraba por debajo de la gruesa capa de nubes.

Otra vez sobre Umbe

En el verano de ese mismo año, más de treinta personas de la referida urbanización volvieron a ser testigos de un nuevo objeto volante no identificado. Y la historia se repitió: Manu Cecilio fue avisado de nuevo y salió a uno de los espacios abiertos, provisto de sus inseparables Nikon y de un «tele» de 200 mm. Esta vez utilizó película en blanco y negro (TRI-X) 400 ASA.

-Los chicos y la gente mayor que contemplaban el objeto -me relató el reportero- empezaron a verlo hacia las doce y media de la noche. Recuerdo que hacía calor y el cielo estaba estrellado. Pero en esta ocasión apareció hacia el monte Umbe. Yo diría que estaba mucho más allá: quizá sobre la vertical del Sollube.

En esta misma área, como recordará el lector, se produjeron los casos de Elustondo y de la «noche de San Juan».

-A simple vista sólo se distinguía un objeto luminoso, pero mirando a través del teleobjetivo, vi también dos puntos que se movían alrededor del grande. Éste, el que se veía a simple vista, era más voluminoso que una estrella normal y corriente. Lucía con un color blanco-amarillento. Y allí estuvieron por espacio de 15 o 20 minutos. Después los dejamos de ver...

Conociendo como conozco la honradez de Manu Cecilio, su brillante historial profesional (27 años como reportero gráfico) y teniendo como tengo en mis manos sus fotografías, jamás podría dudar de la autenticidad de las mismas.

Sólo a un necio se le ocurriría tal cosa...

 

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